CASA CORONELES Sentía la cabeza densa, borrosa y embotada por la falta de sueño, pero aun así, estaba al límite. El ladrido de un perro, una ráfaga de viento, cada chirrido y crujido me hacían sentir pánico. Un pensamiento se repetía una y otra vez. Si el quejido era un niño, debía ser una de las hijas de Baraso. Ni mi madre, ni Olivia Stone, sino una Baraso y una niña. Tal vez fuera inofensiva, pero no me tranquilizaba. No tenía defensas contra un fantasma. Fue esa constatación la que me impulsó a levantarme, abrir las puertas y dejar entrar algo de luz. Era agosto y el sol de la mañana ya había salido con determinación. Hice mi habitual rutina de lavado, deseosa de salir de la obra antes de que llegaran los hombres. Cuando me lavé y me vestí, deambulé por el lugar. El aljibe significa

