¿Qué viene luego?

2252 Palabras
Annie no le prestó  mucha atención al sonido detrás de su oreja, por lo que siguió conduciendo con total normalidad. De regreso a la estación, Will estaba trabajando. Llamó a Sally para ver si habían logrado encontrar algún taxi que hubiera sacado a Laura y al hombre del pool y diera alguna información adicional a lo ocurrido. Las pistas comenzarían a rondar su trabajo. —Sally, ¿cuéntame, ya tienes algo? —. Preguntó Will con voz firme. —Estaba a punto de informar que visitamos todas las compañías de taxis. Ninguno recibió la orden de visitar al Perro n***o a las diez y media. Así que por lo que se presume ellos mismos tomaron un taxi que pasó o se subieron al que dejó a alguien en ese lugar y aprovecharon de tomarlo. Es imposible entrevistar a ninguno de los taxistas hasta la tarde, porque estos conductores trabajan de noche y no vendrán a trabajar hasta las siete. Dejé a todas las compañías de taxis con tarjetas de presentación y les dije que hablaran con cada conductor y que luego nos llamaran inmediatamente antes de realizar cualquier pedido. En caso de que haya pruebas en el asiento trasero del coche—. Cada pista sería de mucha importancia. —Qué horror, has terminado. Puedes convertirte en detective cualquier día si te cansas de ser amable con todos—. Dijo Will, con un poco de humor. —Ha, Will, definitivamente te limpiaría la nariz, pero no quiero molestarte demasiado. Estamos a punto de empezar a pasar por los gimnasios, hay varios así que el trabajo es un poco largo—. Will se rió para sí mismo por primera vez en todo el día. Este caso lo estaba haciendo pasar largo rato sin descansar, ni comer. —Gracias, esperemos poder lograr que nuestro taxista esté de guardia hoy y no se haya ido a España en dos semanas por lo menos, hablar con él nos ayudaría a esclarecer un poco este enredo—. Terminó la conversación. Debe haber algún tipo de conexión entre las dos víctimas, aparte del hecho de que ambas eran rubias y bonitas, querrá decir que el atacante les gusta así con el mismo estilo. La habitación estaba en silencio, incluso Stu estaba en silencio. Will se puso de pie para dirigirse a la audiencia. — ¿Me pregunto cómo están todos ustedes? ¿Alguien necesita irse a casa o tomarse un descanso? Está bien si lo hacen, no espero que todos se comporten como robots y que tengan que estar aquí enjaulados todo el día y toda la noche, claro está. Fue un gran impacto y un día de mierda para todos nosotros, así que pueden irse a descansar mañana tenemos mucho más por investigar—. Tenerlos activos le iba a servir de mucho a la investigación. Pero ninguno de su equipo de detectives dijo una palabra, todos movieron la cabeza al unísono, no querían irse, lo cual era bueno, había muchas cosas por hacer, pero no podían retener a quien no quisiera quedarse. Will se preguntó si se les permitiría investigar más porque Laura era uno de ellos, y a pesar de todos los inconvenientes que pueda pasar cada uno de ellos, la estación se convertía en un segundo hogar. Además la gente importante en la sede puede decidir llevar el caso al Departamento de Investigación Criminal de la ciudad, si así lo quisieran. Will decidió luchar hasta el final si lo hacían, porque no confiaba en nadie más, él se sentía seguro de estar al mando del caso. No podría haberse concentrado en otra cosa si no hubiera estado trabajando en eso todo el día. Al menos así es como se expresaron al ciento diez por ciento, y eso ocupó sus mentes. Todos querían participar y dar su granito de arena para conseguir al culpable lo más rápido posible. Era un tema donde todos se sentían atraídos, merecían conseguir quién habría hecho semejante atrocidad. Miró el tablero de su oficina, había una fotografía de la primera víctima, de Tracy Hale. Parecía estar profundamente dormida excepto por el tinte azulado en sus labios, la observó detalladamente, mientras se podía imaginar cómo hubiesen pasado los hechos, para estar ella así. Del otro lado, la fotografía póstuma de Laura aún no ha aparecido, la recibirán de los científicos forenses cuando terminaran de ingresar la descripción de todas las pruebas en el sistema informático del departamento oficial, y esta podría llegar en cualquier momento. Estaban dándole algunos últimos detalles. Ya cerca del escritorio, Will tamborileó con los dedos sobre la mesa. —Tan pronto como obtenga los resultados de sus rondas de gimnasios y hablen con los taxistas, se irán a casa para tomar un refrigerio y un descanso, ¿Entendido?