Natalie llegó al lobby en compañía de Grace Janner en el momento en que Jafar parecía estar discutiendo con su padre.
— Vamos padre, sabes que en este momento soy la mejor opción.
— Basta Jafar aún no sabemos si tú hermano se encuentra mejor, dependiendo de lo que diga la doctora Bianco.
— Por favor padre, ellos son amigos Alessia hará lo que Rodrigo le diga.
— He dicho que esperamos Jafar, se acabó la discusión.
Grace hizo un suave sonido para que los dos hombres se percataran de que ya se encontraban ahí.
— ¿Qué es lo que tanto deseas Jafar? — habló Grace al ver la molestia en el castaño — No te parece que puedes esperar un poco para discutir con tu padre, ahora la salud de tu hermano es prioridad.
Natalie juraba que el castaño mayor había hecho un gran esfuerzo para no gritarle a la mujer porque había sonreído de tal manera que parecía siniestro.
— Tienes razón Grace, todo puede esperar excepto Rodrigo.
— ¿Alessia se ha quedado con él? — habló Lauro luego de la tensión entre su mujer y su hijo mayor.
— Así es Lauro, lo va a revisar aunque cuando entramos parecía bastante recuperado.
Natalie carraspeó intentando que no se notara tanto su rubor.
— Grace, estoy segura de que Rodrigo querrá ir al evento que ya tenían programado, además va a querer que lo acompañe, pero yo…bueno, él me avisó de último momento que era un evento importante para ustedes y yo no…
— Oh querida — sonrió la mujer tomando el brazo de la rubia — Ya está aquí nuestro equipo, tienes razón deberíamos ir a alistarnos.
En ese momento Alessia Bianco bajo con una sonrisa.
— ¿Cómo está mi hijo? — se adelantó Lauro.
— Bastante bien a decir verdad, físicamente está recuperado.
— Eso es estupendo, entonces no queda más que apresurarnos.
Para la rubia no había pasado desapercibido el hecho de que la doctora se había pronunciado solo en el tema físico, si eran amigos como Jafar había dicho quizá el castaño le hubiera dicho cómo se sentía emocionalmente, a ella si debía tenerle confianza, lo mas seguro es que también tuvieron algún tipo de relación. Alessia sonrió disimuladamente al sentir la mirada de molestia de la rubia sobre ella, quizá Natalie tampoco debía estar segura de sus sentimientos, pero más vale que Rodrigo se esforzará por hacerle comprender cómo se sentía.
— Vamos querida — habló Grace dirigiéndose a otra de las habitaciones.
Cuando entraron Natalie pudo apreciar a varias personas, desde estilistas hasta lo que seguramente eran los que elegirían la mínima prenda y accesorio que usarían.
Alessia Bianco se volvió hacia Lauro Montalbán después de perder de vista a las dos mujeres.
— Señor Lauro, me tengo que ir, fue un gusto verlos de manera fugaz.
— Alessia muchacha, siempre serás bienvenida.
— Grazie mille signor Lauro — Alessia beso la mejilla del hombre mayor como despedida antes de girarse a Jafar que parecía más irritable que hace unos momentos — Jafar, togli quella faccia.
Jafar sonrió ante la mujer, acompañándola a la salida.
— Así que, ¿mi hermanito está mucho mejor no?.
— No fue nada grave Jafar, lo que nunca imaginé fue verlo lastimado emocionalmente por una mujer.
— ¿Natalie le ha hecho daño?.
— Rodrigo sufre del corazón roto, no en vano anunciaran el término de su relación cuando lleguen a Miami.
El castaño mayor supo camuflar muy bien su asombro, así que Rodrigo por fin había decidido terminar su farsa con la rubia, ¿será que la noche de Natalie con el extraño italiano terminó por romperlo todo?.
— Es una lastima, tenían problemas desde antes, imagino que pensaban que casarse lo solucionaría.
Alessia lo miró asintiendo, no sabía muy bien la historia después tendría tiempo de hablar con Rodrigo.
— Estoy segura de que si están enamorados no debería ser así, en fin ya me tengo que ir, espero verlos pronto de nuevo.
