Capítulo 6

1622 Palabras
Uau. Soy yo o está temblando? Me duele el estómago, no debí mezclar bebidas, la verdad es que no debí probar ni una gota de alcohol. Mis padres y hermano no tardaran en entrar a la habitación y reñirme. -Vamos Kiera- susurro. Tengo que poner un pie fuera de mi habitación y escapar. Las fugas son la mejor opción para resolver un problema familiar, exactamente uno que me va a llevar a la cárcel de "Padres Estresados por sus hijos". ¡Maldición! Escucho unos pasos en el pasillo, plan de fuga eliminando, nuevo plan hacerme la dormida. Sirve y me deja de doler un poco la cabeza. -Kiera- espeta. Esa voz no es de ninguno de mis padres, hermanos, vecinos, amigos o más. Me quito la sabana de encima, abro los ojos esperando adaptarme a la luz. Por suerte las cortinas de la habitación están cerradas. No me la creo. -Demian- digo. ¿Esa es mi voz? Demian se encuentra de pie frente a la cama, tiene una mirada tensa y parece no haber dormido toda la noche. Tiene el ceño fruncido y gesto reprobatorio. Me analiza completamente, espero no haber hecho alguna estupidez ayer. -Este... emmm... Hola- sonrió. Si le pregunto ¿quien es?, seria muy estúpido. Puedo fingir haber perdido la memoria, pero no he sufrido ningún accidente o eso creo. -Hola- espeta. Camina hasta las ventanas abriendo de golpe las cortinas. -Maldición- me tapo la cara con la sabana. Me duele horrible. -Levántate y toma una ducha. Te esperaré afuera, come algo y toma la medicina que te darán.- ordena o eso supongo -Luego iremos a tu casa, espero ya tengas hecha la maleta tengo que regresar a Italia- Camina hasta la puerta y sale. -Estoy bien gracias- gruño. Pesadito Italianito, sino fueras un ancinito, te daria un piquito. Me quedo como estúpida tirada en la cama, que le sucede a ese sujeto. Me levanto con notable furia que logra aumentar mi dolor de cabeza.  Salgo de la habitación casi tropezando. Alabados sean los mareos. -Quien demonios se cree que es, Señor Donatti- gruño. Se levanta de la mesa, estaba desayunando. Se me revuelve un poco el estomago al sentiur el olor a café. -Es Daghetti, y que no se te olvide que desde este día estas bajo mi cargo. Como entenderás tengo el derecho a darte órdenes, así que te aconsejo que hagas lo que te ordeno o si no, iremos con tus padres y les explicaremos la borrachera que te diste ayer- gruñe. Pero que cabrón, quien se cree que es. ¿Mi niñero? Que cojones, y por qué mierda esta tan enojado conmigo. -No tienes el derecho a amenazarme- gruño. -Haz lo que digo o si no.- se pasa la mano por la mejilla. -¿Si no que?- ataco. -Paul no estará muy feliz de que su hija se haya emborrachado, tal vez quiera mandarte al internado después de todo- Hijo de su ... -No, no le digas nada.- pido. No quiero ir ahí, estaré con Massimo en Italia. Estaré mejor en otro país que en ese lugar. -Eso pensé, ahora ve y haz lo que te ordeno. Tenemos que viajar en la tarde- regresa al lugar donde estaba -Coge esa bolsa, tiene cosas que necesitaras- me señala un par de bolsas, a decir verdad son mas de una. Como una gran sumisa, hago lo que me pide. Las cojo sin observar que traen, pesadito el italianito, pero prefiero no discutir con él por el momento. No cuando traigo una intoxicación encima. Tengo la impresión de tardarme más de una hora en la ducha, no me importa, no cuando hay un italiano amargado esperando por mí. Vaya, el italiano no tiene mal gusto. La ropa esta cómoda, no me gusta mucho el sueter pero igual no está demás usarla. Camino alrededor de la habitación buscando mi celular, pero no logro localizarlo. Me acerco a la ventana, oh vaya, estamos en un hotel. Supongo que es donde se hospeda el italianito. Tengo la impresión de que Demian y yo, nunca nos llevaremos bien. No me cae mal, bueno... no tanto, pero su actitud es demasiado controladora y no estoy acostumbrada a que me controlen. Mmmm... Maldito dolor de estómago. -Piensas salir o te quedaras aquí...- entra a la habitación furioso. Nauseas, corro hasta el baño sin pensarlo. Tengo el estómago revuelto, que demonios bebí ayer. -¿Estas bien?- Demian recorre mi espalda con su mano. -No hagas eso- rio -Ya te dije que me da cosquillas, tengo el estómago revuelto. No sé qué demonios bebí ayer, supongo que tuve que haber combinado bebidas- -Necesitas dejar de hacer eso, a tu familia no les gusta que bebas y deberías acatar sus órdenes- dice ¿molesto? Me ofrece su mano para ponerme en pie, vuelvo a lavarme los dientes y salgo acompañada de él. Es amable cuando se lo propone, ha! Y solo lo conozco de un día estoy cediendo de manera muy rápida. Me ofrece comida pero solo término comiendo un poco de fruta, me tomo el medicamento que por gracia divina hace efecto casi inmediato. Mejora mucho las cosas, así mis padres no se darán cuenta de nada. Un Aston Martin, maravilla de auto. Su chofer, guardaespaldas o lo que sea es muy amable y me observa raro. Es mayor, pero tiene un aspecto de ser muy serio y fuerte de carácter. -Ten- saca mi celular de su bolsillo y me lo entrega. -¿Cómo es que lo tiene usted?