Mattias revisó la lista una vez más y torció sus labios al intentar leer la letra de Alan. —Disculpa, ¿vas a comparar algo más? Hay más gente esperando ser atendidos —indicó la beta del otro lado del mesón. —Eso estoy intentando averiguar —refunfuñó y empujó la lista hacia la empleada—. ¿Puedes entender lo que dice al final? Solo me falta eso y no entiendo que manzanas dice —exclamó, solo un poco irritado. La beta observó la lista y luego le miró a él. Alzando una ceja, apretó un botón del teclado y el monitor que le mostraba sus compras anunció el total a pagar, sin darle la oportunidad de comprar nada más. Observándola ofendido, Mattias sacó su tarjeta y se la entregó a la empleada. —Que sepas que no te has ganado ninguna propina —anunció colocándole su clave al aparato, finalmente

