Narra Sol. 3 Años después. —Tranquila. —lo escuché decir por lo bajo, interrumpiendo mis pensamientos que no hacían más que aturdirme y sofocarme. Como siempre él con sus ojos perspicaces, advirtiéndose con tan solo mirarme, lograba sacarme de esa maraña de incertidumbres e inseguridades que me llevaban a pensar en lo peor. Su mano hizo contacto con mi pierna desnuda en un toque firme y la sensación me recordó la realidad, por lo que pude respirar y dejar entrar aire a mis pulmones. Asentí y busqué que mis dedos temblorosos se entrelazaran los suyos. —No importa lo que diga, ¿sí? —inquirió levantando mi mano para darle un beso al dorso de ella y volví a asentir, sin dejar de mirarlo e imitarlo cuando inhaló y exhaló conmigo discretamente, mostrándome como se respiraba para atraer la c
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