12. Nuevas condiciones

1254 Palabras
Raffael: La fiesta terminó. La gente salió satisfecha con una buena porción de drama. Y la prensa obtuvo lo que quería: un titular que anunciaba un nuevo escándalo en la familia Dunne. Pero quienes más habían ganado eran George y Amanda. Fueron los últimos en irse y también los últimos en ver a papá. Amanda salió con su sonrisa peculiar, la sonrisa de la venganza y la traición. Con su escote en corte francés y con mirada de felina en cacería. Su trabajo para ver avergonzada a Lena había rendido frutos. Hablando de Lena, ella se fue con sus padres. Quienes me vieron y pude sentir todo el disgusto del mundo contra mí. Los entendía, yo no era la mejor persona que podían conocer. Había hecho las cosas mal por años. Y no tenía justificación, era adulto y me hacía responsable de mis actos. Para evitar conversaciones incómodas, Lena decidió que lo mejor era irse y hablar con sus padres en casa. Explicarles el asunto del contrato no sería fácil. Sobre todo cuando el prometido de su hija se había ganado cierta reputación muy cuestionable. Sin embargo, admitía que la pérdida de mamá me había afectado a tal punto de ver la vida de manera miserable y rodearme de aquellos que la veían igual. papá había huido después de su muerte y se escondió en el mundo oriental. Y mi único hermano, me había traicionado vilmente, la primera mujer a la que había amado realmente, la convirtió en su esposa, y para mi desgracia se había convertido en mi cuñada. Amanda quedó desquiciada desde nuestra separación. Desde ese día había buscado destruirme de todas las maneras posibles y también se había propuesto alejar a toda mujer que esté conmigo. Es su forma retorcida de vengarse. Después de lo que le hice... Mi padre se encerró en su estudio. Era media noche y seguía en el mismo sitio. Empezaba a preocuparme. Me quedé en casa para tratar de conversar con él, sin embargo parecía imposible lograrlo. No salió en ningún momento. Quería explicarle que mi relación con Samantha Bridge había terminado, que todo había sido un malentendido, que ahora estaba con Lena, pero lo di por perdido. Me encontraba sentado junto a la puerta de su estudio. Contando los minutos y segundos. Observando las paredes de un color vino. La decoración en la casa seguía intacta desde la muerte de mamá. El vino era su color, tal cual era su esencia, apasionada y llena de bondad. Tranquilidad y serenidad. Estaba dispuesto a marcharme. Intentaría hablar con él en otra ocasión. Sin embargo, la puerta se abrió para mi sorpresa. Mi padre se paró a la salida y al verme allí sentado, a media noche, perdido viendo las paredes, se sorprendió para bien. Me observó por unos instantes antes de dirigirme la palabra. Abrió completamente la puerta y me indicó a que entrara y tomara lugar en la silla frente a su escritorio. Todo en su estudio seguía igual que cuando era un niño y me escabullía a buscarlo para pasar tiempo con él. Luego se agotaba de mis travesuras en su escritorio y me enviaba a jugar con George al jardín. — Raffael, no esperaba que siguieras aquí. Creí que habías huido después de lo bochornosa que fue la fiesta. — No todos huimos a nuestros problemas, padre. Algunos decidimos enfrentarlos. Mi respuesta lo hizo endurecer la facciones de su rostro. Se sentó en su lugar de poder. Sus manos temblaban, de cierta forma seguía afectado después de la reacción del público a las fotografías con Samantha. Papá era un hombre de reputación intachable. Lo había heredado del abuelo. Ambos nunca involucraron a la familia en escándalos mediáticos. Eso afectaba los negocios decían cada noche al momento de las cenas familiares. — ¿Hay algo que quieras reclamarme? Así nos evitamos los rodeos. Porque yo tengo que reclamarte lo que pasó hoy. Entendió la indirecta que lancé. Su pregunta me hizo pensar que no era momento de reclamos. Yo era el menos indicado para hacerlo esa noche. Así que negué. — Bien. Sacó una botella de whisky de su colección americana. — ¿Quieres un trago? Ofreció. Asentí, lo iba a necesitar después de todo. — ¿Qué hay entre tú y Samantha Bridge? Interrogó sin rodeos. — Fuimos pareja en secreto durante un año. — ¿Siempre te involucras con las modelos de la compañía? Una larga lista de chicas de la agencia pasaron por mi cabeza. Dudé si aceptar mi culpa o negarla. — No con todas. Solo han sido algunas. Bebí whisky para aligerar la conversación. — A eso me refiero cuando digo que asientes cabeza. Tienes treinta y dos años y no piensas en formalizar una familia, no estás pensando en el imperio Dunne. Lena Doyle, por lo que he conocido es la mujer que te conviene. Es trabajadora, es una mujer bella, se nota su amor por ti. ¿Qué más quieres? Tomó de su vaso de whisky. — No creo que después de esta noche ella siga queriendo casarse contigo. No después de enterarse que la engañabas con una modelo. — ¿ Y qué si ella quiere aún? Claramente Lena no podía negarse a seguir siendo mi prometida. Había firmado un contrato. — Sería un milagro. Pero ya no espero nada más de ti. A este paso tu hermano se quedará al frente de RED dentro de muy poco. No puedo confiar el legado familiar a alguien que se acuesta con sus empleadas y luego las desecha. No podría poner en riesgo el patrimonio por el que tu abuelo y yo trabajamos durante tantos años en manos de un insensato. Cuando mi padre lo dijo, no había ninguna expresión en su rostro. Porque no era una amenaza, sino que en realidad lo había contemplado así. Sin embargo, no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo mi hermano y enemigo de quedaba con lo que yo más anhelaba. No después de lo que Amanda había preparado esa noche y al final estaba logrando su propósito fácilmente. — Has perdido todas tus oportunidades, hijo. Te dejé a cargo de le empresa cuando te vi destrozado al ver que tu hermano y tu ex prometida iban a casarse. Pero ya pasó suficiente tiempo para que lo superaras. Al final tu hermano y Amanda son un buen matrimonio. Internamente odié con todas mi fuerzas que tuviera esa opinión tan errada del matrimonio de George y Amanda. Ellos estaban lejos de ser la pareja ideal y perfecta. Pensé que esas serían sus últimas palabras antes de pedirme que me marchase. No obstante, había una última condición antes de perderlo todo. — A menos que te cases cuanto antes con Lena. No querría perder a una nuera tan especial como ella. Es la única forma de regresar a la competencia por la presidencia de la compañía. — Eso es imposible. Respondí. Lena había firmado un contrato solo para ser mi prometida. Jamás creí que papá me pediría llegar tan lejos. El matrimonio nunca lo contemplamos. Así que pedirle que se casara conmigo sonaba descabellado. Jamás aceptaría ser mi esposa por mentiras y yo no podría atarme a una sola mujer. — Es tu última oportunidad y mañana mismo debes solucionar el desastre de esta noche con la prensa. Quiero un comunicado antes del almuerzo donde limpies nuestro apellido. Respondió y después me dijo que me marchase. Al salir recibí un mensaje. Era Samantha Bridge: Necesito verte ahora mismo. Ya sabes dónde. Voy para allá respondí.
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