LA CAJA

2253 Palabras
Luciel camino en un pasillo oscuro iluminado por antorcha incrustadas en la pared, podía escuchar susurros voces de otros demonios. -¿Qué hace el aquí?- Susurro un demonio -No debería estar aquí, se supone que hay un pacto- Dijo otro demonio Luciel arqueo una ceja al escucharlos, -¿Pacto?- Se pregunto Luciel, pero continuo avanzando hasta toparse con dos enormes puertas las cuales lo llevarían ante Zael, dos enormes bestias con armaduras caminaron hacia la puerta, no sin antes olfatear a Luciel, él conocía ese trato solo se aseguraban de que no tuviera otro tipo de intenciones entre ellas matar, las enormes puertas fueron abiertas por las bestias y Luciel entro, ante él había un enorme trono formado por diferentes cráneos de diversos demonios esparcidos por el infierno y en ese trono un enorme demonio con alas de hueso y piel, aquel demonio lo miraba fijamente -Luciel- Susurro, en sus enormes pies podía observar diferentes demonios caminar alrededor -Zael- Dijo Luciel, sintió que lo estaban observando al mirar a un lado noto una mujer demonio de la lujuria sonriéndole, pero simplemente la ignoro y volvió a mirar a Zael, -Vine por respuestas. -Eso lo sé, pero el que me debe una respuesta eres tú, si mal no recuerdo mi demonio te advirtió acerca de lo que haces, traerás una guerra sin fin a los planos Luciel. -¿Guerra? -Lo que hacen está prohibido en todos los planos y está prohibido por una razón. -¿Cuál es esa razón? -Entregarle tu corazón, inmortalidad y lealtad a otro ser no es perdonado por tu amo. -Una vez que Lucifer descanse no tendré amo y podré entregarle todo. -Pero ella no será libre jamás, tiene un amo con una misericordia sumamente limitada y no tolera la traición- Zael suspiro, -Luciel, Dios no es lo que parece, es un ser con una crueldad capas de todo por satisfacer su sed de sangre y no le gusta ser engañado. -¿Qué sucedió en ese juicio?- Pregunto Luciel, -Aquel juicio que aún sigue haciendo eco a pesar de haber pasado miles de años. -Aquel juicio fue una masacre, cientos de ángeles destrozados cómo muestra de su odio hacia la traición, demonios torturados y dos seres que apresar de amarse honestamente fueron juzgados como traidores, el demonio fue condenado a morir ante aquel ángel de la forma más cruel. -¿Qué le sucedió al ángel? -No puedo decírtelo, está rotundamente prohibido dar su ubicación exacta, nombre o rango, solo puedo decirte que sigue vivió en alguna parte. -Había dos ángeles más con él que fueron castigados, ¿Puedes decirme que le sucedió a ellos? -Torturados eternamente, todos arrastrados al mismo abismo, es por ellos que te lo pido Luciel termina con esto, solo le darás sufrimiento a ese ángel. -¿Por qué te importa tanto? -Debo estar en paz con el futuro rey- Zael miro a Luciel, -Yo he presenciado ese juicio, he sido testigo de la crueldad de la que es capas Dios. -Mientras ella siga con vida, no me importa todo lo demás. -Solo recuerda tu posición. Luciel lo miro extrañado pero decidió ignorarlo, -¿Hay algo más que deba saber?- Pregunto Luciel hasta que aquel demonio de la lujuria se acerca a él -Mi señor, ¿No quiere un bocadillo?- Pregunto ella -Su corazón ya tiene una dueña- Dijo Zael -Puede que su corazón lo tenga, pero su cuerpo no- Ella se acerco a Luciel, ella sonrió y tocó el pecho del demonio deslizándolo hasta llegar a su pene, varios demonios de la lujuria se acercaron a ellos, eran claras sus intenciones-Yo lo ayudaré a quitar presión mi señor- Al notar que Luciel no decía nada lo tomo como un si, se agachó lentamente, hasta que Luciel la tomo de la cabeza y comenzó a golpearla contra el suelo hasta destrozar su cabeza, el suelo estaba lleno de sangre la tomo de la mandíbula arrancándosela, introdujo su mano en la garganta hurgando en los órganos hasta encontrar el corazón, cerró su mano y lo destrozo para luego arrastrar su cuerpo sin vida y arrojarlo a los pies de Zael -Mas te vale que domestiques a tus perros, no querrás un accidente peor- Luciel miro a todos, quería matarlos, -Mantén callados a tus cerdos lo que pasó aquí muere aquí. -Se que me ves como a un enemigo Luciel, pero soy un aliado- Dijo Zael sin una pizca de arrepentimiento A pesar de lo que pensaba Zael reconocía