Plano terrenal:
Luciel camino siguiendo el aroma de Aurora hasta ver a dos ángeles observando la aldea, uno de ellos era Aurora, Luciel camino hacia ella y por detrás rodeo con sus brazos la cintura del ángel sintiendo el aroma de su cabello
-Vámonos- Dijo Luciel
Génesis miro a ambos y suspiro, -No lo olvides, nadie debe verlos.
-Ya lo se- Dijo Luciel, tomo la mano de Aurora quien estaba sonrojada
-Luciel- Dijo Génesis, él lo miro, -Tiene un aroma que no me gusta, lo que sea que quieras hacer piensa bien en las consecuencias, ella es pura si un ángel detecta algo diferente y la castigan, sabes que Rexu y Rael irán por tu cabeza.
Luciel frunció el ceño, -Estoy arto de escucharte, conozco las reglas.
-Pero aun así puedo ver a través de ti, cada intención que tienes con ella.
Luciel suspiro, -No pienso profanarla, ¿Bien?
-Bien- Génesis extendió sus alas y se dirigió hacia la aldea.
-A menos que ella quiera- Susurro Luciel mientras observaba a Aurora arrodillada observando las flores, camino hacia ella y se inclino a su lado, -Las flores más hermosas son las que produces con tus lágrimas, aunque preferiría que no lloraras- Dijo Luciel mirándola a los ojos
Aurora lo miro con una sonrisa, -No hay flor que compare tu belleza Luciel.
Esas palabras provocó que las mejillas del demonio se sonrojaran, -Dices cosas raras- Dijo Luciel cubriendo su rostro, tomo la mano de Aurora, -Vamos al bosque así no podrán vernos.
Ambos caminaron de la mano sin decir una palabra, Aurora estaba curiosa, estaba acostumbrada a que Luciel fuera un demonio de pocas palabras, pero ni siquiera la miraba solo miraba al frente y eso la puso nerviosa, -¿Por qué no me miras?- Pregunto Aurora
-Miro el camino- Contesto Luciel, el camino era largo y el silencio también
-¿Cómo es el infierno?- Pregunto Aurora
-Caliente y oscuro- Contesto Luciel
-¿Y tus hermanos?
-En el infierno.
Aurora miro a un lado, la conversación era incomoda, contestaba lo justo y necesario Luciel sin mirarla y sin para de caminar, Aurora se sentía incomoda y alejada, -¿A dónde vamos?
-…-Luciel no contesto
-Tal vez yo debería irme- Dijo Aurora deteniéndose en medio del bosque, Luciel se detuvo pero no la miro.
-Creí que estaríamos juntos hoy- Dijo Luciel
-Te noto incomodo, no se qué sucede pero si es por mi culpa…- Al escucharla Luciel decidió mirarla, aquel sonrojo no había desaparecido del rostro del demonio se había vuelto más fuerte exponiéndolo ante ella, tenía marcas de fuertes mordeduras en sus labios, él mordió sus labios en todo el camino evitando susurras palabras de amor que ella pudiera escuchar
-Es bastante difícil mirarte y solo poder tocar tu mano, escucharte decir esas cosas con tanta paz, no tienes idea de todo lo que provocas en mi, las cosas que quiero decirte, las cosas que quiero hacerte, todo lo que quiero mostrarte- Luciel extendió sus manos en la cintura de Aurora, -Pero si esto sucede- Comenzó a abrazarla hasta que sus labios hicieron contacto con las mejillas de Aurora, -No podrías volver al plano celestial, tendrías que quedarte aquí oculta y yo estaría a tu lado para cuidarte eternamente- Susurro aquel demonio
-¿Pero que pasaría con tus hermanos y los míos?- Pregunto Aurora así reino el silencio en aquel bosque, Luciel tenía más de una debilidad llamada Aurora, también sus hermanos
-Lo arreglare- Contesto, lentamente se acerco a los labios de Aurora y la beso, -Por ahora solo quiero concentrarme en ti- Susurro Luciel a medida que la besaba sus manos se deslizaban en la espalda de Aurora a través de sus delgadas y suaves telas Luciel deslizo sus manos hasta lograr encontrar una abertura en aquellas telas que apenas cubría el cuerpo de Aurora y tocar aquello que estaba prohibido.
