Desde aquel doloroso suceso Luciel permaneció en sus aposentos por varias noches terrenales, Lykoy y Mors cuidaban las puertas de sus aposentos mientras cientos de demonios se preguntaban a qué se debía la ausencia del príncipe del infierno, Mors apretaba su arma mientras pensaba en el dolor de su hermano.
-Ha pasado un tiempo- Dijo Mors, Lykoy lo miro, -Ha pasado un tiempo y aún sigo sintiendo dolor en el pecho- Coloco su mano en el pecho y apretó con fuerza, -No creo que el dolor cese Lykoy.
-No, yo tampoco lo creo- Dijo Lykoy, -Pero está fue decisión de Luciel y no podemos contradecirlo.
-Necesito pensar- Dijo Mors
-Tómate un descanso y vuelve, si te atreves a dejarme solo aquí te pateó el culo Mors.
Mors comenzó a reír, -Es imposible que eso me duela más que el pecho- Camino por el castillo escuchando los rumores que se habían difundido por el castillo
-Creo que es débil- Dijo un demonio
-Dicen que lo vieron llorar por su perro- Dijo otro, refiriéndose a Bel
-Mierda- Dijo un demonio
-¿Qué?- Se dio la vuelta y noto a Mors mirarlos directamente mientras varias venas se marcaban en su rostros
-Vamos, no olvides que él tiene más perros- Los demonios se alejaron de Mors
-Es sorprendente la cantidad de basura que entra al castillo- Susurro Mors mientras caminaba por los campos de entrenamiento en ese momento sintió un aroma familiar, el mismo aroma que sintió la noche que conoció a Aurora, miro detrás de él y en la oscuridad, oculto de los fuegos infernales se encontraba Lujon quien lo miraba precavido, Mors camino hacia él
-Tengo algo que decirte- Dijo Lujon mirando a todos lados, al ser un demonio de otras tierras tenía prohibida la entrada a las tierras de Lucifer, escucho a varios demonios que custodiaban las puertas caminar hacia ellos, Lujon busco donde esconderse pero no había lugar para escapar
-Ese repugnante hedor- Dijo un demonio, miro hacia Mors que estaba solo con su espada y su enorme escudo los miro fijamente, aquellos ojos verdes brillaban en la oscuridad
-Vámonos- Dijo el otro demonio, ambos se alejaron de Mors, Lujon estaba arrodillado, oculto por el escudo de Mors
-Tú…- Lujos no esperaba esa reacción, Mors lo miro tranquilamente, tomo su muñeca y lo llevo a los calabozos, -¿A dónde…- Hasta que sintió el olor de la sangre, -¡N-no!- Lujon estaba asustado, aquellos calabozos estaban llenos de agonía y demonios de otras tierras como él, ellos eran considerados enemigo y condenados a ser torturados y morir o peor aún, ser esclavos de sádicos demonios que los compraban en los calabozos para ser su juguete hasta que se aburrieran de ellos, Lujon no podía soltarse de Mors, era demasiado fuerte para él, podía sentir el aroma de la sangre y los gritos, -¡Hare lo que quieras, por favor!- Pero Mors no contestaba, solo seguía caminando, -No debí venir, no debí…- Hasta que Mors lo soltó, Lujon lo miro
-El hedor de la sangre cubrirá tu aroma, así nadie te lastimara- Dijo Mors mirándolo
-¿No vas a torturarme?
-¿Torturarte?, ¿Por qué lo haría?
-Yo soy un enemigo.
-¿No traes información importante como aquella noche?
-S-si, tengo información, lo siento yo…- Lujon permaneció en silencio, -No importa, tengo un mensaje de Zael para Luciel.
-¿Qué es?
-Lilith se ha reunido con el marques Azarot.
-¿Quién carajos es Azarot?
-¿No lo conoces?, Si que deben estar muy aislados- Dijo Lujon, -Azarot es un marqués de tierras infernales con un solo propósito, cazar ángeles- Al escucharlo Mors sintió como un escalofrió recorrió su espalda, -Aquel marques creo varios perros que cazan ángeles, su principal talento es cortarles las alas y llevárselos de rodillas antes sus clientes.