- frunce el ceño. -No recuerdas absolutamente nada de lo que sucedió ayer?- niego. No, en realidad ni recuerdo como termine en su cama. En él buen sentido. -¿Cómo es que estoy contigo?- pregunto. Kiera, Kiera, vienes a preguntar eso cuatro horas después de lo que deberías. -Tu amigo te dejo a mi cargo, y al parecer fue lo mejor. No tengo idea de lo que hubiese sucedido si no te traigo conmigo- creo que esta aliviado. -No es como si hubiese hecho cosas malas, casi siempre me comporto- No es como si follara con cualquier hombre que conozco, he tenido varios novios pero a decir verdad solo me he acostado con uno y es con el peor la pase... recuerdos de una vida desenfrenada. -Pff... que pasado- digo casi inaudible. Reviso mi celular, Anthony ya debería de estar buscándome. El timbrazo me cae por sorpresa, como si lo hubiese llamado con la mente. -Estaciona, estaciona- suplico. Demian le hace una seña a Marcelo y este lo hace. -¿Qué sucede?- Cierro las ventanas, poniendo un dedo en los labios de Demian para que guarde silencio. Son suaves, exageradamente suaves. Aparto el dedo, respiro hondo tranquilizando mi zukulentho corazón. -Hermano- digo entusiasmada. -Kiera, estoy yendo a casa de Charles. Espero que estés preparada, necesito explicaciones, papá está enojado y ya sabes lo que te espera.- -No me emborrache si es lo que piensan- ruedo los ojos. De reojo puedo ver una sonrisita de Demian. -Eso espero, quiero pasar un rato contigo. Hoy viajas y extrañare a mi chiquilla- gruñe. -No te pongas cursi, que pareces mi novio y no mi hermano- -Auch!!- finge -Te Quiero, te espero- cuelgo. Charles vive lejos de aquí. -Demian, necesito llegar a casa de Charles- gruño. -Marcelo- asiente. Este asiente y acelera. Maldición, me sujeto de la pierna de Demian. -No quiero morir- gruño. -Marcelo es un excelente piloto, puedo asegurar que estaremos ahí- -Eso espero, te juro que lo espero. Marcelo yo te quiero, pero no me mates- pido. Este sonríe y asiente. Demian hace una mueca y regresa la vista a otro lugar. En lo menos que canta un gallo y con un viaje flashonico, llegamos a la casa de Charles. Corro hasta su puerta tirándome en sus brazos, por suerte Demian me dejo una calle antes. -Sabía que regresarías a mis brazos- sonríe. Trae una pinta de no haber probado una gota de alcohol. -Oh Vamos, no es como si no me hubieras abandonado con el enemigo- gruño. Como pudo dejarme con un extraño, ahora que lo pienso, como es que me dejo ir con él. El auto de Anthony estaciona frente a la casa. Charles respira aliviado. -Salvado por la campana- arqueo. -Bendito Sea mi cuñado!!!- Ruedo los ojos. Anthony sale del auto directo hacia nosotros. -Buenos Días- saluda. -Cuñado, buenos días- Anthony entrecierra los ojos. -Kiera, por fin le has dado el sí?- niego -¿Así que aun sigues en la Friendzone?- Charles pasa su mano por el corazón ofendido, que exagerado. -Orgullo masculino dolido- ríe. -Kiera, vámonos antes de que este AMIGO te secuestre otra vez- recalca. Charles niega ofendido y divertido a la vez. -Te veo después Charles, y gracias por todo- beso su mejilla. -En la mejilla, sois muy amigos- -Anthony- riño. Charles le mira mal. Anthony me lleva a pasear, exactamente me lleva al Westfield Londres, aunque no lo creáis es nuestro. Extravagante a mi parecer, pero nuestro.  Entre compras innecesarias y una que otra parada en la gerencia para revisar si se cambiaron las cámaras de seguridad de todo el edificio. Una tarde buena con mi hermano, le extrañare mucho. Me siento tentada a escapar y no irme con el Italianito.          -Prometes cuidarte mucho?- me mira preocupado. Le doy un trago a mi té. Si están preocupados, porqué me envian lejos? -Sí, hermano. Prometo cuidarme, no sé por qué habéis autorizado a Donathii a poder hacer conmigo todo lo que el desee si llego a portarme mal. No entiendo por qué lo habéis hecho- -Estas yendo a ese lugar, por tu mal comportamiento. Aunque tienes 21 años, sigues comportándote como una cría despreocupada y eso puede afectar tu futuro. Daghetti es un excelente empresario reconocido y un genio. Es el más indicado para poder ayudar en tu formación- Qué demonios. -Me haces ver como una cría, pude haberme comportado aquí. Demian parece un buen tipo, pero creo que no nos llevaremos bien. ¿Vivir con él? ¿Por qué? Pude vivir en mi propio apartamento o ir a casa de los Michellini- Coge mi mano y la acaricia. -Demian sabrá tratarte y hacerte obedecer. El tendrá completo control sobre ti, espero que tengas muy buenas calificaciónes tal vez así mi padre accede a trasladarte- se encoge de hombros. Demian, Demian. ¿Por qué tengo que vivir contigo? Con ese carácter de los mil demonios que tiene, en un millón de años podremos llevarnos bien. Por el momento tratare de llevarme bien con él y ya después veremos si puede controlarme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR