-¿Cómo pasó?- Pregunto Lykoy mientras apretaba con fuerza su pecho, aquel dolor era demasiado fuerte
Mors miro a un lado, podía escuchar una respiración agitada y familiar, camino guiado por el sonido y noto que Keves estaba arrodillado en el suelo su mano estaba sobre su pecho intentando soportar el dolor, podía sentir el aroma de la sangre de Bel en Keves -¿Qué mierda hiciste?- Pregunto Mors
Keves miro a Mors y sonrió, -Lárgate- Le había costado decir la palabra
-Este dolor que nos está destrozando es lo que siente Luciel, ¿Por qué lo hiciste?
-S-Solo… ¡Gr…!- Keves no soportaba el dolor, Mors y Lykoy son más fuertes, pero aún así sentían un fuerte dolor al igual que Keves, -Solo seguí órdenes.
-Solo recuerda que este dolor es un sentimiento, lo que te hará Luciel será aún peor- Mors volvió con Lykoy, ambos entraron y se arrodillaron ante Luciel
-¿Qué debemos hacer?- Pregunto Lykoy
Luciel los miro mientras el cuerpo de Bel permanecía en sus brazos, ambos notaron cómo a cada segundo sus mejillas se regenerabas de aquellas lágrimas que las quemaban
-No hay nada que hacer- Contesto Luciel se levantó con el cuerpo en brazos y camino dirigiéndose a sus aposentos, entro y las puertas se cerraron, recostó el cuerpo y dibujo en el un símbolo de fuego infernal, así el cuerpo de Bel comenzó a convertirse en cenizas hasta que un caliente viento se lo llevó desapareciendo, por un momento el castillo estuvo de luto por su futuro rey, Luciel se levantó y camino hacia los jardines de su madre a quien vio sentada entre bellas flores infernales
Lilith lo miro y sonrió levemente, -Veo que mi pequeño presente te llegó- Luciel solo la miro, estaba buscando la pluma, -Buscas algo en particular?
-¿Dónde está?
-Bueno, es un secreto.
-Solo dime dónde está.
-Aun recuerdo cuando eras un niño, cuando naciste sabía que debía matarte pero no lo hice, tal vez fue el instinto maternal lo que me detuvo o simplemente creí que tal vez lo haría Lucifer, pero ambos fuimos débiles.
-¿¡Dónde está!?
-Debí matarte la noche en que naciste Luciel- Lilith miro a un costado y acaricio una flor, hasta de comenzó a cerrar el puño destrozando la flor, -También debí matar a esos bastardos cuando aparecieron en las puertas infernales.
-No puedes tocarlos y lo sabes.
-Aquel patético contrato que hiciste cuando aún eras un pequeño demonio, no debí firmarlo pero tú me convenciste de hacerlo, pero ahora que se tu pequeño secreto también se que no cumplirás con tu parte del trato.
-Madre…
-Así que yo tampoco lo are.
-Are lo que quieres, pero no…
-¿No que?, ¿Qué no toque a tus bastardos?
-Cumpliré con el trato.
-Pequeño, no lo aras, ambos lo sabemos- Lilith se levantó y camino por el jardín, -Esa pequeña pluma la tenías guardada como un tesoro, ¿Sabes porque?
-Basta.
-Porque te enamoraste de algo que no debías, hijo conozco mejor que nadie el aroma de un ángel y se que ella aún es virgen, tú en todo tu patético esplendor la has mantenido virgen porque la respetas, eso no ha hecho ni un maldito demonio desde el comienzo de la vida en los planos, exepto uno que fue capaz de desafiar las leyes de Dios y ya sabes cómo terminó.
-¿Quieres buscar una guerra interna en el castillo?, ¿Intentas enfurecerme?
-¿Aún no te has enfurecido?, ¿Entonces debo hacer más para que te molestes con mamá?
-Lilith- La vos de Luciel había cambiado, miro a su madre a los ojos, -No esperes misericordia de mi parte cuando hacienda al trono.
-La amenaza de mi pequeño- Lilith miro las flores, -Estoy pensando en hacerte un obsequio por haberte enamorado, solo esperarlo será en el mejor momento.
