-¡Agh!- grito.
Caigo al suelo. ¿Como pude dormir así? Estoy básicamente enrollada en la sabana, ayer caí rendida de inmediato. Trato de moverme, algo imposible, tengo el cuerpo dormido. Escucho pasos apresurados hasta mi habitación, casi de inmediato la puerta se abre de golpe.
-¡Kiera!-
-Hola- gruño. -Ayúdame-
Se acerca a mí, extiende sus brazos hasta poder cogerme y dejarme de pie. La sabana cae de mi cuerpo causándome un cosquilleo en la espalda. En efecto, traigo la misma ropa de ayer.
Demian me analiza a cuerpo completo, cerciorándose de que no tenga algun golpe. Me doy cuenta, que aparte de él, también Marcelo y otro tipo han entrado a mi habitación.
-Hola- les digo. -Buen Día-
-Buen Día, Señorita Reeves- ambos hacen una especie de reverencia.
-¿Ni siquiera pudiste usar tu pijama?-
Que pesado.
-La mayor parte del tiempo, duermo desnuda-sonrío.
Marcelo y el otro tipo han desaparecido. Tengo el presentimiento de que les ha hecho gracia encontrarme en el suelo.
-Dúchate, hay cosas que tenemos que hablar- da la vuelta y sale.
Aprovecho y le veo el trasero, otra vez, si que tiene de dónde agarrar. Cojo mi celular, le envió un mensaje rápido a Massimo, hemos quedado en que me llevara a conocer los alrededores.
Entro a la ducha, es espaciosa. Bueno, todo en esta casa es espacioso, parece un castillo. No me gusta el agua caliente, así que las duchas frías me vienen bien.
Italia parece tener un clima tropical, a diferencia de Inglaterra que es templado. ¿Podría vivir aquí? Se trata solo de adaptación.
-Buen Día- saludo.
-Buen Día- gruñe.
¿Por qué gruñe? ¿Es la bestia?
Me siento frente a Demian, deja su computador de un lado y me mira. Como no tengo nada que perder le hago conversación.
-Tienes una bonita casa, lo que me lleva a la pregunta. ¿Estas casado?- se atraganta con su café.
Se limpia un poco y me observa otra vez. Se ve muy bien.
-No, estoy soltero- dice.
Uau. Soltero, eso sí que es una sorpresa, seguramente ha de tener de esas mujeres acompañantes o lo que sea. Recuerdo a verle visto con una mujer en la gala.
Una de las chicas me sirve un plato, observa de reojo a Demián pero este ni cuenta. Le observo y frunce el ceño, coge su taza. En efecto ni cuenta se ha dado de la chica, regreso la mirada a la chica.
Creo que no esta respirando.
-¿Te gusta el Señor?- le pregunto.
La chica se ruboriza, Demian se atraganta otra vez. Vuelvo a ver a la chica, esta colorada se niega a mirarme y ¿Demian? Bueno, él me tira una de esas miradas asesinas que tiene, me cojo de hombros mirando a la chica que salio disparada.
Un delicioso desayuno italiano, todo rico, a excepción del jugó que esta demasiado dulce. El ambiente esta tranquilo, así que le informare a Demian que saldre.
-Voy a salir, con Massimo- doy un sorbo.
Le miro de reojo, deja de comer y me observa. Esa mirada asesina, ¿No tendrá otra cara?
-¿Con el permiso de quién?- espeta.
Al carajo el buen ambiente. ¿Permiso? ¡Dios Mio! Que acaso piensa que dejaré de ver a mis amigos.
-Estoy informando, no pidiendo permiso- gruño.
-¿Qué parte, de "yo doy las ordenes" no te queda claro?-gruñe -Tu deber es, estar siempre aqui-
-¡Dios mío! No eres mi dueño- ataco. -¿Piensa tenerme encerrada aquí?-
Se pasa la mano por su cabello, le doy un último trago a mi jugo. Me levanto rápidamente.
-El jugo es muy dulce- gruño y me retiro.
Se levanta de su asiento, trato de acelerar el paso y lo logro. Corro por alrededor de la casa, me escondo entre unos arbustos y logro perderlo.
