Mmm cinco minutos más -pensó Cecil mientras apagaba la alarma de su despertador, la noche anterior se había quedado hasta altas horas de la madrugada haciendo el amor junto a Ignacio con quien desde hace más de dos meses convivía en lo que era su nuevo hogar. No podía ni creer lo audaz que se había vuelto en la cama, Ignacio le hacía sacar toda esa parte pasional y cada vez que estaban solos no resistían más de cinco minutos vestidos-.
-Cariño, si sabes que soy el CEO de la compañía y hoy debo entrevistar a la nuevo modelo y rostro de la compañía- dijo Ignacio levantándose de la cama no sin antes acariciar el redondo y perfecto trasero de su amada- pero tu quédate acostada yo veré como te justifico con el jefe…
-Es verdad… hoy la conoceremos finalmente, bueno me levanto inmediatamente… no puedo perderme esa presentación… soy la relacionadora publica de la empresa y es mi trabajo presenciar quien será nuestra nueva imagen, así que cariño dame veinte minutos y estoy lista – dijo entre bostezos la rubia- además espero que sea amable porque deberé trabajar con ella constantemente, pero tengo buenas referencias, además de que es una chica perfecta. De hecho, es rubia como te gustan -dijo un poco celosa Cecil-.
-Amor no tengo ojos para nadie más que no seas tú, sería un completo imbécil si te dejara libre – dijo Ignacio mientras veía el cuerpo desnudo de su mujer caminar hacia el baño-. La verdad aquí es que me traes como idiota.
-Está bien idiota vienes o te vas a quedar ahí mirándome toda la mañana- pregunto sugerente Cecil- ducha juntos… en veinte minutos podemos hacer muchas cosas si es que te apuras…
Allá voy cariño- respondió Ignacio y como si Cecil fuera de pluma la tomo entre sus brazos, abrió el grifo de la ducha y ambos se adentraros dentro de esta. Mientras el agua caía por los cabellos de la que él consideraba su mujer, este comenzó a enjabonar su bella silueta, se detuvo en sus piernas y voluptuoso trasero, tallo con afán su abdomen para luego soltar la esponja y recorrer los pliegues de su intimidad logrando que esta gimiera de placer mientras su cuerpo ya se sentía caliente y su m*****o excitado rosaba la espalda de su amada- jamás me voy a cansar de esos gemidos tuyos corazón- le susurro en el odio y una vez ya teniendo en cuenta lo húmeda que se encontraba Cecil, la penetro desde atrás con paciencia y amor, teniendo en cuenta que aun después de dos meses de convivencia, la rubia aun no lograba acostumbrarse del todo a su tamaño, por lo que solía siempre ser delicado con ella para luego dar rienda suelta a su pasión, Cecil se afirmaba de las cerámicas de su hermosa ducha negra, mientras sentía la presión en su bajo vientre, Ignacio con una de sus agiles manos presionaba el botón de placer de la rubia para que esta gimiera cada vez más fuerte, ese sonido se había vuelto su sonido favorito, Cecil sentía que ya llegaba a su liberación por lo que tomo la mano de Ignacio para que este presionara más fuerte.
Una vez alcanzada la liberación de ambos terminaron la ducha entre jadeos, y ante la atenta mirada de Cecil, Ignacio cubrió su cuerpo arropándola en una toalla para luego poner una bata sobre ella.
-Te amo Cecil- fueron las palabras que salieron sin darse cuenta de la boca de Ignacio- sé que es muy pronto, pero enserio te amo, eres lo mejor que me ha pasado en este tiempo.
-Ignacio yo…-Cecil no supo que contestarle a Ignacio, se sentía confundida, jamás le habían dicho que la amaban tan rápido, incluso Emilio tardó más de un año en decírselo por lo que sus palabras la pusieron nerviosa, no quería mentirle a Ignacio, pero ella no lo amaba, si lo quería y sentía respeto y admiración por él, es más adoraba hacer el amor con ese hombre, pero amarlo, aun no sabía si había dejado de amar a Emilio- yo realmente no sé qué decir…
-Claramente que aún no me amas -respondió Ignacio melancólico- pero estoy seguro de que con el tiempo lo dirás amor. Lamento ser tan impulsivo, pero de verdad es lo que siento y respeto que tu no lo sientas igual, me encargare de ser menos apasionado la próxima vez.
Mas tarde en la oficina, Cecil sentía la incomodidad de Ignacio, quien intentaba hacer como que todo estaba bien pero no era así, se le notaba a leguas y su mal carácter empezaba a dejar estragos con cada empleado que salía de su oficina.
