Deslizo los dedos por su esbelta cintura y la impulso hasta colocarla sobre la encimera, rodea mi cintura con sus largas piernas y quedamos justo a la misma altura. La observo y luce preciosa, mejillas sonrosadas, pupilas dilatadas y respira entrecortadamente. Coloco la palma de la mano en uno de sus muslos y agradezco enormemente el contacto de piel con piel, asciendo por sus largar y perfectas piernas notando como la piel se tensan con mi tacto, suelta un jadeo y es como música para mis oídos. Abro los ojos de golpe y suelto un jadeo involuntario, observo la pequeña y menuda figura femenina que duerme plácidamente a mi lado y me percato de lo cerca que estamos, su espalda se encuentra pegada a mi pecho y tengo una mano alrededor de uno de sus senos, siento un tirón en la entrepierna y

