CAPITULO 8 :PREPARATIVOS.

1961 Palabras
Alicia se levantó más temprano que de costumbre, ya que quería tener organizada su maleta para el viaje a Miami. Estaba emocionada por el viaje. Desde que se casó con Gabriel, no viajó más, ya que siempre había un pretexto nuevo para no llevarla a sus viajes. Ya que arregló todo lo de su maleta, ella se fue a la empresa. — Buenos días, Laura. Saludó a la recepcionista de la entrada. En su primer mes, Luis se había encargado de presentarles a todos los trabajadores y había empezado amistad con muchos de ellos. — Buenos días, Alicia. Respondió Laura con una sonrisa. —¿Cómo estás? — Muy bien, ¿ya llegó el jefe? —Sí, acaba de llegar. — Ah, ok, gracias, entonces mejor subo. Alicia llegó a su escritorio, vio varios papeles y uno de ellos era el contrato de la secretaria que quedaría de suplente en su puesto. Axel debía firmarlo. Así que Alicia lo tomó y tocó la puerta de la oficina. —¡Adelante! Se escuchó desde el interior de la oficina. Alicia entró y se dirigió al escritorio de Axel, en donde se encontraba sentado. — Señor, mandaron de recursos humanos el contrato de la suplente de mi puesto; se necesita su firma para autorizarlo. — Muy bien, ahora lo firmo, y por cierto no pregunté, pero ¿de dónde la consiguió tan rápido?, prácticamente de un día para otro. — Señor, pues la verdad, solo revisé los currículos archivados de la última entrevista de mi puesto e hice algunas llamadas. —Bueno, usted sabrá; solo espero que haga bien su trabajo. Respondió Axel firmando el contrato. — Yo también eso espero. Dijo Alicia. — ¿La citó para hoy? — Sí, señor, le dije que viniera a las 10:00 para que yo le dejara todo explicado. —Está bien, y el itinerario, ¿lo tiene listo? — Si está listo, se lo mandaré a su correo para que lo revise. También avisarle que el vuelo es a las 2:00 de la mañana; tenemos que estar en el aeropuerto a la 1:00. Para revisión de maletas, reservé primera clase. —Ok, me parece perfecto… Bueno, es todo, avíseme cuando llegue la secretaria y no se olvide de mandarme el correo. —Sí, señor, ahora lo hago, con su permiso. Alicia salió de la oficina, se sentó en su escritorio, verificó el contrato, mandó el itinerario al correo de Axel y organizó algunos documentos. Pasaron las horas y el teléfono de su escritorio sonó. —¿Alicia? Tengo una chica que vino para el puesto de secretaria suplente. —¡Ah, sí! Por favor, dile que pase al cuarto piso. Ya tengo aquí su contrato. Gracias. —Ok, ahora le digo. Alicia esperó a que llegara la secretaria. Cuando la vio entrar, vio que era muy guapa, tenía una piel bronceada y su cabello era c***o y rubio. — Buenos días. —Buenos días. Respondió Alicia. —Tú debes ser Cameron Rodriguez. ¿No es así? —Sí, sí soy yo. Cameron sonrió. "Qué linda sonrisa". Pensó Alicia. — Mucho gusto. Yo soy Alicia Torres, la secretaria del señor Axel Caballero. Tú serás mi suplente en lo que viajo con el señor. La oficina no puede quedar sola. Tú te encargarás de cualquier documento que necesite ser reenviado y de cualquier cita que surja en la ausencia del señor. Te dejé organizado todo y cualquier cosa me puedes llamar. Dejaré mi número, ¿sí? — Ah, ok, está bien, me parece perfecto. — Muy bien, mira, aquí está tu contrato. Léelo, revísalo bien y, si estás de acuerdo, lo firmas. El jefe ya lo firmó, así que nada más falta tu firma. Después de unos minutos, Cameron regresó con el documento firmado. —¡Listo! Ya lo firmé. Le dio el documento a Alicia. —Ok, una pregunta: ¿tú tuviste la entrevista con el jefe o quedó el currículum