Justo en el momento que vamos saliendo del restaurante, siento vibrar mi móvil en el bolsillo del pantalón. Como voy al pendiente de los movimientos de Luisana, ignoro la llamada. Ahora nada más me importa que lograr tener un rato a solas con ella. Quisiera disculparme por mi acción repentina en la camioneta, y al mismo tiempo siento deseos de continuar en ese punto en el que reaccioné a tiempo de ser descubiertos por Aimara. Que lo haga Anderson no me importa, pero Aimara no. No quiero que se haga ideas que no existen, no quiero que termine de odiarme al saber que esta cosa que me ha empujado a tomar a Luisana sin darle tiempo a protestar no es más que atracción ante la novedad que ella representa. Luisana es totalmente diferente al común de las mujeres. No solo en lo físico, lo que poco