Plano infernal:
Keves y Bel se encontraban en las cámaras de tortura, lentamente Keves cortaba la piel de Bel exponiendo la carne, las muñecas de Bel estaban destrozadas, Keves se había entretenido hasta que se aburrió y decidió explorar otro lugar el abdomen de Bel, -Veo que Luciel te alimenta bien- Dijo Keves, tomando el estómago de Bel y abriéndolo
A medida que Keves avanzada Bel solo recordaba la primera vez que conoció a Luciel.
Tiempos antiguos: El Infierno en expansión
Solo era un pequeño demonio perdido en el desierto infernal, mi familia había sido masacrada por los ejércitos de Lucifer, nosotros, nuestro pueblo se encontraba en sus planes de expansión y Luciel estaba con aquel ejército. Recuerdo como asesino a todos pero algo en él me dejó vivir y evito que los demás me asesinaran, simplemente me dejó en aquella masacre rodeado de cuerpos descuartizados cubiertos de sangre, subieron a sus caballos y se marcharon, solo mire a mi alrededor ya no tenía nada, estaba completamente solo así que simplemente seguí al ejército como un perro hambriento, use la poca fuerza que me quedaba hasta llegar a las murallas infernales dónde me prohibieron el paso, permanecí fuera de aquel reino un tiempo, creí que morirá solo, eso esperaba que las frías manos de la muerte me arrastrarán con mi familia, recuerdo un sonido como si algo pesado y fuerte se abriera unas manos me tomaron, pero no sentí frío, no esas manos estaban cálidas me llevaron dentro del reino, cuando desperté estaba descansando sobre una cálida alfombra de piel en sus aposentos, mientras él me miraba, fijo aquellos ojos rojos sobre mi, recuerdo perfectamente como aquellos ojos me recordaron la masacre y mi lugar ante él, ser aquel miserable que debía arrodillarse ante un demonio tan fuerte y temible.
No había dicho ni una palabra, me arrodille y baje la cabeza sin mirarlo, -M-mi señor- Lo mire de reojo y Luciel giro un poco la cabeza, no sabía si intentaba comprenderme o intentaba mantener controlado su impulso asesino hacia mi
-¿Por qué seguiste al ejército?- Pregunto Luciel con una daga en la mano
De vuelta a la realidad:
Keves abrió el pecho de Bel exponiendo el corazón, -¡Mira nada más!, Aquí está el pequeño, ¿Por qué Luciel no te lo quito?- Bel gritaba de dolor mientras se desangraba ante Keves, -No me digas que…- Keves comenzó a reír como si hubiera escuchado el chiste más graciosos del infierno, -Luciel te tiene afecto- Dijo Keves entre risas
Bel observo su corazón latir rápidamente, -Recuerdo que de esa misma forma latió mi corazón ante aquella pregunta- Pensó Bel
Recuerdo:
-Máteme mi señor- Dije en ese momento intentando mantener la calma
-No- Contesto Luciel
-Por favor- Rogué, Luciel solo me observo en aquel lamentable estado, lo primero que pensé fue que no valía el filo de su espada sobre mi cabeza, que al ver un ser tan débil como yo, él logro sentir pena una muy patética y lamentable pena hacia mi o tal vez no valía ni siquiera su tiempo
-Me recuerdas a mis hermanos- Aquellas palabras que salieron de su hostil boca me sorprendieron, levanté lentamente la cabeza y lo mire, supe que tenia la esperanza de vivir
-¿Me permite servirlo?- Pregunté la respuesta no importaría solo volver a escucharlo sería suficiente para mí, se levantó y camino hacia mi, acerco su mano a mi pecho, supe que me arrancaría el corazón para mantenerme bajo su voluntad y ser su perro leal pero se detuvo, por un momento el se detuvo, alejo su mano de mi
-Solo me obedecerás a mi y nadie más, respetaras a mi hermanos y mis padres, todos los demás están por debajo de ti, te volveré fuerte y serás más que un sirviente, serás mi guerrero y mi perro, ahora levántate.
Recuerdo que me presento a sus hermanos, en ese momento solo eran Lykoy y Mors, me arrodille ante ellos aunque solo rieron, eran inocentes, él mayor era Luciel y nosotros solo éramos niños en un mundo lleno de muerte y hostilidad aunque nunca la sentimos de esa forma, Luciel me trató como un hermano más, jamás enfrente el dolor o la agonía, jamás volví a pasar hambre y jamás me sentí solo, ahora que lo pienso no lo vi como un amo o un hermano, lo vi como un padre.
El presente:
Llego un momento en que Bel ya no podía gritar de dolor, ya no sentía dolor su cuerpo estaba totalmente destrozado sus ojos apenas podía distinguir lo que era real y lo que no, un sonido de puertas le recordó la manos calidad de Luciel, era Lilith entrando a la habitación con la caja de Luciel en sus manos
-Mátalo- Dijo Lilith
-¿Matarlo?, Pero Luciel, él…- Dijo Keves asustado
-Yo te protejo, ahora mátalo, solo será una pequeña advertencia para él- Lilith sonrió y se acerco a Bel, -Mírate, eres patético- Lilith miro a Keves, -Matalo y que Luciel al volver lo primero que vea sea el rastro de su perro muerto.
-Madre volveré a tus brazo- Susurro Bel, -Por fin sentiré las frías manos de la muerte guiarme a ti, hacia todos- Mientras Keves tomo el corazón de Bel empuñando en su otra mano un filoso cuchillo de carnicero
Bel sintió unas manos, pero aquellas manos no eran frías, no, eran cálidas cómo las de Luciel, Bel comenzó a llorar, -Te deseo felicidad padre- Susurro Bel, su corazón fue apuñalado y su vida desapareció
Luciel:
Por un momento se detuvo, sintió un latido que logro desconcentrarlo, -Aurora perdóname- Dijo Luciel, -Debo volver.
Aurora al ver el rostro de Luciel comprendió que era algo importante, asintió y beso la frente de Luciel, -Ve, podemos vernos mañana en la noche.
Luciel sonrió y la beso, -Mañana te veré- Ella extendió sus alas y se dirigió a la aldea donde se encontraba Génesis, Luciel dio la vuelta y corrió lo más rápido que puedo hacia el portal, al atravesarlo volvió a sus aposentos dónde un aroma había desaparecido, el aroma de la pluma de Aurora, corrió hacia su cama, la caja ya no estaba, busco a Bel, -¡Bel!- Grito Luciel, pero no hubo respuesta, abrió las puertas y solo vio rastros de sangre, -¿Bel?- Susurro Luciel, siguió los rastros de sangre aquel aroma le era familiar, estaba a metros de la cámara de tortura, escucho la puerta abrirse y a Lilith con su caja en sus manos y Keves repleto de sangre, Lilith sonrió mientras Keves evitaba verlo sin importar la protección el miedo era su debilidad. Luciel camino a la cámara, abrió la puerta y vio el cuerpo atado, destrozado y sin vida de Bel, camino lentamente hacia él sin decir una palabra, sin emitir un sonido, desató el cuerpo y lo abrazo, mientras se arrodillaba en aquel frío suelo repleto de sangre y la primera marca de dolor se presentó en aquel demonio, aquella mejilla se quemo con su primera lágrima de dolor, el corazón de Lykoy, Mors y Keves latió con fuerza provocando un fuerte dolor en sus pechos.
-Luciel- Susurraron Lykoy y Mors, corrieron hacia el castillo guiados por el dolor de sus corazones hasta encontrarlo arrodillado con el cuerpo sin vida de Bel
Keves se arrodilló en el suelo cubriendo su pecho por aquel dolor, -Está sufriendo y está furioso- Dijo Keves intentando soportar aquel dolor
-Bien, es lo que quería- Dijo Lilith