-¡Kiera!- grita.
Camina de un lado a otro, Marcelo y el otro tipo, que viéndolo bien está muy guapo, se acercan corriendo. Demian les dice algo y estos asientes, da otro vistazo y los tres se van.
Me voy gateando hasta el otro lado de la casa, por suerte la grama es natural y suave. Sorprendentemente llego hasta el garaje, y para otra sorpresa más grande, está abierto. Entro, me quedo con la boca abierta, una selecta colección de autos. Harry estaría feliz de estar aquí.
-¡Maravilloso!-
Le miro a cada uno, esperando que tengan la llave y por suerte solo el BMW M4 las tiene. Un Lujaso. Cojo las llaves y entro rápidamente, no tomara mucho tiempo para que Demian me encuentre.
Por suerte las puertas de la villa están abiertas, ya que un camión esta está entrando. Acelero un poco, el auto es una maravilla, es suave, muy suave para conducirlo.
Enciendo la radio y comienza a sonar YEAH. Música buena, escapes buenos.
Ahora, hay un pequeño detalle.
-¿A dónde se supone que voy?-
Escapar sin un plan, nunca lo hagan es una gran estupidez.
Pongo en el GPS, el parque central. Espero que funcione, porque la casa de Demian está algo alejada de la civilización.
¿Algo mucho más estúpido?
No traigo identificación, dinero u alguna otra cosa. Solo mi celular, espero no toparme con la policia. Creo que voy bien, la carretera se ve algo transitada, se observo una iglesia a lo lejos. Italia tiene lugares muy bonitos, parecen antiguos y aviejados pero siempre hermosos.
Mi celular suena, lo cojo y justo en el momento que lo hago, me estrello contra la parte trasera de otro auto.
-¡Mierda!-
El sujeto, ¡Vaya Sujeto! Es gigante y viejo.
-Sal del maldito auto, ¿has visto lo que has hecho?-
El celular no deja de timbrar, contesto rápidamente, se que es Demián y es él único que me va a sacar de esta.
-¡Kiera!- gruñe
-¡Demian! Demian, apresúrate y ven por mí. Trae un ayuda si es necesario y no cuelgues- digo.
-¡Sal del auto!- grita.
Se acerca al auto, meto el celular en mi pantalón y salgo. Bien, yo se manejar esto.
-Lo siento, señor. Es en verdad mi culpa- comienzo a hablarle en inglés.
-¡Turistas! Siempre vienen a arruinar nuestro ambiente- grita. -¿Como lo arreglaras?-
Me señala el auto, solo tiene un pequeño golpe.
-Dame tu identificación- se acerca intentando tocarme.
-No, aléjese de mí. El auto no ha tenido mayor daño, ¿podríamos dejarlo así? No traigo dinero conmigo- pido.
El tipo me da una mirada completa, se acerca un poco más, instintivamente doy un paso hacia atrás.
-Podría meterte a la cárcel- dice. -Tienes que pagarme los daños, en este mismo instante-
-¡No tengo dinero!- me alejo.
-Podrías pagarme de otra forma- acaricia mi mejilla. -Con tu cuerpo, eres muy bella- sonríe.
¡Lo tengo!
Dos camionetas negras se estacionan tras nosotros. Demian sale hecho furia, todavía trae el celular en la oreja, supongo que ha escuchado todo.
Alguien es hombre muerto, un vejete italiano exactamente.
El viejo se pone tenso, chúpate esa. Otros tres sujetos se bajan de la camioneta, parecen los hombres de n***o.
-¡Kiera!- gruñe -¿Te ha hecho algo?- niego.
Demián me analiza, sus ojos se encuentran con los míos. ¡Dios mio! Esta preocupado y sumamente furioso, le da una mirada al vejete, el tío esta abatido.
-¿Te toco?- niego.
-¿De qué habla? Ha sido ella quien choco mi auto-
-Sí, y ha sido usted quien le ha pedido que pague con su cuerpo- Demian me aparta y se acerca a él.
Macelo y los otros dos tipos se acercan posicionándose alrededor del tipo, este les da un vistazo y se le ve un poco intimidado.
