En la casa, Magdalena estaba en la habitación de Fernando con él y las mujeres. Todos hablaban al tiempo y ella permanecía en silencio. - Es un miserable - Concluyó Fernando, ante los comentarios que todos mantenían a la vez. Magdalena se levantó de sofá y caminó hasta la salida. - No lo es - Comentó antes de salir de allí. Todos quedaron en silencio, observando como los dejaba allí sin decir nada más. - Ella va a buscarlo - Confesó Nora. - Lo sé - Contestó Fernando, aún permanecía en la silla de ruedas. - ¿La dejamos? - Preguntó Carmenza. - Si... si. Es que deben hablar, necesitan hacerlo. Magdalena caminó hasta la salida, sentía la necesidad de correr, de huir de todo lo que estaba pasando, pero más aún, escapar del desamor al que se enfrentaba. Domingo entraba a la casa y

