Unos meses más tarde… Cuando la situación ya está un poco más calmada, Natasha se encuentra enseñando a Caroline a montar a caballo. Adrián les mira por un ventanal de cristal, hasta que ve aparecer a un hombre con pinta europea y sale para ver de quien se trata. —Buenas tardes. Me llamo Alfredo, y estoy buscando a la señorita Natasha —comenta el hombre, antes de que Adrián diga nada. —Se puede saber quién es usted y... ¿Qué es lo que quiere? —pregunta Adrián, antes de responder donde está Natasha, al notar que su acento es extranjero. —Perdone mi mala educación y mi falta de respeto. Se trata de que la señora Keyla dejó un testamento. Ella nombró a la señorita Natasha como albacea de su herencia, hasta que los niños sean mayores de edad. —¿Keyla dejó una herencia? —pregunta Sa

