Los días al lado de ellos pasan velozmente, Amelia está completamente enamorada de Alexander, me recalca cada vez que puede que agradece que sacara mis ojos dorados, yo solo le hago un mohín porque realmente no me parecen tan especiales en cambio yo esperaba que sacara sus ojos azabaches, pero es lo que menos me importa, agradezco todos los días por tenerlos a ambos a mi lado, y sin importar que se siga presentando quiero seguir luchando por esto. Por momentos, sobre todo en las noches cuando los veo dormir, recuerdo con estremecimiento la cantidad de sangre en la sala de parto e intento borrar rápidamente eso de mi mente. Es increíble lo que una mujer puede hacer y cada vez admiro y me enamoro más de Amelia. - Amelia – la llamo con suavidad, lo que le voy a decir no le gustará. Me mira e