-Oye rubia bella -la saco del trance Analía- me podrías decir que mierda le pasa al idiota de tu hombre, acaba de gritarme y en frente de la rubia tetona esa que es el nuevo rostro de la empresa, querida yo que tu voy a ver qué ocurre porque muy mal genio será el imbécil pero esa chica se lo está comiendo con la mirada y la verdad no me gustaría que te pusieran los cuerno nuev…-Analía en un acto reflejo tapo su boca con las manos, se había dado cuenta tarde de que había hablado de más y que sin querer estaba lastimando a su amiga- lo siento Cecil, ya sabes que soy una idiota cuando estoy de malas pero es que Ignacio me saco de mis casillas… aun así lo siento… y ve a esa oficina pero ¡ya!.
-No creo que sea buena idea- dijo la rubia melancólica- hoy Ignacio me dijo que me ama y yo quede en blanco, no le supe corresponder…
-Ah ya veo… el muy cretino esta frustrado- comento Analía mientras miraba sus uñas las cuales ya tenían el barniz corrido y eran un desastre- ya era hora que no le correspondieran al imbécil… de todas formas es tu novio aun, así que ve y marca territorio, defiende lo tuyo amiga.
-Iré, pero no porque este celosa, sé que Ignacio me ama, me lo dijo hoy, y si debe estar dolido, ya conversare con él. Por ahora voy a ver a esa chica que será el nuevo rostro de la empresa, creo que su nombre es Salma Guerra tiene ascendencia mexicana y es bellísima-comento Cecil a su amiga-.
-Entonces ve y hazle el amor junto con Ignacio si es tan bella la regalada esa- dijo con furia Analía- así no sería un engaño si es que le tuviera ganas Ignacio.
-Analía- dijo molesta Cecil- mejor salgo de aquí antes de que pelees también conmigo, sabes que te adoro, pero no soporto cuando empiezas a hablar de más. -y así sin más, dejo su oficina y camino hacia la de Ignacio dejando a una castaña furiosa-.
Permiso, puedo pasar- pregunto Cecil mientras abría la oficina de Ignacio y escuchaba risas. Al ingresar, comprobó que las palabras de su amiga eran efectivas, Salma Guerra era bellísima de eso no había dudas, era justo como le gustaban a Ignacio, es más podía jurar que tenían cierto parecido excepto porque ella era supermodelo y sus piernas salían de su cuello, pero su mirada era muy parecida. - realmente es lo que estábamos buscando Ignacio, bienvenida señorita Guerra a nuestra empresa- dijo Cecil mientras besaba la mejilla de Ignacio marcando su territorio-.
Salma, querida, deja que te presente a mi amor, Cecil Rocco, y bueno nuestra relacionadora publica- dijo con orgullo Ignacio- aunque el hecho de que sea mi novia ósea el amor de mi vida es más importante que el que trabaje en esta empresa. Ella es mi tesoro más preciado y espero que algún día se convierta en la señora Ricci de esta empresa.
-Ya veo -comento Salma mientras veía de pies a cabeza a la rubia como si la conociera- es un placer y espero que seamos buenas amigas en el futuro. Por lo pronto me retiro, mañana comenzamos con las fotografías temprano y debo estar lista. Nos vemos Ignacio. adiós, Cecil- y con un gesto de mano salió de la oficina de Ignacio.
¿Qué te parece Salma? - pregunto Ignacio frio- yo creo que es perfecta.
-Así es Ignacio, pero yo vine a otra cosa, crees que puedes mirarme de una vez- murmuro Cecil- cariño sé que estas molesto, yo te prometí que haría mi mayor intento porque esto resulte, creo que no habría sido sincero de mi parte decirte que te amo devuelta por compromiso, pero sin embargo estoy aquí mirándote a los ojos y queriendo hacer que entiendas que en estos momentos eres lo más parecido al amor de mi vida y sé que algún día lo serás. Se que te duele que no te diga que te amo cuando tú lo haces, pero crees que podemos ir paso a paso y el día que te lo diga será porque realmente es así… por ahora vamos bien encaminados es solo que yo soy más lenta en esto del querer, sufrí mucho y no quiero volver a sentirme así.
-Te entiendo amor discúlpame a mí también, me frustra la idea de que alguien te haya dañado de tal manera que ahora no quieras amar libremente -expreso Ignacio mientras abrazaba a la rubia- pero debes saber que estoy dispuesto a borrar todas esas heridas que dejaron en ti y ser el mejor de los hombre para ti, para que confíes en mí y puedas decirme libremente que me amas.- Ignacio miraba con intensidad a la rubia mientras le acariciaba su trasero con una mano- ahora sal de esta oficina porque ya sabes que cada vez que te veo me prendes de una manera única, mi cuerpo tiene vida propia contigo, reacciona como con ninguna mujer y no quiero dar un espectáculo de las mil y una cosas que deseo hacerte- dijo Ignacio avergonzado por la evidente erección que su pantalón no podía ocultar-.
-Ya voy cielo, en la noche te la compenso- dijo Cecil mientras besaba los labios del que ella quería que fuera su nuevo amor- nos vemos más tarde jefe- y cerrando un ojo salió de la oficina de Ignacio.