a Luciel como el futuro rey del infierno a pesar de que Luciel no lo viera de esa forma, Luciel se dio la vuelta y se fue no sin antes mirar a Zael, -Zael, ¿Puedo confiar en ti? Zael se sorprendió al escucharlo, -Si. -Bien, no lo olvides, nadie debe saber lo que sucedió aquí- Luego de decir esto Luciel se marchó Zael miro a los demonios de la lujuria, -Lo que sucedió aquí, muere aquí- Dijo Zael, los demonios sabían que significaba, lentamente caminaron en reversa hasta que varios intentaron escapar, pero aquella masacre era inevitable un baño de sangre se apoderó que aquella habitación de entretenimiento para Zael, para el solo eran simples demonios que podía volver a crear Luciel no quería preguntar acerca del pacto, por alguna razón sabía que debía preguntárselo a otro ser, Luciel camino hasta salir de aquellas cuevas, tomo a su caballo y se alejo observaba los dominios de Zael, cómo dominante de aquellas tierras era extremadamente estricto debido a las bestias, había un pacto que al parece prohibía que Zael tuviera algún tipo de contacto con él, aún había cosas que le ocultaba pero comprendía los tratados infernales y celestiales eso era algo que no debía romperse, pero por alguna razón sentía que podía confiar en él, una vez fuera de los dominios de Zael, Luciel había llegado a tierras de su padre se dirigió al castillo ignorando todo a su alrededor era claro cuál era su objetivo, ver a Aurora el tiempo era clave, aquellas horas que pasaron en el infierno se habían convertido en días por lo que en el plano terrenal ya había caído la noche, Luciel caminaba rápidamente estaba a punto de llegar a sus aposentos hasta que sintió una vos a sus espaldas -Lucifer solicita su presencia- Dijo un guardia Luciel se detuvo, miro al guardia de reojo sin decir una palabra solo fue a ver a su padre y al llegar las enormes puertas se abrieron y aquel poderoso demonio lo estaba observando fijamente -Padre- Susurro Luciel mientras se inclinaba ante él -El viento me ha susurrado tu paradero, has cruzado a otras tierras sin mi permiso. Luciel no dijo una palabra, no tenía excusa nada más que el silencio -Él futuro te forjará de la forma más dolorosa para convertirte en el gobernante del infierno, probaras el más puro dolor y te arrepentirás, hay cosas que te costaran. -¿Padre? -Estas advertido, ahora lárgate- La expresión de Lucifer era melancólica como si viera un animal moribundo que solo quería sobrevivir Luciel no comprendió, pero solo se levanto y se alejo de su padre, -Él parecía inestable ¿Emocionalmente?- Se pregunto Luciel con una gran duda, -Puede que solo sea el cansancio y a vez que descanse recuperará todas sus fuerzas- Se dijo Luciel, -Eso ya no importa- Luciel se dirigió a sus aposentos, conocía las intenciones de Keves así que decidió invocar el portal en sus aposentos en total privacidad -Mi señor, ¿No es un poco arriesgado invocarlo aquí dentro?- Pregunto Bel -Tal vez, pero si lo hago de esta forma Keves no podrá joderme. -Creí que el tenía prohibida la entrada al plano terrenal a menos que usted le otorgue si permiso. -Esta con mi madre. -Pero su madre también tiene prohibida la entrada al plano terrenal. -Solo mi padre permite que algunos de sus súcubos pasen al plano terrenal para matar a los hombres así ella se alimenta de sus almas, pero nada más. -¿Cree que los súcubos de su madre lo sigan? -No, serían demasiado obvio, tienen un aroma repugnante y morirían con facilidad, no es tan estúpida debe estar planeando algo- Luciel logro terminar el portal y solo faltaba una cosa más, invoco su espada y provocó un corte en su muñeca derramando su sangre sobre el pentagrama así un portal se abrió ante él, -Volveré rápido, si ese pendejo intenta entrar romperle el cuello, tienes mi permiso- Luciel cruzo el portal al otro lado Bel permaneció en los aposentos de Luciel esperando a que ese momento no llegara, sabía que Keves tenía la protección de Lilith y ella era peligrosa, comenzó a escuchar sonidos en los pasillos cerca de los aposentos, eran pasos, claramente sabía quién era pero no lo que le esperaba, Keves intento abrir las puertas pero Bel lo detuvo -Sabes que no puedes estar aquí- Dijo Bel -Un asqueroso esclavo no va a ordenar al futuro rey del infierno- Contesto Keves intentando atacarlo La cara de Bel al escuchar las palabras, “Futuro rey”, lo enfureció, -¡Eso es una alburgada!