—. No iba a dejar que nadie refunfuñara, ya era una orden y todos debían obedecer. Por un minuto se preguntó si debería llamar a Annie, estos asesinatos deberían afectarla, no solo por la situación que provocó Laura en la relación de ellos, sino también porque no hace mucho tiempo ella misma se enfrentó al asesino, ¿Podría ser el mismo?. Por lo mínimo querrá saber más al respecto. Cada detalle para ella contará, podrá ir investigando y adaptando cada prueba a lo que le ocurrió a ella. Aunque el alivio de que Annie no fuera rubia hizo que Will se sintiera un poco mejor. El que mató a estas mujeres eligió un tipo de apariencia diferente ¡Rubias! Así que Annie no encajaba en su perfil de víctima, afortunadamente, un poco de tranquilidad le brotó en su rostro. Así que sacó su teléfono y le envió un mensaje a Annie: —"Necesito hablar contigo"—. No creía que ella respondiera, pero valía la pena intentarlo, al leerlo y saber que era urgente podría cambiar de opinión. *** Por otra parte, ha tenido un día ajetreado. La emoción que experimentó mientras escuchaba la llamada de radio fue indescriptible. Junto con un compañero, corrió a la escena del crimen con el sonido de las sirenas, emocionado de que la encontrarían cuando todavía estuviera de turno. Las ganas enormes de ver todo aquel despelote lo hacía sentir más cerca de alcanzar sus objetivos. La de él resultó ser la segunda patrulla en llegar, y él echó un rápido vistazo antes de fingir conmoción por lo sucedido, y hacerlo al igual que los dos primeros oficiales. Su plan funcionó muy bien, todo estaba saliendo muy bien. No esperaban ver a ninguno de los suyos en tal estado, y esto sumió a todos en la confusión. Incluso logró caminar por el territorio de la iglesia, de modo que si se encuentran sus huellas, puede explicar fácilmente el origen de las mismas. Caminó y tocó por donde creía que la policía podía investigar, trataba de ser visto para que creyeran que acababa de pasar por el lugar. A medida que el día se acercaba a su fin y aparecían más oficiales, él realmente hizo todo lo posible por contener el regocijo que sentía, aquel dolor ficticio que trataba de expresar, aunque se volvió cada vez más difícil. Todos estaban traumatizados y unidos en su dolor. Tenía que esperar que todos lo vieran así de esa manera, consumido en un dolor no real, para que nadie sospechara de lo que él había ocasionado. Estando ya más tranquilo, comenzó a pensar y no estaba seguro de qué iba a hacer a continuación, no podía matar a otra policía, eso sería demasiado obvio, y no quería dar claridad en el asunto. Pero la emoción del último asesinato será difícil de superar. San Cristóbal es una ciudad tan pequeña que parecía como si todos se conocieran, y si no te conocían a ti, entonces conocían a tus parientes, sabían muchas cosas y era difícil pasar desapercibido. Las historias que ocurrían allí en aquella ciudad se sabían hasta llegar a cada rincón. Bueno, a él no lo reconocen, porque todos podrían estar muertos. La única persona que lo recordaba era el cura, ese sacerdote que ocasionó tanto dolor en él, porque nunca podrá olvidar ese gran día. Es difícil olvidar cómo mató a una niña de nueve años y no hizo nada mientras su madre le cortaba las venas. ¿De verdad pensaba que todo estaba en el pasado? Técnicamente se salió con la suya con el asesinato, pero Sean se aseguraría de pagarlo de todos modos. De hacer que cada hecho que ocasionó en su familia lo pagara de alguna manera. Esperemos hasta que el cura regrese a casa y encuentre una sorpresa esperándolo en el dormitorio, podría pasar algo así. El hecho de que el hombre fuera sobrino del sacerdote y se quedara con él fue pura suerte. Sean esperaba que lo encontraran en unos pocos días, cuando el c*****r en la cama se hinchó y comenzó a pudrirse. Entonces seguramente podrá revivir el día de hoy. Cuando el inspector lo liberó de la escena del crimen, le dijo que ya se podía ir, regresó a la estación para terminar su turno, llenar una revista y entregar la radio y la bombona de gas. El silencio reinó en el recinto; todos parecían estar hablando en susurros de lo que había ocurrido. Era un tema que iba a pasar de generación en generación. Trató de pensar en una excusa para ir a la Oficina de Investigación Criminal, solo para ver la conmoción que se plasmaría en sus rostros, pero no tenía una buena razón. Por lo general, no iba allí, por lo que no quería despertar sospechas. En cambio, se sentó frente a la computadora en el auditorio y comenzó a descargar registros de llamadas, dejar evidencia era algo arriesgado y no podía dejar que eso sucediera. Las iba eliminando cualquiera que le pareciera medio sospechoso. Si alguna vez tiene la oportunidad, imprimirá cada registro y se lo llevará a casa para colgarlo en la pizarra, eran buenos datos que no quería dejarlos pasar, podrían servir para otra cosa. Será agradable leer antes de acostarse, cuando se aburra. Mientras tanto, tendrá que contentarse con el hecho de que lo leerá en la pantalla y se bañará en los rayos de la gloria. Tenerlo ahí a la vista de todo el que revisara era fascinante para él, algunas veces tanta maldad lo hacía sentirse pleno y dichoso. Estando en ese lugar sintió de repente un escalofrío por todo su cuerpo, aunque no sentís miedo, podía sentir como sus vellos se levantaban, un frío repentino cruzo el auditorio, todo se llenó de neblina, algo que inusual porque allí no pasaba brisa que viniera de afuera. Todo estaba completamente sellado. Así que comenzó a ver por la neblina y logró visualizar una sombra a lo lejos. Aunque no le temía a la sombra, su cuerpo no se sentía muy bien, le dieron ganas de ir al baño, así que intentó levantarse de la silla y no pudo hacerlo, estaba como atrapado dentro de ella. Trató de levantarse y no podía. Así que se levantó con todo y silla, como si estuviera pegado a ella, o amarrado, de repente sintió cuando alguien lo alzó junto a la silla y le susurró al oído: — “Debes hacerlo rápido” —. Esta cosa lo estaba acorralando cada día más y más. Sintió cuando lo soltó de un solo golpe, cayó al suelo y su garganta pudo tragar. Pudo dar un grito que se escuchó en todo el auditorio. Todo su plan estaba funcionando a la perfección, no dudaba que fuera a ocurrir otra cosa. Así que se levantó y corrió al baño, camino hacia allá comenzó a pensar en lo difícil que fue su niñez, tener una familia tranquila y convertirse en algo diferente a causa de un hombre que era una sombra. Y que luego de eso encontrarse con el causante de la muerte de su hermana, un sacerdote que no pudo hacer nada por salvar a su hermana eso lo tenía mal. El hombre de la sombra se había dedicado a perseguirlos por mucho tiempo, hasta el punto de tomar el alma de su hermana para siempre. Tenía que acabar con eso, tenía que acabar con ese pasado que lo perturba todas las noches que lo hace desvanecer por largos caminos en su vida. Quisiera retroceder el tiempo y haber podido ayudar a su familia ante ese hombre de la sombra que apareció de la nada a arruinarle la vida a una familia tranquila. Su mamá le agradecía todo el tiempo al padre John por habernos recogido en esos tiempos en los que estaban desamparados, pero se convirtió en un hombre despiadado sin escrúpulos, capaz de terminar con la humildad de una hermosa niña. Cuando llegó al baño se encontró con algunas marcas en la pared que marcaban sangre. No sabía de dónde habría podido salir eso. Bueno, es una estación de policía, todos los días había incidentes con personas que llegaban sangrando allí. Pero ese día era diferente porque todos estaban era pendientes del caso de Laura, no podía entender quién las habría dejado allí en ese lugar. Sin duda que esa persona estaba buscando la manera de limpiarse pero olvidó limpiar las paredes de donde tocó. De repente un olor a sangre fuerte estremeció su olfato. Venia de algún cuarto del baño pero no lograba dar del lugar exacto. Tenía que investigar más a fondo, pero no era momento de hacer eso, debía percatarse de hacer lo correcto e irse del lugar rápidamente.  
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