Ambos demonios nos miraron con una sonrisa y se acercaron a nuestro grupo con paso seguro. —Jane, tanto tiempo —dijo Alex y se acercó a besar mi mejilla. Esa acción me recordó el beso que tuvimos en casa de Gabe y sentí el calor subiendo a mis mejillas. Pero le resté importancia ya que lo más probable era que los demonios habían besado a tantas chicas que seguramente a él eso no le importaba. Comenzaron a saludar a todos y muchos del grupo nos miraban a Gabe y a mí interrogantes. —Ellos son Alex y Dank Campbell, unos amigos de mi otra secundaria —presentó Gabe, y algo me decía que lo acaba de inventar. Los chicos asintieron y comenzaron a presentarse, pero yo dejé de escucharlos cuando alguien captó mi atención a unos metros de mí. Unos ojos verde pálido me miraban fijamente ignorando