-Ella se me ha insinuado- se defiende.
Demian le hace una mueca, su mirada me atraviesa, esta furioso pero esta tratando de controlarse. La he cagado.
-Haremos un trato- dice -olvidare el incidente y usted no va a la cárcel por acoso. Tomando en cuenta que ella, no es italiana y tiene la protección de su país y...- hace una pausa -Supongo que ya sabe quien soy yo-
Uau.
Sí que es un buen negociador, con esa cara que trae ni yo me negaría. Cambia de posición dejando caer su brazos a los costados, tiene las manos hechas puños, el ceño fruncido y una cara de pocos amigos.
-Eh... yo... sí, señor Daghetti. Disculpe Señorita-
Camina hasta su coche. Demian le ve alejarse, se regresa a mi lado y me mira molesto. Les dice algo a los hombres de n***o, me quedo como tonta viéndole, esperando que me diga algo.
-Entra al auto- ordena.
¡Demonios! Ahora sé, la frase "Cabe mi propia tumba" es mas que real.
Hago lo que me ordena, cabrearlo más seria un total error. Gira y regresamos a la villa, en todo el camino no ha hecho más que mirar al frente, sin decir nada y sobre todo furioso.
Me dedico a mirar por la ventana y juguetear con mis dedos, en él momento mas indicado recibo una llamada de Massimo. ¡Enhorabuena! Así podre alejarme del mal ambiente.
-Massimo- sonrío.
Demian me arrebata el celular, lo apaga y mete en su bolsillo.
-¿Qué demonios te sucede?- espeto.
Estaciona el auto frente a la casa, sale sin decir nada. ¿Que cojones?
-Te estoy hablando, regrésame mi celular- gruño.
-¿Para qué? ¿Tanto te importa ese chico? ¿Tanto que pones tu vida en riesgo?- ataca.
Me mira furioso, le devuelvo la mirada completamente enfadada. Si, se que hice mal pero no fue mi culpa, en gran parte no lo fue.
-Mira, no fue mi intención chocar el auto. Y si no mal recuerdo, choque por contestar tu llamada- digo.
Me toma del brazo llevándome hasta su despacho, trato de soltarme pero el cabrón no me deja.
-Deja de comportarte como una cría. No tengo ni la paciencia, ni el tiempo para estar arreglando los destrozos que haces. Has venido aquí a estudiar y es lo que harás- saca un folder -Aquí están la cosas que harás y que no harás-
Lo tomo, le doy un mirada asesina que este amablemente devuelve. Abro el bendito folder, es una pagina llena de reglas.
° No fiestas.
° No alcohol.
° Guardaespaldas las 24/7
° Llegar a casa antes de las 11:00pm (Sin excepciones)
° Prohibidas las salidas sin autorización.
° Nota mínima de exámenes 9.8
° Se le entregaran dos tarjetas de créditos, ninguna tendrá limite pero si tienen que ser usadas de manera correcta o estas se anularan.
¿Está de broma?
*Si las siguientes reglas, no son cumplidas en el orden establecido, se le castigara con dos fines de semana sin salir*
-¿Es una broma?- pregunto.
-¿Tengo cara de estar bromeando?- espeta.
-Ya tengo tarjetas de crédito, no necesito las tuyas-
-¿Estas segura?- arquea una ceja.
Corro hasta mi habitación, busco mi cartera y en efecto mis tarjetas no están. Bajo las escaleras nuevamente, estoy hecha furia.
-¿En dónde están?- gruño.
Saca las dos tarjetas de su bolsillo, me las muestra y las guarda en una caja fuerte.
-¡Eres un...-
-Cuidado, piensa mejor lo que vas a decir. Yo que tu, empezaría a comportarme como adulto, tienes poco tiempo de estar aquí y ya te has metido en problemas- gruñe.
Saca otro folder, ¿de que va? ¿Con quien si y no puedo salir?
-Son tus horarios y todo lo que necesitarás. En tu habitación, tienes todo lo necesario- Sale de su despecho ignorándome.
Esto es imposible, no voy a poder llevarme bien con él. Nunca, nunca nos llevaremos bien.