Capítulo 4

1825 Palabras
No puedo mover ni un solo musculo. ¡¡No puede ser!! Mi cuerpo está más que vegetal, tengo un dolor terrible de piernas. Ayer fue una gran noche supongo. Sería bonito si lo pudiera recordar todo. Si no recuerdo, es porque bebí mucho. La cabeza me da martillazos y es más que incómodo. —¡Kiera Reeves Cameron!– Maldición. Mi padre. —¡Kiera!– Mi hermano. —Kieraaa, cariñooo, vamos preciosa despierta– Mi madre. —Mami, aún es temprano– me desperezo. Sí, me desperezo pero finjo estar en condiciones meramente sanas. —Kiera, jovencita que sepas que estas en un gran problema– Abro los ojos pesadamente. ¡¡Dios Mio!! Pero si tengo 21 años, ¿por qué me tratan como una chiquilla? —¿Por qué? ¿He hecho algo malo?– pongo mi mejor cara inocente. Mi padre me mira furioso, su ceño fruncido y una mirada intimidante que le hace ver más asesino. —Escapar con Massimo, emborracharte, arriesgar tu seguridad y sobre todo fingir que nada paso– enumera. Se le mira cansado, como si no hubiera dormido muy bien. Tengo la impresión de que algo malo pasó ayer. ¡Tú Culpa Kiera! —¿Seguridad? Que exageración– gruño. Mi padre entrecierra los ojos, mamá le acaricia el hombro y este se relaja un poco. Anthony también está molesto. Sé que me advirtió que no escapara, pero la tentación podía más conmigo. —¿No lo recuerdas?– Anthony frunce el ceño —Casi te caes de las gradas del bar. Massimo y tú, se habéis pasado de la raya.– Uau. ¿A qué hora sucedió? Solo recuerdo estar bailando y tomando con Massimo, no recuerdo nada de eso. —¿Por qué bebiste?– gruñe mi padre. Mi padre, bueno... no le agrada la idea que beba licor, no desde hace cuatro años. —Lo siento– me disculpo sincera. —Estaba aburrida, compréndanme por favor, creí que sería entretenido, sabéis que no me interesan ese tipo de galas. Además, quería pasar tiempo con Massimo, no debí escapar pero... Lo siento– Los tres me miran con desaprobación, pero mi padre en especial está más que furioso conmigo. Es raro que se enoje de esa manera, solo lo hace cuando pongo mi vida en peligro y eso no es tan seguido. —Tu jovencita– me señala —Iras directo a estudiar lo que te corresponde, ya no eres una chiquilla y es momento de que aprendas a comportarte– Mi padre me mira seriamente. —Papá, no te enojes. Lo siento, prometo no volver hacerlo, no me trates como una niña– —Pues deja de comportarte como una, iras a ese lugar a estudiar y punto– gruñe. Me levanto de golpe de la cama. Le he hecho cabrear y mucho, no quiero ir a ese lugar. El dolor de cabeza se hace cada vez más intenso y aniquilador, la jodi y mucho. —No, no y no. Papá no puedes estar hablando en serio.– Le doy una mirada a mi hermano —Hermano, no puedes mandarme a un internado– suplico. Me mira con seriedad, también está molesto conmigo. Mi madre también lo está, pero tampoco quiere enviarme a un lugar así. —Lo siento, hermana te advertí que no escaparas. Te dije que te iría mal– —Mami, tú no puedes dejar que me encierren en un lugar de esos– suplico acercándome a ella. —Paul, es necesario que me separes de mi hija. Harry la extrañaría mucho– pide. ¡Sí! Mi madre nunca me abandonaría. —Lo dicho esta– se da la vuelta —Prepárense saldremos en una hora– sale enojado. —Lo siento cariño– susurra. Mamá le sigue a paso rápido, cuando papá se enoja ella es la única que logra controlarlo. ¿Pero que cojones ha sucedido? ¿Por qué esta tan cabreado? Dirijo la mirada a mi hermano, que lejos de estar feliz me mira con rabia. —¿Tanto la jodi ayer?– pregunto. Cubro mi rostro con mis manos, no puede ser, escape tanto de ese internado y ahora. Anthony se sienta en la cama, me observa y creo que está pensando en lo que va a decir. Me doy cuenta que también se le ve cansado. —Sí, tomaste demasiado, no solo tú, Massimo también y sus padres le enviaran a estudiar. Te advertí que no lo hicieras–  riñe. —¿Por qué bebiste? Sabes que no nos gusta que lo hagas– gruñe. —Pues debiste decirme todo, así me hubiera quedado en el bendito discurso— gruño. —Bebi de más si, lo acepto. Pero no era para exagerar tanto– ladeo. —¿Exagerar?