Samantha El almuerzo había sido normal, aunque tuvimos que soportar las quejas y lloriqueos por parte de Camille. Ahora me encontraba en el baño del restaurante, los demás estaban afuera esperando, o quizás ya se hayan ido. Abro la puerta del baño para salir pero choco con un cuerpo. Levanto la vista y me encuentro con el rostro serio de Christian. Juro que me desespera encontrarlo en todas partes. La próxima vez lo voy a denunciar por acoso. —¿Usted? ¿Busca algo en el baño de damas?—le pregunto y el suelta una risa. —No pensé que tuviera tan mal gusto para los hombres, señorita—yo sonrío. —Pues que coincidencia, yo tampoco puedo creer que usted tenga mal gusto con las mujeres— hago una mueca refiriéndome a Camille. Esa chica tiene serios problemas.—Con permiso—cruzo por su lado pero

