Capítulo 5

1506 Palabras
Inglaterra, han pasado tres días desde el domingo que encontré a Kiera, me sorprendí, claro está. Kiera es la chica que me encuentre hace cuatro años fuera de un bar, la misma chica que me beso en un arrebatamiento. Alta, delgada, cabello castaño y ojos azules chispeantes, ¿Cómo podría haberla olvidado? Me introduzco a lleno en una videoconferencia sobre el nuevo proyecto para la creación de paneles solares que produzcan energía sustentable, un tema que me interesa mucho. —Señor Daghetti, hemos llegando a Reeves Home– —Perfecto– respondo. Una reunión formal con Paul Reeves, que pequeño es el mundo, pensar que tendría que cuidar de lo que yo consideraba una "niñata malcriada" cuando la verdad es que viviré con Kiera. Nos conocimos muy poco el domingo pasado, pero para mí fue más que gratificante tenerle cerca. La duda aun me está matando, ¿cómo es posible que no me recuerde? —Señor Daghetti, bienvenido, el señor Reeves le espera– la chica me ofrece una sonrisa demasiado larga. —Gracias– respondo. La chica se sonroja completamente, se aclara la garganta claramente nerviosa. —Adelante– abre la puerta. —Demian, bienvenido– —Paul– saludo. Un buen aliado y poderoso que me he echado a la bolsa, en el buen sentido claro. No es de mi agrado aprovecharme de las personas. —¿Cómo ha ido el viaje?– —Cansado y atareado– He tenido dos videoconferencias y he cerrado tres contratos. —Lamento hacerte venir hasta Inglaterra– dice apenado. —Es un placer ayudarte y lo sabes– Ahora, dime en donde esta Kiera. Quiero ver a la chica. —Mi hija, pues no se lo ha tomado muy bien– dice. —¿Así? ¿Hay algún problema?– —Sí, pues no quiere vivir contigo. Dice que eres un completo extraño y que no se conocen lo suficiente bien. Aunque le has conocido el día de la gala– Si y también le he visto ebria. Tengo la impresión de que hay algún tipo de problema tras ese día. —Crees que es buena idea enviarla a Italia?– —Sí, ella necesita comenzar a comportarte. Por supuesto podrás llevarla mañana mismo, los papeles están listos y como sabes, tendrás completo control sobre ella– Paul se mira completamente seguro de lo que me está diciendo. ¿Por qué enviar a su hija a otro lugar? —Solo hay algo que quiero pedirte– cambia la expresión a una tensa. Descruzo las piernas, poniendo mi completa atención en él. -No dejes que beba alcohol, por lo menos no sola- pide preocupado. -No entiendo por qué lo pides, pero cuidare a Kiera como mi propia hermana- ¿Hermana? ¿Hablas enserio Demian? La puerta de la oficina se abre. -¡¡LLEGO POR QUIEN LLORABAN!!- Kiera entra dando vueltas y con una sonrisa que llega hasta sus ojos. Me levanto de mi asiento de manera involuntaria. -Buenas Tardes- Ladea y me observa. -¿Que hace aquí?- pregunta molesta -Que pregunta tan tonta, ya sé porque está aquí y espero que este feliz- sonríe sin emoción. Sus ojos azules centellantes están furiosos o eso es lo que creo. Una ropa muy casual que se le mira muy bien, más que bien a decir verdad. -¿Qué tal está?- pregunto. Kiera dice algo entredientes, no logro entenderle por completo. -Kiera!!- riñe Paul. Se da la vuelta saliendo molesta. Malcriada, espero que no sea así mientras vive conmigo. -La única razón por la que acepto irse, es por Massimo, estudiaran juntos- Paul sonríe -No pierdo las esperanzas de que esos dos terminen casados- Le ofrezco una sonrisa. Massimo Michellini, mi equipo le investigo y parece tener ya una relación con alguien más. Aunque aquella vez en el bar, sus intenciones con Kiera eran más que claras. -Me permites ir a verle?- -Claro, si de mañana en adelante serás tú el encargado de ella- sonríe. Estrecho su mano y salgo a toda prisa, no es que esté interesado en perseguirla pero... no es mala idea comenzar a domesticarla. Conmigo, no podrá venir con ese tipo de berrinches. El viaje en el ascensor es más que lento, o acaso soy yo? Calma Demián. Las malditas puertas después de hacer tantas paradas por fin llegan hasta la primera planta. Justo en la fachada del edificio esta Kiera separándose de un beso con un chico. Cabrón, aléjate de esa chica. Camino hasta ellos a zancadas rápidas. -No... Jason... Que has hecho, lo nuestro es muy pasado y vaya que pasado. Lo nuestro se acabó, término y olvido- gruñe. Fantástico!! El beso no era por mutuo acuerdo. -Pero Kiera, si yo no puedo olvidarte. Eres tan hermosa que no puedo dejarte ir- El chico le mira con ojos arrepentidos y necesitados. Muy bien, es el ex novio numero 2 que le conozco a la chica. -Kiera- digo con voz dura. - ¿Que sucede?- me acerco a ella. Ladea y me mira fingiendo estar alarmada. -Demian, cariño no pasa nada. Es un viejo amigo- El chico me mira intimidado. -Estas saliendo con Demian Daghetti?