Capitulo 2

3076 Palabras
Sentía pena al mirar a Seth, ya no podía hacerlo. Habiendo analizado la situación repetidas veces, se dio cuenta de que su guardaespaldas estaba perfectamente consciente de que la caída fue producida por él. Aún un día después, y de haber llegado de regreso a Washington, Boneka seguía intentando no tener contacto visual con él, estaba comenzando a doler cada vez más tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos. Había anhelado tanto, aunque fuese un apretón de manos, extrañaba sus abrazos, extrañaba que la calmase o que simplemente le cantase una canción, pero nada ocurría. Dolía tanto pensar en que todo aquello lo había causado ella misma cuando se encerró en su depresión meses atrás y cuando aún después de haber salido de ella, había tomado la mala decisión de mantenerse alejada. Ella misma lo había alejado de esa manera. Todo era tan irónico, Seth era su guardaespaldas, debía cuidarla día y noche manteniéndose como mínimo a cinco metros de ella, seguirla así fuese a la cocina por un poco de agua. El único lugar al que no tenía necesidad de pasar era a su habitación. Todo debido a que su padre se había vuelto aún más sobreprotector. Él debía estar cerca y eso no le molestaba en lo absoluto, solo había comenzado a traerle tristeza porque no podía negarlo: Cada día lo quería más. Pensó que el sentimiento desaparecería, pero sucedió lo contrario, solo había crecido. Pudo haber hablado con él, pero tenía miedo de que este ya no sintiese nada hacia ella. Quizás se había dado cuenta que era solo una niña, después de todo, Seth le llevaba ocho años. Estaba casi segura que él no le correspondía. Cuando estaban en una misma habitación, él parecía más concentrado en cualquier objeto que en ella o en cualquier otra persona. Nunca chocaban miradas, de hecho, rara vez ocurría, he allí lo afectada que se encontró el día que estaba probándose vestidos para el cumpleaños de su padre. Ahora se sentía completamente triste. —¿Boo? —preguntó su hermano tocando la puerta— ¿Aún te bañas? Al oír la voz de Lucas una imagen apareció inmediata e inevitablemente en su mente: Paris. Se sintió culpable en ese momento. Lucas amaba a Paris y lo sabía, ella lo amaba a él, estaban irremediablemente locos el uno por el otro. Los recordaba riéndose felices en su casa, en una simple cena o en una elaborada fiesta, siempre satisfechos de que se tenían sin importar lo cruel de la situación que los rodeaba a todos. Se sintió entonces peor por el hecho de que ella lloraba por un amor que solo era inalcanzable, pero estaba vivo y de pie en algún lugar a unos pocos metros de distancia. Pero Lucas... él había perdido el suyo, ya no podría abrazarla de nuevo, ya no podrían casarse como habían planeado luego de que ambos saliesen de la universidad, no tendrían un hijo llamado Lucas si era niño o Laris si era niña. No podrían estar juntos nunca más y no porque no quisieran sino porque la muerte los había separado incluso antes de prometerse que estarían juntos hasta que esta lo hiciera. Si tanto dolía para ella, ¿cuánto más dolía para Lucas, cuya relación había durado más de cuatro años? Y ella extrañaba a Paris, ¿cómo no hacerlo? La quería también y más nunca volvería a verla, recordaba todos esos momentos que compartieron y cómo es que se habían vuelto como hermanas.... —¡Boo! ¡No me hagas derribar la puerta! ¡Responde! ¿Estás viva? La voz de su hermano la hizo salir de ese trance, tomó aire empujando el nudo que se hallaba en su garganta. —No —bromeó—, no lo estoy, llegaste tarde. Se colocó de pie en la ducha, aún con el agua cayendo por todo su rostro. —¡Muy graciosa! Tessa te está esperando afuera, así que apúrate. —Cinco minutos y estaré con ella —respondió quitando el cabello de su cara. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba llorando. Estaba perdida en sus pensamientos y las lágrimas se habían confundido con las gotas de agua que caían en su cabeza. Otra vez estaba llorando, pero no por el pasado. No, era por amor. Era por Seth y era por Lucas y Paris. Mecánicamente se movilizó hasta quedar completamente vestida y estar desenredando su cabello. Se miró al espejo por última vez y la hinchazón no había bajado. Se sintió culpable ante la idea de haber acabado con el amor tan grande de Paris y Lucas, pero algo le decía que no era su culpa. Tomó la biblia que le había regalado Tessa un mes atrás y abrió la puerta. Tenía que ser. Seth estaba de pie justo frente a ella. Sus miradas se encontraron por fracciones de segundos hasta que Boneka miró hacia el suelo. —Venía a decirle que Tessa estaba aquí —explicó—. ¿Está bien, Señorita Boneka? Odiaba que le llamase de esa forma tan distante. —De maravilla, Guardaespaldas —espetó pasando de él. Caminó unos cuantos metros hasta llegar a la pequeña sala de estar, cerca de su habitación. Efectivamente, allí estaba ella. —Lamento la demora —dijo sentándose frente a Tessa—, es que decidí lavarme el cabello a ultima hora y por eso he tardado más. Boneka intentaba mantener su cabeza gacha para que no notase lo que su rostro delataba. —¿Y realmente piensas que voy a creer eso? —Preguntó ella sentándose a su lado— A ver esa carita. Tessa tomó el rostro de Boneka entre sus manos. En un intento por reprimir las lágrimas aún amenazantes, cerró sus ojos con fuerza mientras mordía sus labios. —¡Oh, no, mi chiquita! —exclamó abrazándola. Aquello solo detonó su llanto de nuevo. —¿Por qué? Hace mucho tiempo que no lloras, ¿qué sucede? No respondió nada, solo se limitó a aferrarse a ella con fuerza, pretendiendo encontrar consuelo. Pretendiendo que era Seth. —Boneka, recuerda que eres libre —acariciaba su cabello —, no tienes porqué recordar el pasado, debes seguir adelante, hemos avanzado mucho y no hemos llegado hasta aquí para volver atrás... Negó repetidas veces alejándose de ella. —No… no es eso —titubeó. Miró alrededor asegurándose de que no estaba. Él tenía los ratos libres mientras Tessa o alguien más estuviese junto a ella dentro de la casa. —¿Entonces qué es? Bajó la mirada apenada. —Seth. Su voz fue un susurro apenas audible, tanto que temió no ser escuchada. —Me habías asustado —expresó con una sonrisa—.  Boo, no tienes nada que temer. Se sintió confundida. —He notado la tensión cada vez que están ambos en una misma habitación —se encogió de hombros—. Creo que muchos están de acuerdo conmigo en que la diferencia de edad es notoria, pero solo te puedo decir, que lo que es de Dios, permanece y lo que no lo es, se desvanece. —Es que me duele mirarle —confesó jugando con sus dedos. —Toma la biblia, busca primera de corintios trece del uno al siete. Efectivamente, ella lo hizo a pesar de sus manos temblorosas y leyó:   "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".   —Sabrás que es verdadero cuando te sientas capaz de actuar de esta manera y cuando veas que pueden hacerlo contigo también —le indicó Tessa.   . Había caído la noche y Tessa se había ido a penas unos diez minutos atrás, haciéndola sentir reconfortada ante su visita y con una gran carga menos sobre sus hombros, sin embargo, debía hacer lo que surgía dentro de ella. No podía retrasarlo más, había pasado suficiente tiempo desde la última vez que tuvo una conversación verdadera con él y ya era tiempo para que ambos estuviesen en la vida del otro como era debido, como incluso antes de saber la verdad de todo se habían querido sin reproche, sin condiciones y fielmente. Es por eso que Boneka terminó de colocarse el pijama que le quedaba realmente holgado y salió de la habitación con la esperanza de que Seth no se interpusiera en su camino y ella pudiese llegar hasta Lucas. Caminaba descalza por el pasillo con la intención de no producir ningún ruido y se estaba desenvolviendo realmente bien. Sin embargo, Seth parecía tener ojos en todas partes pues, justo acababa de pasar de largo la puerta de su habitación cuando esta se abrió. En ese momento comenzó a preguntarse si no era que Seth había sido dotado en un laboratorio, de visión de rayos laser y oídos de antenas que le permitían escuchar hasta una hormiga entrando al cuarto de Boneka. Ella no se paralizó, solo siguió caminando con su respiración agitada, y a pesar de sentir una punzada en su corazón para el momento en que se dio cuenta que Seth caminaba detrás de ella, siguió rumbo a su destino. Dos largos pasillos enteros y su guardaespaldas no había pronunciado palabra alguna lo cual la hizo sentir tan inquieta que ya no podía tolerarlo. —¿No va a preguntarme a dónde me dirijo? —dejó salir Boneka un poco más brusco de lo que había planeado, pero sin girarse en lo absoluto. —No, no necesito saber su destino, solo necesito poder acompañarla sea a donde sea que usted se dirija. Hubo una pequeña pausa en todo, en