Luciel la miro y retrocedió varios pasos, -Tú…
-No te preocupes no he hecho nada- Lilith miro directo a los ojos de Luciel, -Aun- Susurro con una sonrisa, -Sera mejor que no hagas nada que me enfurezca, no querrás que todo el reino se entere de tu pequeño secreto- Luciel dio un paso atrás mirándola, -Así me gusta- Dijo Lilith
Luciel abandono aquellos jardines y volvió a sus aposentos dónde llamo a Keves y Lykoy
-Mi señor- Ambos se arrodillaron ante él
-Mi madre intentará ir por ustedes y Aurora- Dijo Luciel
-Mi señor, no se preocupe estaremos…Pero Luciel interrumpió a Likoy
-Cállate- Luciel miro a sus hermanos, -Ambos permanecerán a mi lado y no se separaran ni un maldito segundo, estarán al tanto de todo lo que los rodea y con qué demonios se relacionan, no dejaré que esa perra los mate.
-¿Y como lo aremos?- Pregunto Mors
-Serán mi guardias personales- Dijo Luciel
-Pero ¿Y Aurora?- Pregunto Mors
Luciel miro a un lado y suspiro, -Cortare lazos con ella.
-Pero Luciel tú…- Lykoy vio la expresión de su hermano mayor, -La amas.
-Lilith no es difícil de entender, si te metes con ella debes seguir su juego o podría destrozarte desde adentro, la he visto, sabe donde están los puntos débiles y como explotarlos, cada ser que se presente ante ella es un libro abierto- Luciel aún podía sentir el aroma de la sangre de Bel en el castillo, -Está es la segunda vez que me lo hace.
Luciel recordó hace cientos de años cuando aún era un demonio que apenas había asesinado a unos cuantos, -¿Qué son?- Pregunto Luciel
-Bastardos- Contesto Lilith, -Los bastardos que tú padre dejo vivir- Lilith los miraba con desprecio, luego se alejo mientras Luciel la observaba, Lilith no lograba acostumbrarse a la poca luz del infierno pero para Luciel aquella oscuridad era el día, logro ver con claridad como un demonio le entrego una daga negra, pero decidió dejarlo pasar
Luciel camino hacia ellos quienes se encontraban sentados a un lado de una enorme roca, -Mi madre los matarla- Dijo Luciel
Ambos lo miraron, -Muchos quieren matarnos- Dijo Lykoy mientras lo miraba sonriendo
-¿Quién eres?- Mors intento tocar a Luciel pero un demonio que lo protegía tomo el cuello de Mors y lo golpeó contra aquella roca
Luciel se acerco a ellos, -Son débiles y carecen de carácter, no tienen nada a su favor, ¿Porque mi padre los mantendría con vida?- Se pregunto Luciel, pero solo lo ignoro y se alejo de ellos
-¿Mi señor, que hago con él?- Pregunto el demonio
-Lo que quieras- Luciel lo ignoro y se alejo, así el tiempo transcurrió en aquel castillo, Lykoy y Mors eran tratados como bastardos de la clase más baja, Lucifer los mantenía como conejos entre depredadores, así ambos intentaron sobrevivir juntos, escondidos y sobreviviendo en la miseria, Luciel solía cruzarse con ellos, golpeados, con hambre pero simplemente los ignoraba, no representaban una amenaza para él, solo eran ratas intentando sobrevivir en un castillo al cual no pertenecían
Al pasar el tiempo Luciel volvía de una exitosa y sanguinaria conquista, al entrar al campo de entrenamiento escucho varios murmullos, eran diferentes demonios que conformaban una clase perteneciente al castillo, Luciel los ignoro hasta que escucho varios sonidos que le eran familiar se detuvo y camino hacia ellos, Lykoy estaba encadenado boca abajo, lleno de golpes y cortadas mientras Mors era golpeados por varios de ellos, entre esos demonios estaba aquel que debía proteger a Luciel
-Es él príncipe Luciel- dijo uno de ellos, todos se detuvieron hasta que uno comenzó a reír era su guardián
Mors se arrastró hacia Lykoy e intento soltarlos pero sus manos estaba rota así que uso sus dientes pero las cadenas eran demasiado gruesas su boca comenzó a sangrar mientras lloraba
-Lykoy- Murmuró Mors mientras mordía las cadenas pero Lykoy no contestaba
-No se preocupen, él príncipe Luciel me dijo que puedo hacer lo que quiera con ellos- Así volvió a golpear en el estómago a Mors alejándolo de Lykoy, Luciel los observo a ambos desangrándose