Jafar asintió besando la mejilla de la joven mientras una sonrisa se formaba en su rostro, se apresuró a entrar de nuevo a la casa.
El agua escurría del cuerpo del joven castaño mientras se terminaba de secar, había decidido darse una ducha para relajarse por completo, no le daría el lujo a Jafar de tomar su lugar en la ceremonia, haría una rápida presentación y después se retiraría, había decidido ocultarle a Alessia lo cansado que últimamente se sentia, además había días como hoy que amanecía con ganas de devolver lo ingerido, pero estaba seguro que se debía a la fuerte combinación de eygos con el alcohol.
— Alessia tenía razón, estás completamente recuperado.
— ¿Qué quieres Jafar? — soltó de manera brusca el castaño menor sin prestar atención al hombre de la puerta.
— ¿Estás seguro de poder con la presión?.
— ¿Por qué no lo estaría?.
— Alessia me ha contado que tu corazón está dolido, ¿es posible que de verdad te hayas enamorado de la ex mesera?.
Rodrigo se giró molesto hacia su hermano, sabía que Alessia no le había contado con mal intención después de todo ella no sabía de la rivalidad que los últimos años se había formado con Jafar.
— Nadie aquí se ha enamorado.
— Si eso supuse, Alessia se debió confundir, después de todo no te molesto compartir a tu supuesta prometida ayer ¿o si?.
El joven castaño se abalanzó sobre su hermano mayor mientras este último reía, Rodrigo veía su puño estamparse en el rostro de Jafar una y otra vez hasta que sintió como alguien lo empujaba.
— ¡¿Pero qué mierda te pasa?!.
Jafar tomó la mano que la rubia le ofrecía mientras sonreía limpiando la sangre de su nariz, era la segunda vez que Rodrigo se la rompía en menos de veinticuatro horas. Rodrigo los miró un segundo antes de mirar su mano sangrando.
— Él…
— Rodrigo no puedes actuar así, tan impulsivamente — Natalie miró con preocupación al castaño no era la primera vez que sabía que actuaba de esa manera y definitivamente no le gustaba — ¿Jafar necesitas que llame a un médico?.
— No Natalie, estoy bien, me iré a limpiar pero habla con mi hermanito quizá a ti te escuche.
Rodrigo apretó los puños cuando Jafar salió con una sonrisa torcida en los labios, sabía que independientemente de cada golpe que le había dado apenas y le había hecho daño, suspiró girándose hacia Natalie, que se encontraba solamente con una bata de seda puesta, el cabello arreglado al igual que el maquillaje.
— Te ves…
— ¿Por qué haces esto? — interrumpió la rubia cruzándose de brazos — ¿Que te hizo ahora Jafar?.
— Me recordó que te…que dormiste con otro.
Natalie suspiró, tomó la mano del castaño para que pudieran sentarse en la cama.
— Mirá ni siquiera tengo que aclararte nada, pero hicimos un pacto por estos días y si de verdad quieres que sea la novia que esperas, entonces tienes que dejar esa agresividad Rodrigo, no te llevará a ningún lado, de igual manera que sepas que con Giorgio no pasó nada más allá de los besos que viste.
— Estuviste con él toda la madrugada.
— Lo sé, pero no pude acostarme con él.
— ¿Por qué?.
La rubia clavó su mirada en la del castaño, quería gritarle que por él, porque sentía tanto pesar en su corazón sintiendo que le era infiel, porque su rostro aparecía en su mente cada vez que cerraba los ojos y sabía que no era ni sus labios, ni sus manos la que la tocaban, pero ya era todo suficientemente complicado por lo que solo se encogió de hombros sonriendo de manera suave.
— No lo sé Rodrigo, solo no era correcto, Giorgio lo entendió y me llevó a conocer la ciudad.
Rodrigo la miró decepcionado un momento, esperaba escuchar otra cosa pero por otro lado su corazón comenzó a latir con fuerza, Natalie le había sido fiel de cierta manera le seguía perteneciendo. La mano de la rubia acarició la mano inflamada del castaño.
