—Viene la pareja feliz —comenta Nathaniel—. Recién cogidos. Fabricio le dedica una mala mirada, va a regañar a su hermano cuando Don Camilo se le adelanta. —Nathaniel que sea la última vez que escucho ese tipo de comentarios, respeta a Kimberly y respeta a tu hermano. Silencio. Todo queda en silencio cuando entramos al comedor. Nos ven y saben que es verdad lo que dijo el menor de los Montalvo. Nathaniel se disculpa con nosotros y el desayuno transcurre en silencio, cosa que verdaderamente me sorprende. En esta casa se desayuna en algarabía, el ambiente está tenso, y no creo que sea precisamente por Fabricio y por mí. Algo tuvo que haber pasado para que Don Camilo se encuentre con cara de perro. Veo a mi pelinegro y se encoje de hombros, mi hermana está frente a mí. La miro pi

