Fueron diez golpes a mi clítoris, me dolía y ardía mucho pero el simple roce de sus dedos cuando lo acarició para consolarme… fue un detonante. Mantuve la mirada fija en Javier para olvidarme del resto mientras él consolaba mi adolorido cuerpo. De nuevo, besó cada parte enrojecida por los golpes e hizo un recorrido hasta llegar a mi boca. Liberó mis senos de su amarre. - Buena chica —Murmuró en mi boca. Acaricio mis pezones enviando una descarga a mi coño, gemí en su boca y él profundizó el beso— Lo mejor está por venir —Murmuró en mi oído— Lamentablemente, no será para ti, pero, espero que también lo disfrutes —Me besó y se alejó. Cuando levanté la mirada para ver a los hombres delante de mí, ellos estaban desnudos. El brasileño acariciaba los senos de tres mientras la otra chica lamía