solamente? — Solo quedó el currículum; estaba esperando mi turno, pero nos dijeron que el puesto ya estaba ocupado, pero que dejáramos nuestro currículum. — Ah, está bien, entonces, para presentarte al señor Caballero. Alicia y Cameron se acercaron a la puerta de la oficina; después de tocar y que les permitiera el paso, entraron. Axel estaba sentado girando el cuello, ya que una noche antes había dormido mal y este le dolía desde esa mañana. Estaba tratando de relajarse un poco cuando les dio el pase a quien tocaba su oficina. Sabía que era Alicia; él ya conocía su forma de tocar aquella puerta. Al entrar, ahí estaba ella junto con esta otra chica. —Señor, quiero presentarle a la señorita Cameron Rodríguez. Ella es la suplente. — Señorita Rodríguez, mucho gusto. Cameron abrió los ojos enormemente porque ese hombre era lo que ella había deseado por mucho tiempo; era guapo y rico. — Mucho gusto, señor, estoy para servirle. La chica sonrió, y Alicia sonrió con ella. Axel vio que Cameron sonrió y, junto con ella, Alicia. Él soltó una ligera sonrisa hacia Alicia ignorando a Cameron, pero Alicia no se percató de esto. —Señorita Torres, ¿me podría dejar a solas con la señorita Rodríguez? —Sí, señor, no hay problema. Alicia salió de la oficina hacia su escritorio, dejando a Axel solo con Cameron. —Bueno, señorita Rodríguez, usted quedará encargada de esta área. Espero que sepa hacer su trabajo bien y que lo haga tan bien como lo ha venido haciendo la señorita Torres. —Sí, señor, puede contar con ello. — Ahora irá con la señorita Torres, le pedirá su contrato y lo llevará a Recursos Humanos. La espero después del almuerzo; la acompaño a la puerta. Alicia estaba sentada en su escritorio haciendo algunos apuntes de pendientes que quedaban en la oficina; quería que Cameron estuviera lo más cómoda posible para que el trabajo saliera correctamente. De repente miró una rosa cerca de su nariz, levantó la mirada para ver que era Luis. — Te dije que te lo compensaría, ¿no? Alicia sonrió y se ruborizó. — No te hubieras molestado. —No es molestia, Alicia, ¡ven, vamos a almorzar! Dijo Luis; Alicia se levantó de su asiento y tomó la rosa. —Vamos, además debo contarte algo. Dijo Alicia. Ahí estaba Axel viendo toda esa escena junto con Cameron, y se sintió un poco incómodo. —Qué lindo es el novio de la señorita Alicia, ¿no cree? Cameron se dirigió a Axel. —Como sea… Entonces la espero después del almuerzo. Él entró a su oficina y cerró la puerta. Alicia y Luis llegaron a la cafetería; se había vuelto su lugar favorito porque estaba cerca de la oficina. —Siéntate, Alicia, ¿qué me querías decir? Me tienes intrigado. — No es nada importante, solo que no almorzaremos hasta dentro de una semana, porque me voy de viaje con mi jefe por lo del negocio de Miami. — ¡Oh! ¿Por qué no me habías dicho nada? Dijo con tono triste Luis. — No sabía nada, apenas me dijo, ayer, pues no almorzamos juntos y luego pasó aquello. Alicia bajó la mirada apenada. — Por cierto... Soltó Luis. — Eso que pasó ayer, ¿qué fue? — Me caí ... Vino… Gabriel, tomé su mano, la sujeté mal y caí, pero no fue nada, todo bien. Luis suspiró con un aire de molestia. Hacía ya dos meses que Alicia le había contado todo lo que pasó con Gabriel y eso lo tenía muy molesto. —Estoy muy molesto con Gabriel, ¿por qué hace semejantes cosas? No entiendo. ¿Por qué desperdicio la oportunidad que me ...? Luis se detuvo, quedando en silencio mientras Alicia lo miraba. — ¿Qué pasa, Luis? Preguntó extrañada. — Alicia ... Yo... Bueno ... Luis suspiró. —Quiero hablar contigo de algo importante, pero ... Sabes, mejor esperaré que vuelvas; mejor hablemos de otro tema. Espero que te vaya muy bien en tu viaje y mucha suerte. —Ehmm, está bien, ya me dejaste intrigada, pero esperaré. —Sí, por favor. Luis sonrió. "Si esperé 12 años, puedo esperar una semana más". Pensó Luis. Luis y Alicia continuaron hablando y comiendo. La hora del almuerzo había terminado, así que regresaron a la empresa, se despidieron, Alicia subió, puso la rosa a su lado y sonrió. —Alicia, ya entregué mi contrato a recursos humanos. Era Cameron quien interrumpió aquel momento; Alicia sacudió la cabeza y vio a Cameron. —¡Perfecto! —Me dijo el jefe que después del almuerzo regresara. Avisó Cameron a Alicia. —¿Así? Ok, deja, le llamo para preguntar. Alicia tomó el teléfono. —Señor, ¿usted solicitó a la señorita Rodríguez? Preguntó Alicia. —Sí, por favor, pasen las dos. —Enseguida, señor. Colgó el teléfono; Alicia junto con Cameron fueron hacia la oficina de Axel. —Señorita Torres, usted se va a ir ahora para arreglar todo, para vernos a la hora de partida en el aeropuerto, y señorita Rodríguez, usted quedará conmigo por el resto del día. Cameron contestó muy entusiasmada, ya que estaría sola con el jefe. — Sí, señor. Alicia quedó pensando que ya había arreglado todo, pero podría despedirse de Abril antes de viajar. —Sí, señor. Respondió Alicia. Alicia salió junto con Cameron de la oficina, le explicó algunas cosas a Cameron y, al terminar, se despidió de ella. Bajo las escaleras, se dirigió al departamento de Luis; Luis estaba ahí sentado con la cabeza reclinada en su asiento y con los ojos cerrados. El perfil de Luis era muy bueno; Alicia tocó la puerta para hacerse notar. —¿Te interrumpo? — No, no, tú nunca interrumpes, dime, Alicia. ¿En qué te puedo ayudar? — Me voy a casa temprano, luego me iré al aeropuerto, así que ya no nos veremos hasta que regrese y quería despedirme. — Sí, espero tengas un buen viaje y no te olvides de mí. Luis se acercó a Alicia y le dio un abrazo. Alicia se sorprendió; tenía mucho que un hombre no la abrazaba, y se sintió bien. Luis estaba ahí abrazando a aquella chica que anheló alguna vez, no quería soltarla, su calidez era adictiva, pero al final se separó de ella. —Ve con cuidado. Alicia asintió y se fue; se sentía apenada, así que ya no preguntó nada más. Salió de la oficina avergonzada; se dispuso a ir a casa de su suegra, como aún era temprano. Gabriel no había pasado por Abril, así que ella quería despedirse. Después de 30 minutos llegó a casa de su suegra y al entrar vio a Abril jugando con unas muñecas. — ¡Mami! Corrió Abril hacia Alicia. —Pensé que hoy no te vería, pues toca con mi papi. — Sí, mi amor, pero ya sabes que me iré de viaje, así que quería despedirme de ti. —Sí. Mamá. Celeste me dijo que irás por tu trabajo, ¿me traes algo? —Lo que tú quieras, mi amor. __ Mmm, ¡otra muñeca, mami! Para que mis muñecas tengan otra amiga. Sonrió al ver la sonrisa de su hija que derretía su corazón. Era lo que más amaba en la tierra. —Está bien una muñeca. Tomó a su hija en un tierno abrazo. Esa tarde pasaron el día juntas antes de la hora en la que Gabriel pasará por ella. Alicia se despidió con muchos besos; Abril le deseó buen viaje, su suegra también. Alicia llegó a su casa y se recostó para descansar antes de viajar. Su alarma sonó a las 11:00, llamó a un taxi y, en lo que esperaba, se arregló un poco. Cuando llegó el taxi, tomó su maleta y le pidió que la llevara al aeropuerto.
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