su caminar, en su respiración y en los latidos de su corazón. La manera tan determinada y suave en la que Seth había respondido y la forma en la que había resaltado la palabra necesito casi la hacen olvidar porqué había salido de su habitación. Sacudió su cabeza para reaccionar y continuó por el pasillo restante, no sabía exactamente qué responderle así que no dijo nada, solo se limitó a pensar que quizás había sido su imaginación queriendo hacerla creer que lo que él había dicho era una señal. Se colocó frente a la puerta de Lucas, tomó un respiro profundo sintiéndose nerviosa. Pasados unos segundos, tocó la puerta en un ritmo que solo ellos dos conocían. —Un momento —se escuchó desde dentro. Boneka sintió sus manos temblar, sabía el porqué de ello, ambos necesitaban desahogarse, ella necesitaba desahogarse. La puerta se abrió frente a ella presentando a Lucas que la miró con una sorpresa notoria. —Boo, ¿qué haces aquí? —Lo siento, si estabas ocupado puedo venir... —No —agitó su cabeza—, está bien, solo me has tomado por sorpresa. —Necesito hablar contigo —confesó mirándole con la intensión de expresarle cuánto necesitaban esa charla. Lucas la miró un instante y luego pasó su mirada a Seth y de nuevo a ella. —Siempre aquí para ti, Boo —abrió más la puerta para ella—. Seth, buenas noches. Lucas le había hablado con cierto entusiasmo en su voz, parecía como si le estuviese hablando a un gran amigo o algo por el estilo. Ella entró en la habitación mientras lo escuchó decir: —Buenas noches, Lucas. Su voz era sencillamente perfecta y no había voz en el mundo que sonara tan bien para Boneka como la de él, tan viril, tan hermosa... —¿Está todo bien? Lucas se sentó en su mueble frente al televisor y ella lo siguió. —Supongo que sí —se sentó a su lado—. Es solo que creo que deberíamos hablar, no pasamos tanto tiempo juntos y aun cuando lo estamos es como si... no lo sé... yo lo he percibido —Boneka tomó una respiración profunda intentando encontrar las palabras —... no estamos muy bien, lo sé, de alguna forma hay una pared entre nosotros, nunca habíamos estado tan distantes. Un nudo comenzó a crecer en su estómago cuando Lucas la miró con la compresión pasando por sus ojos. —Boo, lo siento, es solo que...     Ahora se veía afligido, bajó su mirada hasta sus manos jugueteando con ellas. Aquello la hizo darse cuenta que tanto ella como Lucas tenían ese gesto en común. —...No eras la única sufriendo. Ella mordió su labio inferior reprimiendo un sollozo. —Es difícil para mí ser el mismo de antes, no solo contigo, con todos y realmente la estuve pasando mal —cubrió su rostro con sus manos—, tú te estás recuperando y yo solo siento que me hundo más y no quiero arrastrarte conmigo. Sin pensarlo, se acercó a él pasando un brazo por su espalda y apoyando el mentón en su hombro habló con voz rota: —Lo siento, Lucas, lo siento tanto, lamento todo esto. —La extraño, Boo, extraño a mi Paris. —Lo sé, lo siento tanto. No sabía que más decir, simplemente se aferró a él con más fuerza, sabiendo que ahora, ambos lloraban sin parecer tener consuelo. —Pero no es tu culpa, Boo —repuso mirando al frente—, sé que no es tu culpa, es culpa de ese hombre despreciable que se hacía llamar padre y que nos causó mucho daño a ambos y nos quitó tanto. —Aun así, lo siento, Lucas, realmente, lamento cómo se dieron las cosas, lamento que la perdieras, sé que la amabas y aunque me hago a la idea, no puedo comparar mi dolor con el tuyo. Lucas ahora la miró un instante y dejando salir una leve sonrisa mientras alzaba una ceja le dijo: —¿Estás sufriendo por amor? —preguntó empujándola levemente. Boneka cayó sobre el espaldar del sofá. —No, es solo que... —Nunca tuvimos esa conversación donde me explicabas qué rayos era lo que sucedía con Seth. —Nada sucede con él —habló tan rápido que casi no se entendió—, quizás antes sí pero ahora... Dejó de hablar ante la mirada tan triste y amenazante que le daba su hermano. —Ahora estás loca por él y ni te atrevas a negarlo —ahora fue él quien se apoyó del espaldar. Ella miró hacia arriba pidiendo un poco de dirección. —No voy a negar nada cuando me conoces tan perfectamente que ya lo aceptaste por mí. Boneka lo miró mientras él fruncía su ceño. —Recuerdo que cuando comenzaste a salir con Paris yo pensaba que tu relación con ella era tóxica. El rostro de Lucas se llevó de sorpresa. —¿Tóxica? ¿Por qué siquiera pensabas una cosa así? —¡Es que ustedes discutían tanto! —Exclamó alzando sus brazos— No lograba comprender por qué no terminaban y punto. Él sonrió tan ampliamente que Boneka atisbó plena nostalgia en sus ojos. —Es que eso lo hacía perfecto, nos retábamos el uno al otro y de alguna forma eso nos enseñaba a ser más tolerantes, era como si ella calmase toda la rabia que yo podría sentir demostrándome la suya. Una carcajada vacía salió de sus labios. —Los envidié —confesó también—, ambos se querían tanto que cualquiera nada más con verlos de las manos podría sentirlo, los veía felices complementándose el uno al otro, lo que uno no sabía el otro sí y eso para mí era tan hermoso. —Paris era hermosa, un alma llena de belleza y yo su simple reflejo. Ambos se miraron y lo que vino después fue inevitable, comenzaron a llorar tan fuerte que se lanzaron a los brazos del otro. —Amo a Paris, aún la amo, daría todo por verla de nuevo, la amo, Boo, la extraño, la extraño demasiado. La voz tan quebrada de su hermano estaba rompiendo su corazón por completo, él estaba sufriendo día a día, segundo a segundo por algo que no podría traer de regreso y se sintió estúpida al llorar por alguien a quien veía todos los días y seguía respirando. Pero ahora ella no lloraba por Seth, en ese preciso momento lloraba por su amiga, por una de las cómplices de su primera gran aventura, por la chica que había decidido el cambio de su color de cabello, que un día la miró y la hizo sentir más que respaldada, por esa mujer que le había dado un par de bofetadas para hacerla entrar en razón mientras entraba en pánico unos años antes y la había abrazado después, por la chica que recibió una paliza de parte de Denalio solo para demostrarles que era más fuerte, pero que después ella había simplemente aceptado entrar en una lucha que no era suya, solo por amor a Boneka y a Lucas. Lloraba por Paris, por su cuñada, su amiga y hermana, por todos los momentos que vivió junto a ella y por todos los que ya no viviría como los tan esperados días de boda. No había dejado un espacio vacío en su corazón porque aún la llevaba dentro de él, porque aún estaba allí, pero la extrañaba irremediablemente. —¿Recuerdas ese día de barbacoa en la cabaña de Texas? —preguntó Boneka sin separarse de Lucas. Él asintió. —Un mes antes del ataque a tus padres. —Sí, recuerdo que Voldemort no había llegado y nosotros nos escapamos a la playa que estaba cerca de allí —Boneka intentaba mantener las lágrimas dentro de ella, pero no lo conseguía —, me senté cansada en la arena y entonces tú tomaste a Paris por las rodillas y la cargaste sobre tu hombro. —Lo recuerdo — una pequeña risa salió de él. —Ella se aferró a ti tan fuerte que pensé que te sacaría el aire, pero no dejaba de reír mientras tú le dabas vueltas, momentos después la bajaste y te colocaste de espaldas a ella, Paris te abrazó y la hiciste subir sobre tu espalda y volviste a comenzar con las vueltas —Boneka fue ahora quien rio —, yo no podía parar de reírme porque parecían unos niños inocentes, sin nada más importante que ustedes dos. Hubo una pausa donde Boneka sintió a Lucas sollozar en su hombro. —Cuando la bajaste que ambos se quedaron de pie ante el mareo, ella te miró de una manera —suspiró—, se sentía feliz plenamente y era como si pensara que no necesitaba nada más que a ti, y es que yo lo sabía, fue por eso que entendí que realmente te quería, ella estaba enamorada de ti y yo solo estaba feliz de que encontraras a alguien que aliviara las dolencias a las que estabas sometido. Su hermano se separó de ella y la miró a los ojos, los suyos estaban rojos pero el color miel de ellos no perdía su brillo. —Yo he perdido un alivio de mi vida, a Paris, pero aun así no lo he perdido todo —su voz era profunda ahora—, te tengo a ti, a ti mi mejor amiga desde la infancia, a ti Boo, mi hermana. Ella sonrió sintiendo una felicidad brotar dentro de ella. —Entonces, ¿no estás resentido conmigo? —preguntó aun sin poder creerlo. —No, ni por un instante pienses eso, Boo, eres mi hermana y estoy profundamente agradecido de poder tenerte aquí y decirlo. —Eres mi familia, Lucas —lo abrazó con todas sus fuerzas—, no hay nada en este mundo que yo no haría por ti. —Yo siempre estaré de tu lado, Boo, pase lo que pase, siempre estaré apoyándote.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR