Dejando claro mi poder

1602 Palabras
Joseph tomó entre sus brazos a Christy, él no era el típico hombre que ayudara a los demás, pero no podía dejarla allí. Él la subió hasta su carro y manejó con rapidez hasta su casa. La miraba por el retrovisor, era hermosa, estaba claro porque James perdió la cabeza por ella tan fácil. Él llegó hasta su casa y allí la puso, en una de las habitaciones mientras no paraba de observarla. ¿Qué sentiría ella si se enterara que él ha sido el responsable de su sufrimiento? Él movió su cabeza mientras se quitó sus pensamientos de encima cuando vio como Christy estaba despertando. Ella abrió sus ojos y mientras la luz permitía que se fuera acostumbrando, su cuerpo empezó a temblar al ver a ese hombre frente a ella. —¿En dónde estoy? —pregunta ella con voz adormilada. —Está en mi casa. —Ella abrió sus ojos de par en par al escuchar eso—. Pero no se preocupe, que no le voy a hacer nada. —¿Qué me hace pensar que así será? me trajo hasta su casa —ella dice. —¿Qué le hace pensar que yo le haría algo? mírese, claramente no es mi tipo. —Ella se tapa y Joseph suelta una risa. —¡Usted es un insolente! me trae hasta su casa para decirme esas cosas ¿acaso cree que no soy una mujer decente? —Solo la traje porque usted se desmayó, debe decir gracias y ya. ¿Le queda claro? —Christy baja su cabeza y luego se pone de pie de aquella lujosa cama. —Está bien, le agradezco. Puede que esté un poco irritada por cosas que me han pasado —ella se excusa. —Sí, ya lo dijo. Creo que lo dijo un par de veces mientras lloraba como si no hubiera un mañana —él dice con arrogancia. —Pues para mi es muy complicado que haya un mañana, pero no le estoy pidiendo compasión, nunca lo haría. En especial después de que me despierto en este lugar al que desconozco con la persona que me acaba de arrollar. —Joseph eleva una sonrisa en su rostro. —Entiendo que no se va a ver bien. Pero déjeme compensarle por lo que le sucedió por mi culpa. Acepteme una pequeña invitación —dijo Joseph con una sonrisa. »Deje que le compense por ese mal momento que le hice pasar. —Christy abre su boca y de una se pone de pie. —Le agradezco, pero no me interesa. Si me disculpa debo irme, solo espero que no volvamos a encontrarnos, le aseguro que es lo que menos quiero. —Ella se gira y lo mira. —No puede salir de aquí fácilmente, le diré a uno de mis hombres que la lleven. —Christy arrugó su entrecejo. —¿De sus hombres? —ella preguntó—. ¿Con qué clase de persona me fui a encontrar? —ella comenta para sí misma. —Soy un hombre trabajador, son mis guardaespaldas, si no quiere que la acompañen, pues mire como se va. Solo le puedo decir que no sabrá como salir de aquí —él dice, ella le da una mala mirada. —Hasta luego señor —ella dice con ironía. Mientras que él le sostiene la mirada. Christy da media vuelta para salir, sin evitar sentir un poco de escalofrío con la presencia de aquel hombre. Algo en él se le hace muy similar a alguien y eso es lo peor. Joseph toma su teléfono y realiza un par de llamadas. —Quiero que lleves a esa mujer a donde sea que vive y luego de eso, quiero que la vigiles, no quiero perder rastro alguno de ella. —Como ordene jefe. —Quiero saber si ella tiene algo que ver con todo lo que James hacía —dice Joseph con severidad viendo como ella salía por la ventana. Desde afuera, Christy le da una última mirada a Joseph, sin embargo se la quita rápidamente, no quiere. Al día siguiente Peter, estaba bastante estresado, las cosas no le estaban saliendo como él quería y de paso Christy no estaba cediendo ante sus peticiones. Él caminaba en círculos por su oficina, no estaba preparado a perder algo por lo que tanto ha luchado en tantos años, Peter está seguro que es el único que merece tener la fortuna de su querido amigo, él se esforzó por tantos años y no piensa dejar que las cosas queden así. Christy está revoloteando de un lado a otro, es increíble como esa mujer a pesar de que aún conserva las heridas provocadas por la muerte de James, sigue con la misma energía y atenta para que todo le salga bien. Peter la observa, él está seguro que ella no aguantaría por mucho tiempo y de eso se encargará él. Él aprovecha que Christy sale, ella estaba