- -Sí, eso parece- responde. Me acerco aún más a ella, deslizo mi mano por su espalda y creo que se estremece. Con su mano me la quita, pero la deja sujeta a la mía. El recuerdo de nuestra falsa actuación en la gala me viene a la mente, tiene una piel muy suave, ese vestido blanco le hacía ver asombrosa. ¿A dónde llevas esos pensamientos Demian? -Jason, tenemos una cita en este momento. Te veré luego- se despide. La conduzco hasta mi coche, el chico desaparece de nuestra vista. Quita la mano de la mía, sujeto su espalda otra vez, dejando caer una pequeña caricia. Una piel mas que suave y perfecta. -¡NO!- ríe. -No me hagas eso, me da cosquillas- gruñe. Cuando el tal Massimo la sujetaba, no parece tener cosquillas. No puedo negar que me molesto verlos tan juntos ese día. -¿Le invito una taza de té?- pregunto. -Tengo una cita, así que lo dejaremos para otra ocasión- se da la vuelta alejándose. Espera a que vivas bajo mi techo y bajo mis reglas. Voy a hacer que recuerdes, y cuando eso sucede voy a... ¿Vas a qué? Tienes que cuidar de ella, no llevártela a la cama. Recuerda que ya tienes una mujer en casa. -Kiera- se gira para observarme -Espero que estés lista para dejar este lugar- -¿Está usted listo para tenerme en su casa?- arquea una ceja. -Espero que sepa cómo controlarme, le aseguro que no le será muy fácil- me guiña un ojo. ¡¡Pero que cojones!! No era exactamente lo que pretendía provocar. Me quedo con la boca abierta, quería intimidarla, no que ella me advirtiera algo. Se aleja hasta un coche mercedes n***o, es una chica muy tenaz y muy provocadora. ¿O yo soy él afectado? Quitarle el coche, será una de las primeras cosas que hare cuando estemos lejos de aquí. -Estoy deseándolo- susurro. -Señor Daghetii- Dirijo la mirada hacia Marcelo. -Disculpe mi intromisión, pero... es ella la chica de hace unos años?- asiento. -Lo es, y pronto estará viviendo conmigo. Tienes todo lo que te encargue para ella?- -Sí señor, también uno de nuestros mejores agentes será su guardaespaldas. Tenemos todo listo y cambiamos los horarios entre ella y Michellini, no tienen ninguna clase juntos- -Buen trabajo- La noche parece ser tranquila, desde mi habitación puedo admirar la inmensidad de Londres. Me apetece salir. A decir verdad, me gustaría ir a caminar. El reloj marca las 11:30pm, Londres tiene mucha vida por las noches y ya lo he descubierto una vez, cojo la chaqueta disponiéndome a salir a dar un paseo. -¿Quiere que le acompañe?- -Estaré bien, te llamare para que me recojas- asiente. Salgo del hotel, caminando sin alguna dirección en especial. Una noche fría para mí gusto, en Italia el clima es más cálido que aquí. "Está usted listo para tenerme en su casa?" ¡¡Estupendo!! Me encuentro pensando en ella. Me quedo de pie frente a la torre del Big Ben, caminaría por el puente pero es demasiado tarde. No quiero sorpresas por esta noche. El brillante rotulo del London Pub llama mi atención, es el bar donde le conocí, camino hasta el lugar de manera involuntaria. Si, Demian. Esperas que la escena de hace unos años se repita, contrólate ella no parece estar interesada en ti. -¿Qué hago aquí?- me pregunto. Cojo el celular, Marcelo estará aquí pronto. No voy a pensar más en Kiera. -TENGO HAMBRE!!- Me giro rápidamente, no puede ser. Es ella. -Kiera- digo. Esta borracha. -Hola- sonríe. Se acerca a mí. -Demian Donethii- ríe. Esta pálida, sus ojos se ven más brillantes. Como aquella vez, pero con menos furia. -KIERA!!!!- un chico de rulos. -Charles- gruñe -Aléjate, estoy con mi novio- le advierte. El chico me mira sin creerlo. -No es verdad- ríe. Kiera me toma de la solapa de la chaqueta, posa una mano en mi cuello atrayéndome a sus labios. Me sorprende nuevamente, como aquella vez, la tomo de la cintura atrayéndola más a mí y profundizando el beso. Tiene unos labios exquisitos e intensos. -¿Tu auto?- se aparta de mí lentamente. Que beso! -Está por allá- trato de controlar mi respiración. Milagrosamente Marcelo ya se encuentra ahí. Kiera asiente caminando hasta el lugar. Se despide del chico Charles, que no se molesta por su actitud. Entra al auto y el chico se acerca a mí. -Por favor cuida de ella, no le digas a sus padres. Esta era una fiesta de despedida, sus padres le castigaran.- pide el chico, se le ve muy preocupado. -Le diré a Anthony que se quedara en mi casa, se que ella vivirá contigo, confió en que le cuidaras- lo último fue una amenaza. -Lo hare- estrecho su mano. Para mi sorpresa, cuando entro al auto ha caído rendida en el asiento. -Llévanos al hotel- La acomodo en mi regazo suavemente, tiene los labios entre abiertos y es casi inevitable que no desee besarla. No, no esto no va. No lo será.
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