Mario y Azucena, no dejan de mirar el aspecto tan tétrico que tiene su hija. Terminan por aceptarlo, pero para ellos tiene que ser muy difícil asimilar que ella es su hija, ella no es la Keyla que ellos vieron antes de la muerte de su yerno. Keyla se encuentra en una cama, está dormida, conectada a un sinfín de máquinas y goteros. Está prácticamente terminal ya que no puede respirar ni moverse para nada. Su estado de salud es muy lamentable en estos momentos, si no hubiese sido por que Adrián a decidió luchar por ella, los médicos la hubiesen dejado morir. El día que llegó al hospital, lo primero que hicieron fue operarla, y hacerle transfusiones de sangre. Mientras ellos buscan respuestas, don Adrián se concentra tanto en ella, que no deja de pensar en todo lo que le ha tocado ha

