Capítulo 61: El descenso El eco del rugido retumbó por las escaleras como un trueno contenido. Ariadna apretó a Cloe contra sí, sintiendo cómo el cuerpo pequeño de su hermana temblaba bajo su abrazo. Voss subió la mira del fusil, con el dedo tenso sobre el gatillo. —Eso no era un caminante normal —susurró él, sin apartar la vista del pasillo oscuro que los esperaba abajo. El doctor Moreau tragó saliva, los ojos desorbitados por un miedo que parecía antiguo, como si hubiese vivido con él demasiado tiempo. —Son… restos de un proyecto. El gobierno intentó estudiar la infección aquí, en este mismo hospital. Algunos pacientes fueron sometidos a tratamientos experimentales. No murieron… al menos, no como los demás. —¿Qué quieres decir con eso? —espetó Ariadna, con la voz quebrada por el pán

