Narra Gabrielle: —No creo que seas tan imprudente para luchar con humanos dentro de la academia —replicó Rafael antes que Ananel o yo moviéramos nuestras espadas. De la nada las alarmas de incendio comenzaron a sonar y toda la poca gente que se podía ver desde nuestra posición se fue hacia la salida. —Supongo que ahora estas feliz. Así tus preciosos humanos no serán dañados —dijo con recelo Araxiel. En un frenesí de ira, las alas de Rafael se expandieron y con la espada de fuego sagrado se lanzó sobre Araxiel. Ananel tomó ventaja de mi distracción y alzó su espada de metal oscuro en dirección a mi cara. En un movimiento rápido lo pude parar, aunque logró cortar un poco mi mejilla. Contraataqué rápidamente, pero él con sus buenos reflejos logró esquivarme, expandiendo sus alas y eleván