-¿Acaso Lilith está buscando una puta matanza en el castillo?- Se pregunto Mors mientras mordía sus labios hasta que comenzaron a sangrar
-Irán detrás de Aurora, solo necesitan su aroma.
-Su aroma- Mors miro a Lujon, -¿Es todo?
-Si- Contesto Lujos buscando la salida
-Vamos, te ayudaré a salir de aquí- Lo tomo de la muñeca a Lujon y vigilo que nadie lo viera, Lujon solo lo miraba ir al frente y sentir su cálida mano en su muñeca
-Hace no mucho atravesaste mi abdomen con tu espada y solo buscabas infringirme dolor-Dijo Lujon
-¿Aún lo recuerdas?- Contesto Mors sin mirarlo, se mantenía alerta de que nadie lo sorprendiera
-¿Por qué te preocupas?, Ya te di la información que necesitabas, ¿Quieres algo a cambio de sacarme a salvo?
-No quiero nada.
Lujon zafo con fuerza su mano del agarre de Mors, -¿Qué quieres?, Si no me lo dices no podré dártelo.
-Baja la vos.
-¿¡Dime que quieres!?
-¡No quiero nada!
-Eso es imposible- Dijo Lujon riendo y asustado, -Toda mi vida me han tratado como un objeto, jamás me ofrecieron nada sin antes dar algo cambio.
Mors lo miro, -Está tan roto que no puede entender que solo quiero ayudarlo- Pensó, escucho a varios guardias del castillo dirigirse a ellos, camino rápidamente hacia él y coloco ambas manos en sus mejillas, Lujon solo lo miro y sintió calidez en su boca, Mors lo había besado y lentamente lo llevaba hacia atrás donde nadie los viera así evito a los guardias, luego lo miro fijamente, -Ya está, ahora vámonos.
-¿Es todo?
-Si- Mors volvió a tomar su mano y al cabo de unos minutos ambos habían llegado a las enormes puertas de los muros infernales, Mors soltó la mano de Lujon, él solo lo miro y se alejo de él, Mors cubrió su boca por un momento y una vez que ya no lo vio volvió a los aposentos de Luciel
-Tardaste mucho Mors- Dijo Lykoy, noto que Mors tenía las mejillas rojas, -¿Qué te pasa?
-Tenemos que hablar con Luciel- Dijo Mors
-¿Por qué?
-Están cazando a Aurora, los perros del marqués Azarot.
-¿El marques Azarot?, Carajo.
-¿Lo conoces?
-Mierda Mors, es conocido como el cazador de ángeles, ¿Qué te pasa? Debería conocerlo, por generaciones los ángeles han intentado matarlo y no han tenido éxito, más de la mitad de ellos fueron asesinados por él y sus perros…- Lykoy dejo de hablar y miro a Mors, -Tienes un repugnante hedor, el mismo hedor de aquella noche- Se acerco a Mors, -¿Un demonio de la lujuria?
-Cállate, él demonio con el que nos habíamos encontrado en el plano terrenal trajo la información, Lilith fue quien le dio la orden de cazar a Aurora.
-Carajo- Ambos miraron las puertas de los aposentos
-Tenemos que decirle, no tolerará otra perdida- Dijo Mors
-Lo se.
Plano terrenal:
Rael se encontraba recorriendo las áreas, hasta que sintió un corte en su ala izquierda las cerro rápidamente bajando a la tierra, miro a su alrededor y noto varias criaturas delgadas, blancas con largas uñas afiladas y boca con labios rojos y unos dientes negros como la noche, aquellos oscuros ojos estaban deseosos de sangre
Frunció el ceño -Los perros de Azarot- Dijo Rael extendió su mano e invocando su espada lo estaba rodeando, pero eso no le importo al ángel, -¿Quien será el primero en morir?- Pregunto Rael, dio el primer paso y rápidamente destrozó a la primera tanda de demonios derramando sus órganos y sangre entre las plantas, aquellos ojos azules se movieron rápidamente, estaba contando las cabezas que cortaría