Capítulo 10

1102 Palabras
ENFRENTAMIENTOS  -Anne, ¡tú puedes!… respira, vamos continúa respirando. Me digo como mantra. Respiro profundo una vez, otra vez y otra… no logro calmarme, los nervios y el miedo han sido una muy mala combinación para mi sistema nervioso. Llevo ya varios minutos aquí parada frente a la puerta de la misteriosa habitación de mis padres, causante de las mayores intrigas de toda mi vida; estoy a solo un paso de descubrir toda la verdad referente al gran secreto de Albert y Katherine, solo pido que al descubrir lo que ocultan aquí poder disipar la incertidumbre que me ha proporcionado desde muy niña, existen muchas situaciones incongruentes en esta familia que ahora mismo no quiero recordar. No puedo creer que este a punto de hacer esto voy a descubrir el gran secreto de mis padres, su gran misterio; sin embargo, no puedo evitar sentirme mal, siento como si los estuviera traicionado al entrar aquí, qué frustrante es esta situación. El frio en este lado de la casa es alucinante, estoy temblando a pesar de la sudadera gruesa que tengo puesta; no sé si el temblor en mi cuerpo es del miedo que me invade el sistema o es verdaderamente del frío, de este lado todo está en penumbras, el silencio es ensordecedor; siento que todos mis sentidos están más alertas que nunca. Aun la puerta de la habitación está cerrada; sin embargo, se desprende un olor particular que desconozco, no es el característico de la casa, huele a miel, a plantas, a nicotina, a flores, a velas, combinado con un sutil aroma a esencias y a inciensos, es un olor extraño, pero adictivo a la vez… Me asombra mucho el hecho de haber podido identificar los olores que se cuelan a través de la puerta, realmente mis sentidos están muy alerta, nunca he tenido el sentido del olfato tan desarrollado; por eso me extraña mucho la percepción tan clara que tiene mi nariz en este punto, a lo largo de mi vida jamás había podido de distinguir más de un olor al mismo tiempo. -Es imposible que mis sentidos se desarrollen en una hora. Irónicamente, por muy extraño que parezca el olor me distrajo de mi pánico, de la ansiedad, siento una extraña calma, una sensación de paz momentánea, se me asemeja mucho a esa calma que se da justo antes de la gran tormenta, la calma pre o post decisiones, la calma que te da la sensación de control hasta cierto punto… Me siento como el principito cuando encontró su bella rosa, sé que la metáfora puede parecer fuera de lugar o un contexto más, no obstante siento que aquí está lo que siempre he buscado aunque no tengas ni putas de idea de lo que es en realidad… -Vamos, Anne… Bebes entrar. Dice una voz interrumpiendo mis pensamientos, pero la diferencia es que esta vez no la escucho solo en mi cabeza, el sonido viene detrás de la puerta; no estoy segura de que sea la misma voz que he estado escuchando en mi cabeza recientemente, su tono es ligeramente diferente aunque se escucha ahuecada por la puerta de madera. -Anne, te esperábamos desde hace mucho tiempo. Comenta otra voz esta es un poco más aguda que la que escuche hace un momento incluso no se parece en nada a la que he escucho antes, esta también viene de la habitación. No puedo siquiera describir como me siento en este momento se ha formado un nudo en mi estómago que aprisiona mis órganos, mi respiración está atorada en mi garganta, mi mente está nublada y tan oscura como este pasillo, los escalofríos en mi cuerpo se han intensificado; trato de respirar profundo, inhalo y exhalo, una vez, otra, otra vez, y otra, mi mano instintivamente se posa en la perilla de la puerta en un ataque de valentía repentina guiada por la adrenalina del momento, vuelvo a respirar antes de girar la manilla de la puerta e ingresar en la habitación. -Ni siquiera lo pienses, Anne. -¡NO TE ATREVAS! La voz de mi padre llega de la nada y me sobresalta, su voz es fría, colérica, distante, su mirada es gélida. -¿Cómo bajo de mi habitación sin que lo escuchara? -¿Cuándo tiempo llevará ahí?. Son muchas preguntas sin respuestas y sin contar que mi voz se fue a otro lugar. -Quita tu mano de la cerradura… ¡AHORA!. El semblante serio de Albert incita a cualquiera a salir corriendo para salvar su vida, si las miradas asesinaran ya me encontraría unos veinte metros bajo tierra; Hago lo posible por no entrar en pánico y salir despavorida del lugar... Él no deja de verme, analiza cada uno de mis movimientos, su mandíbula está tensa al igual que sus hombros, nunca lo había visto tan tenso lo que esconde en este lugar realmente debe ser algo importante para que este así, es inevitable que mi curiosidad no incremente ante el misterio. Paso saliva en un intento de controlarme para que mi voz regrese. -¿Qué ocultas Albert? Pregunto en un tono de voz bajo porque es lo único que permite mi voz, además el miedo brota por mis poros; A penas soy consciente de la presencia de Katherine atrás de Albert, increíble siempre está atrás de él desde que tengo memoria ella jamás esta parada a su lado, siempre atrás como si fuera su guardaespaldas, por dios es su esposa no por parte de su personal de seguridad. -¿Por qué hasta ahora me doy cuenta de eso?. Albert no emite palabra alguna solo mantiene sus dilatadas pupilas sobre mí analizando cada uno de mis movimientos, mi mano no se ha despegado de la perilla de la puerta, por el contrario, se adhiere más a ella, Katherine me mira con sus ojos llenos de temor, desespero, incluso puedo decir que tienen un deje de advertencia... Hasta ahora caigo en cuenta de que las voces se han cayado desde la presencia de Alber y Katherine, el olor continúa incluso pareciera haberse intensificado, el frio también se mantiene presente cubriéndonos, fundiéndose con nuestra ira, nuestros miedos, congelando el momento en nuestras respectivas memorias. Tras unos eternos minutos decido que es hora de ser racional y dar mi brazo a torcer, no todas las batallas merecen ser peleadas eso lo tengo bastante claro. Sin embargo, en un intento de quitar mi mano para evitar un enfrentamiento peor para todos siento que mi palma se aferra a la perilla como lapa, de la nada esta se gira ocasionando que se abra la puerta empujándome dentro de la habitación.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR