Capítulo 4

1315 Palabras
                                                                                   Capítulo 4 Narra Seren Estaba decidida a seguir lo que mi corazón me decía, quería volver a casa e intentar ver a Portia, pero por otro lado tenía dudas y miedos en mí, por un futuro rechazo o que de verdad no se presentara por evitar encontrarse conmigo, tampoco estaba en mis intenciones llegar y pedirle que me perdone y vuelva conmigo, solo quería verla, saber de ella y hasta tener la oportunidad de hablarle, nunca he podido olvidar como Portia me acompaño durante ese proceso tan difícil del cáncer, como me ayudo a superarlo y hasta resulto ser mi medicina ante todo, era algo que ni pasara lo que pasara, ni por los miles de años iba a olvidar, por eso jamás iba a permitir estando en cualquier situación que alguien le hiciera daño o hablara mal de ella, ya yo lo hice una vez y pague durante mucho tiempo el alto precio, sufrí muchísimo por ella, dure largas noches llorando en silencio, estuve asumida en una depresión de la cual se me fue difícil salir, ese fue mi precio a pagar, y el no tenerla junto a mí. A pesar de que la nueva compañía de Lily me gustaba, me hacía sentir bien, no dejaba de darle vueltas al asunto de que podría pensar Portia al verme con ella, si, sé que tal vez la chica ya me supero, pero se prestaba la situación para pensar que jugué con ella durante toda nuestra relación y que siempre estuve enamorada de Lily, cosa que no fue así, la pelirroja siempre estuvo detrás de mí, no quería que Portia me odiara, me conformaba con, aunque sea me diera la oportunidad de ser su amiga. Un día antes de adentrarme en el viaje de regreso a casa, saliendo de una de mis clases me encontré con la sorpresa de que el novio de Lily se había enterado de nuestra aventura, cuando note la discusión al frente, trate de darme la vuelta para irme, pero el chico noto mi presencia y llego a mí con furia. –¡Eres una maldita Harris! – me dijo con molestia y sus ojos llenos de lágrimas. –La que debió respetarte era ella, no yo, no somos amigos – le respondí con mi típica actitud fría. –¿Crees que puedes venir meterte en las relaciones y luego hacer como si nada? Suspire colocando mis ojos en blanco, odiaba tener que pasar por este tipo de situaciones, últimamente me metía en muchos problemas por chicas, creo que era hora de bajarle dos al plan de f**k girl. –¡Ya déjala! – le exigió Lily, alejándolo de mi de un empujón. –Siempre la quisiste a ella, y conmigo jugaste. La verdad era que, si me quedaba un segundo más entre esos dos iba a explotar de fastidio, así que sin medir más salí del lugar, dejándolos asumidos en su pelea de rompimiento, no era la primera vez que salía con una chica que estaba en una relación con un chico, la mayoría de las chicas con las que compartía clases siempre tenían curiosidad y como yo era una de las pocas abiertamente gay, me buscaban para experimentar y la verdad no me molestaba en lo absoluto ayudarlas, al contrario, para mí era todo un placer, pero siempre terminaba en problemas cuando se daban cuenta de que les gustaba más este lado de la historia y pretendían dejar a sus novios por mí, aunque con algunas duraba un tiempo saliendo, los novios se enteraban y querían venir a hacerme de problemas a mí, esa era la parte más tediosa del asunto. Me dispuse a recoger unas cosas para llevarme a mi casa, no entendía que me estaba pasando, estaba echando a la borda la oportunidad de adelantar materias en este verano por volver a casa y ver a Portia, jamás pensé que mis sentimientos estuvieran aun ahí, aunque siempre pensaba en ella logre creer que había superado esa historia, pero al saber que había una posibilidad de volverme a encontrar con ella no dude un segundo en tirar todo y regresar, esa era la clase de cosas que me hacían entender que nunca he podido olvidar a Portia Anderson, ella seguía en mi latente, tatuada aun en mi mente y en mi alma, tal cual como cuando me enamore perdidamente de ella, y aunque pasaran los años, aunque estuviera con muchas, ella seguía siendo mi medicina. Me acosté en mi cama, con mis audífonos y sonando una relajante música de fondo, cuando Lily abrió la puerta y no pude creer lo que mis ojos estaban viendo, estaba llorando y se le notaba un golpe en su rostro, me levante rápidamente me quite los audífonos y fue hacia ella. –Dios, ¿Qué te paso? – le pregunte preocupada, tomando con delicadeza su rostro. –Jon me dio un golpe, luego que te fuiste me metió a la fuerza en un salón y me pego. –¡Maldito! – exclame con rabia. No había cosa en el mundo que odiara más que el maltrato hacia las mujeres y peor aún si se trataba de alguien me importaba como pasaba ahora con Lily, la tome entre mis brazos y espere que se calmara, le revise el golpe, le coloque un poco de hielo y luego la obligue a que juntas fuéramos a la oficina del decano para denunciar a ese troglodita animal. –No se preocupe señorita Schumberg, el señor Gómez va a ser expulsado inmediatamente y pasaremos el caso a las autoridades, créame que la va a pasar muy mal, le pido disculpas y por favor descanse – le dijo el decano, una vez saliendo de su oficina. Le dimos las gracias al hombre por su apoyo y juntas volvimos a mi habitación, Lily estaba muy triste, casi no hablaba y caminaba recostada de mi hombro. –Discúlpame por dejarte, tal vez si me hubiera quedado ahí, esto no habría pasado, yo no hubiese dejado que ese animal te pusiera una mano encima, de verdad lo siento mucho Li – le dije acariciando su brazo con delicadeza. Ella alzo su rostro limpiando sus lágrimas. –Él es más grande y fuerte que nosotras, no creo que hubiese servido de algo, al contrario, tal vez te hubiese pegado a ti y yo no me iba a perdonar por eso, no quería que estuvieras metida en mi caos. –Estamos juntas ahora, así que no debo dejarte sola en esos momentos. Ella me miro con brillo en sus ojos y una gran sonrisa, me acerque a ella y unimos nuestros labios en un tierno beso. No sabía si era la situación de verdad así tan vulnerable que me hacía sentir esas cosas, pero Lily a pesar de todo conmigo no era una mala chica y me ha demostrado su amor incondicional por todos estos años. Cuando llegamos a la habitación ella me convenció de que la mejor forma de sentirse bien era que le hiciera el amor, por lo que no me paso ni un centímetro de idea el negarme a eso, y luego recogimos sus cosas y nos fuimos en mi auto hacia casa, ella insistía en quedarnos juntas al llegar allá, o en mi casa o en la suya, pero llegar a ese punto tan rápido sí que no podía permitirlo, quedarnos unos días juntas en mi habitación del campus era una cosa, pero llevar a una chica a mi casa y dormir con ella era algo que jure no volvería hacer hasta que por lo menos estuviera al cien por ciento segura de que sería la chica indicada, aun mi madre y mi hermana me recriminaban lo que había pasado con Portia, y llegar con alguien más podría desatar un caos, caos que no estaba dispuesta a tolerar, por lo que la convencí de que por ahora, separadas estábamos mejor.                            
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR