Se dio cuenta que no llevaba los lentes, así que con la rapidez de un auror, los tomo y se los coloco. Fijo la vista hacia la sombra, que lo llamaba insistentemente.
- Harry, Harry... perdona... ¿te desperté? - la voz susurrante y temerosa de Ginny, lo preocupó. Se sentó en la cama y sin soltar la varita, la apuntó hacia la vela que sabía que estaba sobre la mesa de luz.
- ¡Lumus! - y luego miró a Ginny. Ella, aun nerviosa estaba de pie a los pies de la cama. Tenía puesto su pijama de algodón y una remera con tiritas de color rosado. Sus enormes ojos castaños estaban bien abiertos... parecía angustiada. Luego, Harry miró el reloj, y maldijo en silencio. - ¿Ginny, te has dado cuenta de la hora que es? - si el sueño no lo hacía ver alucinaciones, el reloj marcaba las tres y media de la madrugada - ¿Qué sucede, linda?
- Harry, perdona que venga a molestarte siendo tan tarde... - se metió los nudillos en la boca, tratando de ahogar un sollozo - es que...- sus ojos se aguaron. Harry se sentó y extendió la mano invitándola a sentarse en la cama. Ella rápidamente saltó a su lado. Harry la miró a los ojos y luego la abrazó. Hablaban bajo para no despertar a los demás.
- Cuéntame... - la miró - ¿has tenido otra vez ese maldito sueño? - Ginny lo miró y lo abrazó con más fuerza. Harry conocía de la pesadilla que algunas noches venía a interrumpir el sueño de Ginny.
Una y otra vez ella soñaba con la cámara de los secretos y Voldemort la poseía. Pero en su pesadilla, Harry no la salvaba... nadie la salvaba... y voldemort terminaba en su cuerpo... y ella gritaba y gritaba, sintiendo el dolor que él malvado mago le infligía para deshacerse de ella, y con el control de su cuerpo hacer daño a sus seres queridos - Ginny ya te he dicho que aprendas a vaciar tu mente cuando duermes...
- Esto es más fuerte que yo Harry. No puedo controlar a mi subconsciente... él parece seguir dentro de mi... me aterra pensar... - sollozó - Lo que pasa es que al estar Ron aquí, me siento más vulnerable...
- ¿Y por que no fuiste a verlo a él? - ella chasqueó la lengua - se supone que está durmiendo en su cuarto.
- Si, Harry se supone... - respiro profundamente y con ello el perfume de Harry se coló en su nariz, y de algún modo, el perfume la calmaba - ... fui a buscarlo para dormir con él, como solía hacerlo en la escuela, ¿recuerdas? - Harry asintió. Varias veces él y los compañeros de curso de Ron habían dejado que Ginny se quedase a dormir con su hermano en el cuarto de la torre, pues conocían la historia de las pesadillas. - Pero cuando fui a su cuarto... - lo miró con suspicacia.
- No me digas que estaba con Hermione - sonrió. La chica asintió - ¡qué hipócrita!
- Por lo que pensé que si no podía dormir con mi hermano... sería lo mismo dormir con mi mejor amigo - Harry dio un respingo. - ¿Puedo quedarme a dormir contigo esta noche? - lo miró suplicante - por favor... ¡por favor!
- Ginny... yo... - no sabía que contestarle, una cosa era quererla como una hermana, pero otra muy diferente sería dormir con ella. Se imaginó a la señora Weasley gritándole a todo pulmón si por esa mala suerte los encontrara en la misma cama... y como consecuencia todos los hermanos Weasley dándole golpes en todo el cuerpo por atreverse a tocarla.- No creo... Ginny, no me mires así, entiende que... no creo que sea conveniente...
- Por favor Harry, tú sabes que no sería tan atrevida y te lo pediría si no tuviera tanto miedo de quedarme en mi cuarto. Cada vez que abro los ojos veo la sombra de Voldemort acechándome... no quiero volver a verlo en mis sueños...- lo miró suplicante. Harry no podía decirle que no cuando lo miraba con esos ojos.
- Oh, maldición Ginny... está bien... Venga, deja de pasar frio - dijo levantando la sábana y dándole espacio. Ginny se secó las lágrimas y se acostó. Harry pasó su brazo por debajo de la pelirroja y la abrazó, Ginny se abrazó a la humanidad de Harry, apoyando su cabeza en el hombro del joven. Su larga cabellera pelirroja quedo a la altura de la nariz del joven, así que este podía oler el perfume a manzanas verdes que emanaba del su pelo. Suspiró. Ella olía demasiado bien, pensó.- si tus hermanos se enteran que estamos juntos en una cama, van a hacer de mí, una cajita de fósforos. - ella rió y la respiración caliente de su boca, le hizo cosquillas en el cuello.
- Eres un exagerado... Pero por las dudas, te prometo que me iré en la mañana... antes de que todos se despierten. - dijo y se enderezó para darle un beso en la mejilla - Gracias... de verdad te lo agradezco Harry... - Harry instintivamente le acariciaba con una mano el cabello y con la otra la piel desnuda de su brazo. Ginny cerró los ojos y se durmió rápidamente. Su respiración era tranquila, y pausada y hacia cosquillas en el torso desnudo de Harry.
Él sentía piel de Ginny, bajo sus dedos, suave y fresca al tacto, y se hacía imposible no dejar de acariciarla... tocarla. Beso su pelo, rojo, sedosos... perfumado. Estar abrazado a ella era algo impensado, pero no lo veía como algo malo o prohibido. Sino como algo necesario. Frunció las cejas, ante aquel pensamiento, pero le restó importancia, después de todo ella era su mejor amiga, y estar con ella suponía sentirse bien con cada palabra, con cada gesto, con cada risa... con cada acción que ella realizara. Sonrió. Y realmente se sentía bien dormir con ella. Sin darse cuenta su mano había abandonado la frescura de la piel de sus brazos, y estaba acariciando la cálida y suave piel de la espalda, a lo que la pelirroja respondió, emitiendo un gracioso ronroneo y enroscando sus delgadas piernas en las de Harry. Este, lejos de ponerse nervioso, se sintió tranquilo y relajado.
- Nox... - dijo en un susurro. La luz se apagó. Solo iluminaba el cuarto la luna. Así en esa paz, rodeado de los brazos de Ginny, se durmió.