Me miró con una sonrisa irónica, de esas que tanto me molestaban y me dolía. ―Mira, Benjamín, no me interesa tu secretaria, deja de molestarme. Si ella fuera Rithana, otro sería el cuento, porque ella debió pertenecerme a mí desde un principio, sin embargo, fuiste tú quien me la arrebato de mi lado, siempre quisiste todo lo que me correspondía. ―¡No es cierto! ―Claro que sí, siempre quisiste adueñarte de todo y dejarme a mí sin nada, ¿acaso crees que no me daba cuenta de la relación que tenías con mamá? Ella jamás me quiso… ―No puedes decir eso, ella nos amaba por igual a todos, hizo todo su esfuerzo por nosotros, nuestros hermanos estaban muertos y ella dio su vida por ti y por mí, nos envió con Rodhon y Khala para que nos cuidaran, se preocupó hasta el último momento que estuviésem

