Un largo camino

2285 Palabras
Annie puso el coche en su calle. No recordaba haber conducido a casa, su mente estaba tan ocupada pensando en Laura y Will y en lo que estaba pasando. Se preguntó si Will estaría trabajando en este caso, como todos los demás en la comisaría. Se sintió inútil y frustrada. Aparcó su coche en el camino de entrada y cogió el teléfono para llamar a Jake. —Según tengo entendido, ¿ya lo has escuchado? Me moría por llamar, pero sabía que te ibas a venir directo a San Cristóbal a tu casa. ¿Puedes creerlo? ¿Cómo pudo ocurrir este hecho así?—. Las preguntas seguían surgiendo entre todos sus compañeros. —No, no puedo creerlo, es irreal que pudiera haber sucedido. ¿Cómo puede estar muerta, y de esa manera? Algo grave está sucediendo y debemos darnos prisa para averiguarlo—. —Escucha Annie, date una ducha rápido y ven con nosotros. Alex puede preparar la cena, así que todo lo que tienes que hacer es traer una botella de esa orina rosada que bebes y venirte con precaución, yo sé que es un poco largo el viaje pero te caería bien estar aquí cerca de nosotros— tenemos muchas cosas de las que hablar. —Gracias, Jake, pero primero no tengo hambre y segundo el camino es un poco largo, llegaría muy tarde. Creo que podría irme mañana bien temprano, creo que es la mejor opción—. Aunque estaba ansiosa por saber más tenía que ser consciente de que no quería ver por los momentos a Will. —Oye, me estás hablando ahora así a mí. No tienes que fingir que solo comes lechuga y agua embotellada, no te voy a creer eso, así que date prisa. Además, Alex cocina lo suficiente para alimentar al equipo de rugby, por lo que sería descortés rechazar la cena, sabes cómo se pone cuando eso sucede—. Una risa suave se logró escuchar al fondo. —Gracias, pero será otro día, hasta pronto Jake—. Terminó la conversación y entró en la casa para quitarse el pegajoso uniforme y darse una ducha fría. Estando en el baño escuchó un ruido que venía del pasillo, cerró la ducha y se quedó paralizada por un momento sin respirar a ver si lograba escuchar de nuevo el ruido. Pero no pasó, no volvió el ruido, podría haber jurado que escucho un ruido como si alguien arrastraba algo, como el sonido de una silla. De repente abrió de nuevo la ducha y volvió a escuchar el ruido pero más cerca, la puerta de la habitación comenzó a sonar como si la hubiesen abierto de un soplo. El brinco que Annie dio no fue normal se le cayó hasta el jabón de baño. Llenándose de valor cerro la ducha de nuevo, y se quedó quieta, estando tranquila y todo en silencio, su ducha se abrió sola de golpe. Annie no sabía que hacer del  miedo que tenía. Pego un brinco del baño hasta la puerta, la abrió rápidamente y se subió a su cama. Temblando del miedo, veía por toda la habitación pero no lograba ver nada, allí no había nadie, bueno, nadie vivo, solo ella. Al vivir esta experiencia tan espeluznante decidió agarrar su mochila e irse de esa habitación. Quince minutos después, estaba conduciendo hasta la casa de Jake vía san Cristóbal. Solo llevaba una botellita de agua y una galletas que encontró en el camino hacía su auto. Era necesario que Annie se parara en la vía a comprar algo más de comer, el viaje era un poco largo, aunque los oficiales están acostumbrados a viajes largos, para ella el camino iba a ser muy largo.  Unas 12 horas de distancia, pero ya estaban acostumbrados a agarrar carretera a la hora que sea. Al verla Jake, abrió la puerta de golpe y la abrazó que casi se caen de aquel abrazo. —Ni siquiera sabes cuánto te extraño—. —Gracias, pero no es para tanto me fui a Caracas hace solo tres días, así que ya basta de tanta cursilería—. Comenzaron a reírse los dos. —Bueno, me parece que han pasado al menos tres meses. Estoy todo el tiempo obligado a trabajar con Sean, que solo habla de fútbol y mujeres todo el día, cosas aburridas. Annie rió. Tenía que contarle a Jake y a Ale todo lo que le había ocurrido en Caracas, porque la perseguían esos momentos de miedo. —Verás, pero no entendiste la suerte que tenías conmigo. Perdón—. Entró y se dirigió directamente a la cocina, donde Alex había provocado un huracán culinario. Ella se acercó y lo besó en la mejilla. —Gracias por la invitación, que rico huele ¿Qué preparas?