Me levanto con pinga dolor de cabeza. Siento que me va estallar. Maldito vino traicionero. Me asusto al querer levantarme y no poder hacerlo, hay un brazo rodeando mi cintura y pegándome a su cuerpo. Volteo y lo veo. ¡OH JESÚS BENDITO! Me quedo sin aliento. Sus cabellos están despeinados, sus labios entreabiertos, su respiración es simultánea con el sube y baja de su pecho, ni un ronquido. Hasta dormido es varonil. Antes de apartarme cuidadosamente me embriago de su imagen. El pecho se me calienta. Oh... No, no, no y no. La sensación que tengo es muy parecida a cuando estuve con Alfonzo. Ni en mil sueños puede pasar. Definitivamente me estoy volviendo loca. Sí, seguro es eso. Me remuevo con cuidado y Fabricio me aprisiona más contra el, a tal punto de sentir su prot

