4.

4994 Palabras

Las oficinas de Aucapan ocupaban gran parte del edificio ubicado en el barrio de Puerto Madero, en la ciudad autónoma de Buenos aires, era uno de los más elegantes, cristalizados por fuera y refinados por dentro. La recepción, desde el suelo hasta las paredes eran de mármol blanco con vetas doradas y en grandes letras tridimensionales revestidas con lo que parecía oro, detrás del escritorio de la encargada de piso, resaltaba el nombre de “Bog’rres”, aquel que entendía que era una combinación del apellido del hombre que Sol tenía como esposo y el suyo. Tener dicha información hacía su propuesta era muy curiosa, porque era una mujer comprometida y estrujar mi moral no era algo que pensaba hacer. Sin embargo, me presenté decidido a encarar la situación y le di mi nombre a la recepcionista, q

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