completamente cansada, simplemente quería descansar, los días en la empresa no habían sido lo mejor, ella le dice a sus hijos que todo estará bien, que la empresa está mejor de lo que ella pensaba. Mientras tanto, Peter decide hacer una reunión con la junta directiva en su ausencia, todo con el fin de que los ejecutivos sigan en contra de ella, a Peter no le importa hacer que cada una de las personas de la empresa la odien con tal de él salirse con la suya. No tardaron mucho en reunirse. Cuando la sala estaba llena, él entró con una copa en sus manos, las personas estaban allí murmurando cosas sobre su nueva presidenta. —Señores, que gusto verlos por aquí, la verdad lamento mucho haberlos citado de nuevo por aquí, sé que tuvieron una reunión extra con la señora —Peter dijo, los demás solo murmuraban—. Bueno, esto será rápido, solo hablaremos de cosas importantes y nos tomará unos cuantos minutos. —Eso me parece importante, en especial porque esa mujer está un poco descabellada porque prácticamente ella se autoproclama como la presidenta sin tener sentido —dice uno de los socios minoritarios del lugar. —Claro, es que eso es lo que debemos mirar, porque es una mujer que ha sido ama de casa desde hace más de dieciocho años, no tiene la mínima experiencia para hacer esto, es más estoy más que seguro que ella está improvisando y eso no es lo que queremos —Peter les dijo, ellos asintieron con su cabeza al tiempo. Peter se sentó al frente, como si fuera el dueño de todo esto y puso sus manos en la mesa. —La verdad si los cité fue para poder organizar mejor esto, crear un plan para que las cosas salgan bien. Es claro que todos queremos lo mismo, que la empresa salga a flote, que no caiga y en malas manos. Solo quiero que podamos reorganizarnos, es algo lógico y después de la muerte de mi hermano, creo que el más indicado para eso soy yo, no sé si ustedes están de acuerdo conmigo. —Opino que deberíamos tener en cuenta las opiniones de Peter. No me parece justo que una mujer que cree que solo por ser la viuda, tenga derecho sobre nosotros, tenga derecho de manejar este lugar por el que hemos trabajado por tanto tiempo. —Sí, la verdad no quería decir estás cosas. Me duele hablarlo porque son mi familia y aunque lo que menos quiera es que ellos pasen en ridículo, quiero que recuerden a James, como lo que siempre fue un ganador, un hombre exitoso. La verdad es que hace muchos años, cuando se conocieron ellos dos, Christy solo casó con él únicamente por el dinero, ella es una zorra, a ella no le importa que debe hacer con tal pueda conseguir sus cosas. La verdad, lo más seguro es que en este momento ella esté buscando un mejor postor. —Creo que esas palabras son acusaciones muy serias —dice uno de esos hombres. —Supongo que lo que dice es verdad, porque no hay nadie que conozca más a Christy que Peter—sonrió internamente, al ver que la mayoría apoya lo que dije. «Christy, vas a pagar muy caro por llevarme la contraria, no voy a quedar tranquilo hasta que eso suceda» pensó Peter, mientras colocaba sus manos en su mentón. —Exacto, no hay una persona que conoce más esto que yo, tengo toda la seguridad con lo que digo, es un poco vergonzoso, pero ella ha intentado seducirme, lo hizo con conmigo también, por eso es claro que él no está a favor de ustedes, de nosotros. Ellos se quedaron murmurando sobre eso, espere unos cuantos minutos que entre ellos mismos hablarán sobre eso, cuando vi que estaban colocándose de acuerdo. —Por eso quiero que desde ahora, las cosas se hagan a mi modo, ella puede decir las veces que quiera que es la presidenta, pero eso no cambiará en nada que las cosas se harán a mi modo de ahora en adelante. ¿Están de acuerdo? —ellos asienten y ahora se ven con mayor tranquilidad—. Vamos a hacer todo lo posible para que esa mujer se cansé, para que ella entienda que este no es el lugar al que pertenece. —Claro James, cuente con todo nuestro apoyo. Solo queremos el bienestar de la empresa, así que al menos haremos todo por nuestra parte para que así sea. —Todos se pusieron de pie, para luego dar un aplauso. Peter sonrió internamente, las cosas no le pueden estar saliendo más bien.
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