—. Suspiró. —Lasaña y pan de ajo casero, patatas asadas y ensalada. Todo lo que a ti te gusta lo sé—. —Por favor, deja a Jake y múdate conmigo, Alex, por favor—. Jake entró, deslizó el teléfono en su bolsillo y los miró. —Nunca te cansas de intentar robar a mi novio, ¿verdad? —. Vale la pena intentarlo, Jake. Vivir con Alex debe ser como estar casado con el mejor chef. Jake abrió el congelador y sacó una copa de vino y una bandeja con cubitos de hielo. —Ves lo amable que soy, he enfriado mi copa para que no tengas que beber vino caliente—. —Ambos son perfectos, por eso los amo tanto—. Ella le entregó una botella de vino y él desatornilló la tapa, llenó el vaso y se lo entregó. —Oh, qué día—, dijo. —Entonces, ¿me dirás lo que pasó, o esperarás mientras comemos? —. —No seas tonto, no puedo esperar tanto—. —Pero antes de que comencemos a hablar de lo sucedido con Laura, debo contarles algo muy extraño que me pasó hace unas horas atrás cuando estaba en Caracas—. Los dos se quedaron viendo como si hubieran visto un fantasma. Así que Annie comenzó a relatar lo que había pasado mientras se duchaba, ellos no lo podían creer, parecía todo un misterio y era escalofriante. —Podrías consultarlo con un padre ¿no crees?, ellos son expertos en eso, bueno saben de espíritus y ese tipo de cosas—.  Terminó diciendo Jake. Luego de culminar con la conversación sobre lo sobrenatural que le había sucedido a Annie, comenzaron a hablar del otro tema. Jake comenzó a contar los eventos del día, desde el momento en que sonó el teléfono hasta que Will escoltó el coche fúnebre hasta el hospital donde iba Laura. Annie escuchó hechizada. Se podría decir que casi ni parpadeaba. — ¿Y qué sigue? ¿Tienen alguna idea de quién podría ser? En qué pasos andaba Laura para que le sucediera eso. ¿O tendrá que ver con algún asesino en serie que ronda todavía por estos lugares?—. —Aparentemente salió del pool anoche con un hombre, con características identificadas, hombre alto corpulento y de buen aspecto, todos dicen que es dueño o tiene un gimnasio, así que en este momento todos los indicios apuntan a él. Los asistentes públicos caminan por las oficinas de taxis, pools y clubes con fotografías de Laura y el hombre misterioso tomadas por las cámaras de circuito cerrado de televisión del pool. Sin embargo, están un poco borrosos y se parece a cualquier tipo con una camiseta blanca ajustada y la cabeza rapada, no s ele logra ver bien su rostro o sus facciones—. —Es extraño, por supuesto, debe haber sabido que ella venía con sus colegas al trabajo, y al menos hay diez personas que podrían identificarlo—. —Bueno, este tipo es tonto, o no es él, y si no es él, entonces ¿quién diablos es? —. Preguntó Annie confundida. Hubo un momento de silencio y Alex puso la comida en la mesa. —La cena está servida así que no se habla de asesinatos ni de c*******s por los momentos. A algunos de nosotros no nos gusta esto, y no son tan sedientos de sangre como ustedes—. —Lo siento Alex, a veces olvido que no eres uno de los nuestros y que tienes un trabajo respetable que no te obliga a lidiar con la escoria de la sociedad. Aunque ahora que trabajo en Caracas, es mucho mejor allí, los borrachos y locos están un poco alejados de donde me encuentro, así que por ese lado  me siento más tranquila—. Dijo Annie con cara de tranquilidad. —No estoy seguro acerca de la escoria de la sociedad. ¿No estoy pasando suficiente tiempo con ustedes dos? —. Seguidamente cenaron. Annie estaba llena, fue bastante comida, y por un momento se dio cuenta de que le gustaría que Will también estuviera aquí, pero él estaría en el trabajo por Dios quien sabe por cuánto tiempo. Debería dejar de pensar tanto en él. A menudo se sorprendía a sí misma pensando que le gustaría que él estuviera a su lado. No fue saludable y no mejorará. Terminó de comer, levantó su plato y fue a sentarse en la sala de estar con Alex que también iba allí. Jake se quedó en la cocina para limpiar. Sacó un par de recipientes de plástico del armario y los llenó de comida para Will. Tan pronto como lleve a Annie a casa, pasará a verlo. Sabía que su amigo ni siquiera había tenido la oportunidad de comer por tanto que hacer con lo de Laura, y Jake todavía se sentía mal por la pelea. Por supuesto que se disculpará, pero aun así no arreglaría la situación. Quería dejarle claro a Will que no era un completo idiota y que todavía estaba preocupado y se preocupaba por él. No estaba bien lo que le había hecho a Annie pero tenía que arreglar las cosas con él. Así que no dudó en darles la mano a sus amigos. Además Annie había viajado tantas horas, que se imaginó que querría descansar por lo menos esa noche. Por lo que reunió tanta comida como pudo, con algunas frutas anexas. Luego sacó del armario un par de vasos y cubiertos plásticos para anexarlos al combo. Podría darles una botella de vino, porque podrían pasar largo rato hablando. Annie y Alex conversaban sobre lo bueno del trabajo en Caracas hasta ahora, ya lo estaba poniendo al tanto de cómo se trabajaba allá, aunque a él no le gustaba hablar mucho de ese trabajo Annie se sentía complacida con su nuevo lugar de trabajo que quería compartirlo con su amigo. Le contó además de cómo es la nueva jefa y un poco de sus compañeros los que había conocido hasta el momento. En esas llegó Jake y se unió a la conversación. Podía notar que Annie estaba diferente en la forma en la que hablaba de su nuevo lugar de trabajo, tenía tiempo sin verla tan relajada contando cosas de su trabajo. Él la observaba con atención y le preguntó qué cómo se sentía en ese nuevo sitio, con personas totalmente nuevas. Annie contó hasta el más mínimo detalle del lugar y de sus nuevos compañeros. Logró describir el lugar, Caracas definitivamente era el sitio donde debía estar por los momentos, así estaría más tranquila y su mente estaba en un proceso de renovación por lo sucedido con Will. Aunque ahora con lo sucedido de Laura, todo se iba a tornar diferente porque ella quería investigar de igual forma sobre lo que hay detrás de ese caso. Ayudar a sus compañeros aunque no trabajara ya en ese lugar. Y desde Caracas los iba a ayudar un poco. Caracas es la capital de Venezuela y todo allí sucedía de manera diferente, su gente y el trabajo se tornaban mucho más tranquilos, a diferencia de Táchira que queda cerca de la frontera con Colombia, y hay mucho más movimiento. Annie estaba muy agradecida con su nuevo lugar de trabajo y podía creer que pasaría allí un buen tiempo antes de volver a San Cristóbal, aunque es una ciudad muy cordial el ajetreo con el trabajo y con lo ocurrido con Will lo hacía sentir más difícil y pesado. —Bueno, ya que los puse al tanto de todo lo que vivo en mi nuevo lugar de trabajo, me iré, debo descansar, no crean que es muy cerca, el viaje se hizo eterno—. Asintió con su cabeza y se levantó. —Te acompañamos, no queremos que manejes sola hasta dónde está Will—. Reafirmó Jake. —No creo que deban hacerlo, ya es un poco tarde y ustedes deben también descansar—. —Bueno, entonces déjame darte esta comida para que se la lleves a Will, el pobre no debe haber comido nada. Ha estado en todo el movimiento de Laura, así que podría tener hambre—. Dijo Jake. Así que los dos se levantaron y acompañaron a Annie a la puerta. Tenían que esperar a que todo se solucionara y fluyera de la mejor manera. Annie tenía que encontrar un equilibrio en todo lo que tenía que ver de ahora en adelante. Annie condujo en busca de Will y creía que podría ayudarlo un poco en el caso de Laura. Él no querría que eso sucediera pues ella ya no forma parte de esa zona, por lo que no sería lo correcto ni para ella ni para toda su estación de policía. De repente sintió un sonido por detrás de su oreja, como un zumbido. Algo extraño le había pasado.
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