- Grito Bell, -Él futuro rey del infierno es Luciel primogénito de Lucifer y único hijo reconocido. Keves estaba furioso pero sus ataques fueron frenados por Bel, -Un simple esclavo de sangre sucia no puede ser más fuerte que yo- Keves ataco pero la lanza de Bel atravesó su abdomen encallándola conta la pared del satillo -Tengo permiso del príncipe Luciel para matarte al menos unos minutos- Dijo Bel, hasta que un fuerte golpe dio en su espalda dejándolo boca abajo contra el suelo, Bel intento mirar y noto que era la reina Lilith -Lastima que Keves está bajo mi cuidado ahora- Dijo Lilith, aplastó aún más la espalda de Bel hasta escuchar como rompía su columna, clavó las uñas de su piel contra la carne de Bel, él intento resistir, Lilith tomo la lanza de Bel y la quito del abdomen de Keves, él estaba furioso se levantó rápidamente y pateó la cara de Bel -¡Aquereso ser de mierda!, Voy a torturarte hasta que me ruegues la muerte- Keves tomo dos cadenas que colgaban de su cintura dónde al final tenía dos ganchos que clavó en los hombros de Bel -Adelántate, yo veré qué travesuras ha estado haciendo mi niño- Dijo Lilith, Keves sonrió y arrastro a Bel hasta las cámaras de tortura -¡No! ,!No puede!- Grito Bel pero por cada grito intentando detener a Lilith, Keves aplastaba con su pie los ganchos destrozando sus hombros Lilith entro a los aposentos de Luciel, algo que siempre se ha destacado de Lilith es la nostalgia del aroma de un ángel, en sus recuerdos pasado en el jardín del edén ella solía ver a los ángeles volar sobre que bello jardín y entre aquellos revoloteos solían dejar caer sus plumas, amaba sentí aquel olor, era como sentir el aroma de las nubes y el sol a la vez, para ella ese aroma era la libertad y aquel olor se hizo presente en la habitación de Luciel. Lilith camino lentamente atraída por ese dulce aroma hasta detenerse a un lado de la cama de Luciel, debajo de ella había un bella caja resguardada con un símbolo de protección difícil de romper -Un herrero infernal lo romperá- Susurro Lilith, se dirigió a las herrerías de infierno dónde se forjabas las armaduras de los guerreros, abrió la puerta y el herrero se inclino -Me atreví a preguntar ¿Qué hace la hermosa reina del infierno en una herrería tan asquerosa como está? -Abre la caja- Dijo Lilith arrojando el pequeño cofre El herrero la tomo y observo por todas partes, -Mi reina, puedo abrirla- Dijo el herrero, giro la caja y leyó el nombre de Luciel soltando la caja con miedo, -¡Le pertenece al príncipe Luciel!, mi reina lo lamento pero si la caja está sellada por él, significa que su contenido está prohibido para ojos que son sean los del príncipe. -¿¡Te niegas a seguro la orden de tu reina!? Él herrero estaba temblando, ¿Cuál de los dos sería peor, la ira de la reina Lilith esposa de Lucifer o el futuro rey del infierno Luciel?, suspiró, por ahora la peligrosa era ella -Lo are mi reina- Él herrero tomo un martillo infernal repleto de símbolos malditos, aquel martillo fue hecho por el ángel Azazel, ángel caído forjador de armas y teniente del infierno, aquel martillo lo había forjado solo para Lucifer y ese era su herrero personal, dio el primer golpe lo que provoco una fuerte onda de calor, pero el sello seguía intacto así fue un segundo intento, -El príncipe Luciel se ha vuelto más fuerte- Murmuró él herrero -Cierra la boca y ábrelo- Dijo Lilith impaciente Después de varios golpes de aquel martillo el símbolo se quebró hasta romperse, y la caja estaba desprotegida, -Mi reina- Dijo él herrero entregándole la caja, Lilith la tomo y miro al herrero -Ni una palabra de esto- Se alejo de aquel lugar hasta llegar a los pequeños jardines infernales, propiedad de la mismísima Lilith cómo recuerdo de aquel jardín, ella abrió la caja y el aroma se hizo presente, tomo la bella pluma y sintió su aroma, -El aroma de la libertad- Murmuró Lilith, pero no solo eso, era un ángel femenino y virgen Lilith comenzó a reír hasta que varias lágrimas se deslizaron en sus mejillas, -Así que este es tu secreto Luciel.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR