Cuando pensaban que este día no podía traer más contrariedad a mi vida, me llama Carlos en actitud de reproche. Para nada me gustó la forma en la que se dirigió hacia mí. No soy de darle explicaciones a ninguna persona a no ser que sea por mi trabajo y solo a quien ahora es mi jefe, no así a ningún subalterno o quien esté al mismo nivel que yo, y menos para desmeritar mi trabajo cuando sé perfectamente cuando estoy consciente de cómo lo he realizado. Para darle más dramatismo a la situación, la actitud de Aaron me tiene desconcertada. No entiendo su afán de hablar de algo que no tiene presentación. Esto que sucede entre él y yo está lejos de toda lógica. Nada tenemos y nada tendremos en el futuro, ni si quiera el lejano. Somos seres de mundos diferentes, con realidades totalmente opuestas

