Andrew Ni siquiera estaba seguro de cómo había acabado allí, y estaba demasiado borracho como para planteármelo justo en ese momento. Frente a mí una morena de voluptuosas curvas gateaba sobre la cama para llegar hasta a mi entrepierna con una expresión gatuna. La deseaba, quería entrar en ella, aunque no sabía si era una mala idea de mi intoxicado cerebro. Clavó sus uñas ligeramente en el abdomen y comenzó a bajar hasta recorrer la V de mi cintura, dejando un rastro enrojecido a su paso. Una sonrisa perversa se dibujó en sus labios cuando presionó la tela del bóxer, antes de liberar el m*****o erecto. Abrió los ojos ligeramente y se pasó la lengua por los labios hinchados. De no haber tenido tanto alcohol en sangre habría disfrutado tomando en control de la situación, enseñándol