– ríe amargo —Kiera, eres una jovencita de 21 años, sabes que mal la pasamos cuando no te encontrábamos y sobre todo cuando estuviste a punto de caer de 30 gradas. No tienes autocontrol, creímos que ya habías madurado.– espeta furioso. Maldición, se han molestado mucho. —Lo siento– susurro. —Más vale que lo sientas– gruñe —Ahora, esto del internado, tú te lo buscaste, te comportaste muy mal. Sabes que nos desagrada pensar que pueda llegarte a pasar algo. O que... ya sabes– hace un amago de recordar algo. Y si, sé que es lo que está recordando. Eso nunca volverá a pasar, fue un error, más que un error y no fue mi culpa. —No, no recuerdes eso. Nunca volverá a ocurrir algo así, tengo todo bajo control y nunca volveré a toparme con... bueno ya sabes quién– niego. —Kiera, por favor. Trata de comportarte, eres una chiquilla y eres mi chiquilla. No voy a dejar que nada malo te suceda, ese internado te vendrá bien– se acerca. Me toma en brazos. Aferrándome a su agarra le susurro algo, me devuelve una sonrisa asintiendo. —No bebas, no en exceso– pide. —No volveré a beber, si es eso lo que les preocupa. Sé que no debo beber, lo siento nuevamente– digo. —Eso espero, no quiero que lo hagas– Nunca volverá a suceder. Papá lleva largo rato sin hablarme, en sí, no me habla desde que subimos al avión. Sigue muy cabreado y espero que se le pase pronto. Hasta este momento no he podido comunicarme con Massimo, seguramente sus padres le han reñido. Los Michellini son aún más estrictos que mis padres. —Anthony, ¿esta lista la cita con Demian Daghetti?–Mi padre le pregunta ignorándome. —Sí, este miércoles estará en Inglaterra. Nuestros abogados se están encargando ya de todo– ladea. Le sonrió a mi padre pero me ignora. Así pasan más de nueve horas, me siento en total desanimo. Desde el puñetero dolor de cabeza, hasta el hecho de que mis padres me manden a un jodido Internando de Inglaterra. ¿Qué pasara con mis clases de fotografía? ¿Qué sucederá con mi vida sin sentido? No quiero ir a un jodido internado. No me va, no me quiero involucrar en eso, no ahora que estoy un tanto emocionada con la fotografía. Debi haberme casado con un viejito. —Paul Reeves– mascullo. Tenemos treinta minutos de haber regresado a casa, treinta minutos en el que mi padre no me dirige la palabra. —Kiera Reeves– ruedo los ojos. —Papá, no puedes seguir molesto conmigo, es absurdo e ilegal– me acerco a él melosa. —No estés molesto conmigo, no lo hice a propósito... o bueno si, pero no tienes que mandarme al internado– suplico. —No voy a enviarte a un internado– hace una mueca. Quitando el hecho que esta cabreado conmigo, me lanzo a sus brazos dándole besitos en la mejilla. —Sabía que no me encerrarías– sonrió emocionada. Me he preocupado por varias horas por nada. —Iras a la European School of Economics– dice. Me separo bruscamente de él. ¡Sorprendente! Eso es sensacional, es aquí en Londres. Podre estudiar y seguir con mis clases de fotografía. —¡PERFECTO!– sonrió —Si es así, no puedo quejarme.– Mi padre hace una mueca. —Sede en Italia– termina. Abro la boca completamente incrédula, ¿Qué ha dicho? Esta de broma. —¿Papá, estas bromeando? Dime que estas bromeando– —¿Por qué lo haría?– frunce el ceño. No, no y no. Salgo de su oficina a toda prisa. —¡MAMÁ!– grito. Mamá sale casi derrapando hasta mi lado. —¿Qué sucede?– pregunta preocupada. —Mamá, que es eso de que iré a Italia a estudiar?– ella abre los ojos sorprendida. —¿A que te refieres?– frunce el ceño. —Tu esposo, me quiere mandar lejos de ustedes.