Aquella miserable vida a la que ambos estaban condenados era solo una roca en el camino, la miseria los volvió más unidos algo que Luciel jamás había sentido, ni siquiera por sus padres -No lo entiendo- Dijo Luciel, -¿Cuál es la necesidad de atacar a los más débiles?, No hay interés en ellos solo lo vuelve más aburrido y patético, deberían buscar un oponente que los iguales o mejor aún, que sea más fuerte- Luciel arrojó su espada y su armadura mientras caminaba hacia ellos, -No solo atacan a demonios más débiles- Luciel comenzó a tronar sus dedos, -También atacan mi sangre- Fue hacia su guardián arrancándole la cabeza, miro a los demás mientras aplastaba la cabeza con sus manos esparciendo los sesos por el campo de entrenamiento, así fue hacia los demás descuartizándolos e impregnando las arenas con la sangre de aquellos demonios, varios quienes estaba cerca del área observaron aquel escenario, por primera vez Luciel rompió las reglas de la realeza y mato a quienes se supone debían protegerlo por dos débiles demonios bastardos que apenas lograban sobrevivir en aquel hostil plano, Luciel los miraba retorcerse de dolor y rogando por piedad, miro a Lykoy y Mors, ambos llenos de heridas, -La basura no merece mi piedad- Dijo Luciel matándo a aquellos demonios que dañaron a Lykoy y Mors, Luciel camino hacia Lykoy, pero Mors corrió y se detuvo delante de su hermano inconsciente arrodillándose ante Luciel
-¡Por favor te lo ruego!, No mates a Lykoy- Mors no podía mantener el equilibrio, Luciel extendió su mano y destrozó las cadenas dejando caer a Lykoy, se provocó un pequeño corte en el dedo dejando caer una gota se su sangre en la boca de Lykoy y en la de Mors curando sus heridas al instante, luego solo se alejo de ellos, un demonio de alto rango quien fue uno de sus entrenadores miro a Luciel quien se acercaba a él
-¿En qué puedo servirle?- Pregunto Aquel demonio
-Protégelos y alimentamos, no dejes que se acerquen a ellos o tu cabeza será la primera en rodar- Luciel fue a sus aposentos y descanso, con el tiempo noto que Lykoy y Mors lo seguían a todas partes, siempre manteniendo distancia y sin estorbarlo, Luciel tenía sexo con un demonio hasta que sintió que lo observaban, frunció el ceño miro a sus dos pequeños hermanos, -¿Qué mierda quieren?
-N-nada- Lykoy dio varios pasos hacia atrás
Mors apretó los puños y miro a Luciel, -¡Te protegemos!- Dijo Mors
Luciel arqueo una ceja, -¿De que?
-De todos lo que quieren dañarte- Lykoy junto ambas manos y las apretó, luego señalo al demonio que estaba con Luciel, -Oímos que ese demonio conspira con la reina Lilith para matarte.
-¿¡Me interrumpieron por un patético juego de mierda!?- Luciel estaba furioso, tomo a Mors del cuello, -Fueron demasiado lejos al inculpar a mi madre.
-T-tiene una daga negra- Dijo apenas Mors, Luciel se detuvo y miro al demonio, soltó a Mors y camino hacia él
-¿Daga negra?- Susurro Luciel, aquellos ojos rojos brillaban y emanaba hostilidad le era familiar aquella daga
-N-no mi señor, yo estoy aquí para complacer..- Pero Luciel atravesó su pecho arrancandole el corazón, él demonio dejo caer la daga, Luciel la tomo y miro las inscripciones eran marcas celestiales hechas para asesinar demonios, destrozó el corazón del demonio y guardo la daga, miro a Mors y Lykoy, extendió su mano y ambos cerraron sus ojos asustados pero solo sintieron el peso de las manos de Luciel sobre sus cabezas
-Ahora lo entiendo- Dijo Luciel, -Esto es la verdadera lealtad- Luciel sonrió levemente y los tomo en su poder, - Se quedarán aquí- Dijo Luciel dejándolos en sus aposentos cuidados por sus guardianes mientras camino hacia el jardín de Lilith
-Cariño, ¿Qué te trae aquí?- Pregunto Lilith
-¿Tanto quieres el trono?- Pregunto Luciel arrojando la daga a sus pies
Lilith sonrió, -Solo quiero matar a los bastardo…
-Intentaste matarme y luego irías por ellos.
-Te encariñaste con esos bastardos- Lilith lo miro a los ojos, -No son nada y lo sabes.
-Me pertenecen.
-Por favor búscate otros juguetes, estos demonios deben morir- Lilith tomo la daga y camino hacia Luciel, -Tendré que ocuparme yo mismo…
-Hagamos un trato- Al escucharlo Lilith lo miro de reojo, -No pediré mucho y tú tendrás lo que quieres.
Presente:
-Quien se atreva a tocarlos tendrá que enfrentarse a mi primero- Dijo Luciel, aquellos ojos rojos reflejaban solo odio hacia quienes querían quitarle lo más valioso para él