ADIÓS
Katherine, mi madre continua con sus ojos fijos en los míos sin mencionar palabra alguna, mis nervios comienzan a hervir nuevamente ante su silencio; Tras un momento después sus ojos se dirigen hacia Albert lo que ocasiona que su mirada cambie, ella pestañea antes de volver a verme observo como sus hombros se relajan y sus brazos se destensan un poco, me observa unos segundos más antes de hablar.
-No te preocupes, mi niña… No es nada importante.
Dice como si nada, como si estuviéramos hablando del clima o de un plato de comida, no puedo creer su desfachatez; ¡por dios!, ¿quiénes son estas personas?… Estos no son mis padres al menos no con los que crecí, ¿en qué momento de la vida se convirtieron en esto?, me mienten en mi cara como si nada, dudando de mi capacidad intelectual.
-¿Hasta cuando vas a seguir mintiéndole?.
-Katherine, no crees que ya ha sido suficiente de mentiras, es momento que ella sepa quien es realmente.
La voz irrumpe el silencio que se había formado, la expresión de Katherine vuelve a cambiar a una gélida, sin siquiera girarse a ver de donde proviene la voz responde.
-Hasta que sea necesario.
Dice sin más y sin dejar de mirarme directamente a los ojos, se me hace imposible no sentirme estúpida aun en este lugar, después de todo lo que he escuchado se atreve a seguir diciéndome mentiras, ¿por quién me toma?.
Sin poder quedarme callada clavo mis ojos en los suyos y con la voz más fría que puedo colocar le digo.
-Realmente piensas que soy tan estúpida como para seguir confiando en ti... En ustedes... después de todo esto.
-Ya es necesario que le digan la verdad, ella pertenece a esto, es su mundo.
Comenta la voz en un tono que podría asustar al más valiente, irónicamente ya no siento tanto miedo a la voces, más miedo y nervio me están provocando Albert y Katherine con su actitud.
-Imposible… Eso no sucederá jamás, ella no pertenece a este mundo.
Grita a todo pulmón Katherine fuera de control haciendo que Albert me saque a arrastras de la habitación hacia al pasillo queda al salón, mientras grita que eso no sucederá nunca, esa frase como todas las otras se almacena en mi cerebro, lucho por salirme de su agarre, pero me es imposible me está estrangulando el brazo, sé que mañana tendré marcas en el lugar, además su otra mano sostiene el nacimiento de mi cabello como si su vida dependiera de ello.
Tras recorrer el pasillo conmigo arrastras del cabello y del brazo, se detiene en el principio de la escalera para subir a la planta de las habitaciones, me empuja hacia la puerta principal como si fuera un saco de basura ocasionando que rebote sobre esta... Su expresión es oscura, fría, sus orbes demuestran algo de miedo, sin dejar de verse soberbio y prepotente es una mezcla bastante particular. Me observa fijamente en silencio por un largo rato, Katherine llega un momento después y se posiciona aún lado de la escalera, ambos me miran atentos como si fuese alguien totalmente diferente, es imposible que no sienta que son unos completos desconocidos para mí; no quiero volver a este lugar, no quiero volver a verlos por mucho que sean mis padres me han mentido toda mi vida.
Albert, parece leerme el pensamiento porque dándome la mirada más fría que he visto en sus ojos en todo lo que va de mi vida, comenta.
-No vuelvas… Desobedeciste a las normas que se te impusieron desde que eras niña; por mucho que seas nuestra hija no vamos a tolerar tu comportamiento, no eres especial, no eres nadie.
No puedo negar que su ultimo comentario me dolió en lo más profundo de mi corazón, realmente me siento la más idiota como siquiera llegue a pensar que no diría algo cruel, con el poco orgullo y la escasa dignidad que me queda le respondo.
-Que te hace pensar que quiero volver a este lugar o verlo a ustedes…
Sin más tomo mi maleta, mi mochila y salgo de la estancia dando un suspiro largo sin permitirme mirar atrás, no lo valen y por mucho que lo sepa simplemente no lo puedo evitar mis ojos se llenan de lágrimas, el pensamiento que viene a mi mente me hace aún más daño, mis padres prefieren una habitación llena de cosas raras, místicas que a su hija; es increíble a lo que pueden llegar las personas, siempre he sabido que ningún padre es totalmente sincero, pero los míos se llevan el Récord Guiness de mentiras dicha a su única hija, un sentimiento muy negativo oprime mi pecho quema y duele al mismo tiempo, no puedo controlar mis lágrimas que ruedan como una cascada sobre mis mejillas se me dificulta ver a causa del llanto…
Una vez en la calle me dispongo a caminar hasta llegar a mi departamento, ya que a esta hora no hay transporte y muchos menos taxis, intento no pensar en lo sucedido, porque si no entrare para toparme directo con la ansiedad y su bien amigo el pánico; Necesito ir bien alerta aunque las calles son seguras, realmente no se sabe qué pueda suceder muchos menos después de lo que paso aquella noche del accidente, aunque en el pueblo no suceda nada y sea bastante tranquilo, tiene su historia, una gran historia que me contaban de niña; Siempre pensé que eran simples leyendas de pueblo; sin embargo, luego de lo que acabo de presenciar, ya no sé muy bien si son solo leyendas.
-¿Lo quiero descubrir?.
Aunque según recuerdo la historia no tiene mucho que ver con lo que hay en la habitación de la casa de Albert y Katherine; pero a decir verdad con el poco conocimiento que tengo sobre ese tipo de prácticas, al final todas conectan unas con las otras, solo que los creyentes le cambian el nombre a los entes y a los procedimientos que realizan. Recuerdo que Katherine una vez me contó que la ciudad se fundo por una pareja de brujos que escapan de la monarquía de alguna ciudad, ellos no acostumbraban a salir después de la seis de la tarde porque respetaban a la luna y tenían mayor posibilidad que si salían encontraran emboscadas para apresarlos. Según Katherine la bruja era sacerdotisa de gran renombre, aquí utilizaba sus poderes para sanar a las personas que llegaban heridas, tenía el poder de manejar la magia blanca y la magia negra, tengo entendido que no es usual encontrar una bruja que maneje dicho poder.
Antes me causaba curiosidad ese mundo y todo lo relacionado con él, pero llego un punto en que no podía hacer más preguntas sobre la historias que existen de la ciudad; sin embargo, ahora mismo me parece insensato buscar cosas que no me compete, es mejor no escarbar en tierra desconocida…
-Será mejor que deje ese tema atrás, junto con toda mi antigua vida…