—Ya estoy bailando —Serio, exclamó Alex. Le dediqué una risa burlona a Lorena. —¿Por ella es que no me has buscado más?—Con la mandíbula tensa, vociferó. Aquel comentario me agarró fuera de base, ¿Alex y ella...? —Compórtate—La desafío con la mirada. —Qué todos se enteren que tú y yo...—Alex la interrumpió. —Tú y yo nada. Cuando Lorena iba a replicar una mujer se la llevó con ella. —¿Fuiste algo de ella?—murmuré. —Una noche salimos a bailar y entre tragos y tragos, terminamos en un cuarto de hotel. —Luego, ¿Qué pasó?. —Le dije que eso no debió pasar y, ella no lo entendió. Guardé silencio. —No permitas que ella te haga sentir incómoda. —Tranquilo, no lo logrará. Instantes después, fui al baño y me encontré con Lorena. —Aléjate de Alexander, él es mío y no voy a dejar que ni

