Y ahí me encontraba yo, con mí anatomía desnuda sobre el cálido colchón, el sudor a flor de pelo y la mente pérdida en el techo. Toda mi dignidad de había ido al mismísimo traste. Los brazos de Tate rodeaban mí cintura, pegando su frente a mí hombro y su desnudez tapada con las sábanas. Había sido otro más, y yo que tanto odiaba a este tipo por hacerle daño a Harper. ¿Ahora qué haría? Iría y le diría "¿Cómo va Harper? mira me acosté con Tate, el chico que te gustaba y te hizo daño, vaya que lo hace bien." me sentía del asco, me daba asco. La garganta la sentía ácida, los ojos a borde de las lágrimas y mis cuerdas vocales vibraban pidiendo que grité a pulmón abierto. Con terror y delicadeza, retiré sus brazos de mí y me arrastré por el colchón, llegando al borde y

