POV: FRANCO KIDMAN. Al salir de la oficina comencé a sentirme un poco desubicado, no entendía porqué Adrián iba a buscar a Sarah en el trabajo, eso de que la quería contratar era un cuento que yo no me comía, tengo más de cuarenta años y más de cinco dedos de frente, y sé perfectamente que mi hijo lo sabe, pero gusta de este tipo de juegos que me hacen molestar, aunque realmente no debería molestarme, ni siquiera debería pensar en ello. Parezco un crío enredando mi mente con este tipo de cosas. Sin embargo, existen pocas cosas o personas en este mundo que sean capaces de sorprenderme y he de confesar que Sarah Vital es una de ellas. Desde el primer momento supe que era diferente, me gusta cuando sonríe, me gustan sus ojos, me gusta cuando debate defendiendo con firmeza su perspectiva, ju