– gruño. —Exagerada, Massimo ha aceptado felizmente, no entiendo por qué tu estas tan enfadada– mi padre rueda los ojos. Un momento. —¿Massimo ira?– pregunto. Eso cambia las cosas. —Sí, ha aceptado ir a esa escuela. Pensé que podía enviarte y que estudiaras con él. ¿O prefieres hacerlo aquí sola?– pregunta. Entonces... quizá no sea mala idea. —Aun así, no quiero irme de aquí– digo molesta. —No es una pregunta, iras porque yo lo ordeno– gruñe. ¿En donde quedo el LIBRE ALBEDRÍO? —Pues bien, si es lo que quieres me iré– doy la vuelta caminando hasta la puerta. —Kiera, ven aquí en este instante– Lo ignoró caminando hasta la puerta. —¡Kiera!– Harry corre a mis brazos. —Hola hermano, que bueno que te encuentro. Porque es la última vez– le doy un abrazo y salgo.  Camino hasta el coche, saco rápidamente las llaves. ¿A donde se supone que iré? Kiera, no crees que estas siendo muy dramática? No lo sé, pero no es algo que me interese completamente. Tengo la impresión de llevar horas en la galería de fotografías, pero supongo que es algo solo de mi muerte instantánea. —¡Kiera Bonita!– Charles corre hasta mi lado. —Hola Charles– hago una mueca. —¿Qué sucede?– frunce el ceño. Rosiel se acerca a nosotros con leve molestia. —Charles deja de molestarla, está pasando por un mal momento– —¿Ha sucedido algo?– se sienta frente a mí. —Mis padres me quieren enviar a Italia– gruño. —¡Que! ¿Por qué?– —Estudios ya sabéis, cambió el internado por una escuela superior de economía– gruño. —Lo que Kiera no comprende, es que sería sorprendente vivir ahí– También lo he pensado, pero no estoy completamente segura de querer hacerlo. Aunque tendría la oportunidad de encontrarme con Massimo, es mí mejor después de todo y estaríamos juntos estudiando. —Si es por tu bien. Yo puedo dejarte ir, pero mi corazón siempre estará esperándote– Charles se toca el corazón. —Idiota– Rosiel le da un zape. —Auch– gruñe. —¿Chicos, ya no me queréis aquí?– rio. —¿Quieres que huyamos a algún lugar lejano?– pide —Te llevaría a la luna si me lo pidieras– ríe. Rosiel le vuelve a golpear. —Déjala en paz, o te castro en este momento– Charles se tapa sus partes negando. Termino estando ahí toda la tarde, por la noche los tres vamos por una película. Una noche con ellos, no es para nada malo. En fin, si tengo que irme no será por más de un año o dos, quizá es una gran idea después de todo. Tengo que hablar con mi padre, también tengo que poner algunas condiciones. Y necesito buscar una casa. Entro a la mansión con paciencia, sinceramente ya no me siento molesta como antes, tengo pensado en hablar tranquilamente con ellos. —¡Ya llegue!– grito desde la sala. Unos sollozos me toman por sorpresa. —¡Kiera! No te vayas, prometo ya no molestarte, pero no nos dejes– Harry se tira a mis brazos. Tiene el rostro rojito de tanto llorar. Anthony baja seguido de él. —Kiera, me tenías preocupado. ¿Está todo bien?– asiento. —Harry, no llores. No es como si fuera irme al otro lado del mundo, estaré a un par de países de distancia. Mis padres harán esto porque no me porte bien, me prometes que te portaras bien mientras no esté?– asiente. —Me portare bien, no quiero que me envíen lejos de aquí– —Joven Harry, es hora de ir a la cama– una de las mucamas se acerca a Harry. Este se suelta de mí. Le miro con una sonrisa tierna, estaba llorando porque me va a extrañar. También le extrañare. —Kiera, yo... yo no sabía que nuestro padre te enviaría lejos– hace una mueca. —Creí que tú también habías participado– frunzo el ceño. —¡Nunca! Como te enviaría lejos y con un extraño– niega. —¿Extraño?– pregunto. Abre los ojos sorprendido. —¿Que estás hablando, Anthony a qué demonios te refieres?– —Que vivirás con Demian Daghetti– dice.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR