Sus besos húmedos y apasionados encendían fogosidad en mi cuerpo, su mirada nublada de deseo me invitaba a sentir algo que solo había experimentado dos veces en mi vida y James había sido el causante de lo anterior. Me senté sobre su cuerpo mientras él se acomodaba sobre la cama conmigo encima. Quitó mi campera y la tiró al suelo junto con la suya, comenzó a dejar un sendero de besos sobre mi cuello y así dio la vuelta para dejarme debajo de él. Sonrió, sabía que ahora yo estaba en su poder. -Déjame decirte que he estado esperando esto desde que te vi en esa maldita subasta. -confesó entre jadeos. - No te vayas como la última vez. -me dijo al oído. -No lo haré Mals. -respondí tensándome ante sus caricias sobre mi sostén. Y estaba más que claro que iba a pasar, aún que mi corazón aceler

