Después de haber pasado todo la mañana fuera llegar a casa se siente liberador. ¿A casa? Está no es mi casa. Suspiro, es una manera de decirlo. No porque realmente sea mi casa. Me doy un baño y me acuesto, estoy cansada. Pero como no todo puede ser tan bonito, entra Amy, Camila y Kira a mi habitación. —¿Te vas a dormir? —pregunta mi hermana—. Si eres aguafiestas. Camila se lanza a la cama cayendo encima de mí al estar en medio. Me quejo. Amy se sienta en una esquina. —¿En serio vas a dormir? —cuestiona mi amiga. Miedo me dan... Algo bueno no deben estar tramando... —Quiero descansar antes de bajar a cenar, así que sí —afirmo—, voy a dormir. ¿Algún problema? —Pues obvioooo. Quítate esa pereza de encima que nos vamos a pasear por la hacienda. ¿Qué? ¿Escuché bien? P

