Con la impactante noticia de la boda real del príncipe heredero, por supuesto que esta se había difundido por todos los medios y por todo el mundo, logrando así estar en la boca de todos los humanos, quienes sentían absoluta curiosidad por aquella persona que el príncipe había elegido para pasar el resto de su vida. Todos los humanos, excepto uno, claro, pero no podían culpar a Rhys por no poder chillar y festejar como estaba haciendo todo el mundo. Su corazón seguía muy dañado por su propia elección como para fingir que podía apoyar el nuevo amor del príncipe Caspian. Su humor, que ya estaba decaído no había hecho más que caer en picada luego de escuchar esa noticia. Y Rhys sabía que no estaba bien mentir, pero como no podía soportar bajar a su trabajo para enfrentar otro día de persona

