El lobo y el cordero

1819 Palabras

Alessia En cuanto me dejó en el piso en el ascensor, desee golpearlo, gritarle, escupirle el rostro. Sin embargo, lo único que logré decir fue: —Eres un cabrón. —Ataqué, ofendida por la forma en la que me había tratado como si fuese una especie de trofeo. Él me miraba como si disfrutase por verme montando en cólera. —Una bestia, poco civilizada. ¿Siempre fuiste de esa forma y lo escondías detrás de una perfecta apariencia de caballero inglés? ¿O es que la jaula del Tártaro te ha vuelto un machista imbécil? Su mirada se estaba avivando hasta convertirse en llamas. —Soy ambos y te lo advertí, aunque nunca quisiste escucharme. —Me repasó con una mirada oscura. —Te dije que en ocasiones me convierto en alguien que no desearía ser. Es mi naturaleza, mitad depredador, mitad hombre. Dec

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