—¿Me vas a contar por qué te ruborizaste en el desayuno? —estamos en el salón de juegos con Luciano. Después del desayuno le dije a Camila que necesitaba su ayuda. Amy no se tomó de buena manera que no la necesitase a ella, aunque creo que solo lo hizo por hacer drama porque después se terminó riendo como loca. —¿Tía? —pregunta Luciano. —Nada papi —le dice dándole en la nariz de manera cariñosa—. Es con Kim. El niño se distrae con sus juguetes, me quedo viéndolo para ganar tiempo. —¿Sabes que no te voy a juzgar verdad? —Me observa, fija en mí sus ojos grises, como la mayoría de esta familia, su cabello rubio está trenzado de lado; lo que le da un aspecto más jovial y haciéndola lucir muy bonita. Confirmadísimo. Los Montalvo sí que tienen buenos genes. —Lo sé Cami. —¿Enton

