Suelto un suspiro resignado y me pongo de pie, observo la hora y marca las tres y cuarto, sintiéndome exhausto bajo a la cocina por algo de beber, faltan solo un par de semanas para la boda y todo se está volviendo cada vez más agobiante, incluyendo a mi madre. Abro la nevera y escaneo los estantes con la mirada hasta que en una de las esquinas logro visualizar un tarro con helado de limón, mmm si, tal vez esto ayude, cojo una cuchara de uno de los cajones y me acerco con el helado a la barra, está un poco duro pero bastante bueno. Devoro una cantidad considerable del tarro y una vez sintiéndome satisfecho decido volver a la habitación. Salgo de la cocina y me acerco a las escaleras cuando un pequeño destello llama mi atención, vuelvo un poco la vista y observo las luces de la biblioteca