— Metela un rato en el chorro de agua, yo tengo que volver con tu madre solo he venido por mi calzado.
— Te veo en un rato entonces.
Natalie sonrió de lado besando la mejilla del castaño antes de tomar sus zapatos y volver al salón donde Grace Janner la esperaba.
Villa Corsini se encuentra en las colinas de la ciudad de Florencia, una estructura arquitectónica llena de arte con un toque a las viñas toscanas, su impresionante paraje verde dejaba atónitos a sus invitados, los cuales poco a poco iban llegando en lujosos vehículos. Rodrigo sabía que muchos de los invitados eran empresarios que podían pagar tres veces el costo del hermoso lugar, a muchos los conocía por su padre, otros tanto porque eran competencias directas de sus hoteles.
— Esto es hermoso.
El castaño se giró hacia donde Natalie había salido del vehículo en compañía de su madre, no había viajado con ella ante la insistencia de su padre por adelantarse en compañía de un Jafar que había cubierto bastante bien los golpes que le había dado. Tenía que admitir que su madre había hecho un buen trabajo con la rubia, en ese momento lucía como una mujer diferente, seguía siendo sumamente atractiva pero el vestido entallado con el corte discreto en la pierna, la joya en su cuello le hacían lucir espectacular.
— Estas preciosa — soltó acercándose con una sonrisa hacia la rubia, que sonreía feliz hacia él.
— Tu también luces muy guapo — dijo Natalie acomodando el moño de Rodrigo mientras este la tomaba de la cintura, la rubia se había fijado en lo elegante y atractivo que lucía Rodrigo en aquel esmoquin hecho a su medida.
El castaño sonrió besándola de manera suave, la rubia sonrió separándose.
— Te quedará maquillaje — dijo limpiando con la yemas de sus dedos los labios del castaño.
— Bien — dijo Rodrigo pegando sus labios al oído de Natalie — Pero eso no va a impedir que más tarde te arranque ese vestido.
Natalie ahogó un gemido mientras sus mejillas se tornaban rojas, sin dar tiempo a pensar más Rodrigo la guió hasta dentro de la villa donde ya todos los invitados iban tomando su lugar.
El salón principal de la villa estaba lleno de obras de arte en sus techos, además de las esculturas en cada esquina, para Natalie aquel lugar era como un sueño, todo estaba pulcramente cuidado además por donde veías la cristalería relucía. Los Montalbán tomaron asiento en el momento en que un joven subió al estrado, comenzó a dar la bienvenida en los diferentes idiomas de cada invitado.
— Familia Montalbán que agradable es verlos de nuevo.
Rodrigo levantó su vista hacia los recién llegados, Alfonso y Kensy Pavarote una pareja que rondaba los cincuenta, el castaño recordaba cuando era adolescente los Pavarote solían ir mucho con su familia, incluso en algún momento les llegó a llamar tíos hasta que como si fueran aire se habían esfumado, cuando los años pasaron Jafar le contó que los Pavarote habían intentado estafar a su padre Lauro Montalbán y sin conseguirlo habían caído en la ruina, por lo que nunca espero verlos en una ceremonia de esa magnitud.
— Alfonso — habló Lauro apacible — Para nosotros es una sorpresa que te hayan invitado.
Alfonso Pavarote ensaño su sonrisa tomando asiento en la mesa de los Montalbán sin ser invitado.
— Resulta ser Lauro, que sorprendentemente mi hotel está en la categoría de innovación.
— ¿Tu hotel? No vi tu nombre en ella.
— No, verás Lauro resulta ser que el ponerle el apellido de uno a un hotel en algún momento se vuelve aburrido, es por eso que le están dando la oportunidad a los más innovadores.
— Y se puede saber cual es tu nombre tan innovador.
— Pero por supuesto — dijo el hombre sonriente — Se llama Eygos.
Tanto Rodrigo como Natalie abrieron los ojos con sorpresa, el hombre frente a ellos les sonreía de manera burlesca, él sabía, dijeron los dos jóvenes en su mente, la cuestión era ¿Cómo se había enterado del nombre que Rodrigo Montalbán había elegido para su droga?.