– Entonces vamos a comer el postre. Los labios de Emilio bajan a los míos, besándome suavemente, podría decir que hasta con ternura. Sus manos en mis caderas, acercándome más a él mientras hace su beso más profundo. Un gemido cae de mi boca cuando aprieta mi trasero instandome a subir a horcajadas en él. Me tomo de su cuello y seguimos besándonos mientras se adentra al departamento. – Última puerta a la izquierda – digo sobre sus labios. Abro la puerta cuando llegamos a la recamara. Emilio sigue llevándonos a la cama. Me baja una vez que estamos al lado de esta – ¿quieres jugar? – pregunta. Su voz ronca, su mirada oscurecida y sonrisa sexy me causan escalofríos allá abajo. – ¿Qué tienes en mente? – respondo igualando su mirada, sonriendo – ¿Tienes helado? – Sí – me emociona saber a

